Formación

Formación Sodálite - Centro de Formación - Sodalicio de Vida Cristiana

La formación de los sodálites tiene como horizonte fundamental el conocimiento de la fe de la Iglesia, de la realidad del mundo, y de todo lo relacionado al cumplimiento de su misión. Ante los muchos desafíos que supone el anuncio del Evangelio en la sociedad de hoy, los sodálites buscan estar preparados para responder en los múltiples campos de apostolado. Junto a un itinerario común de formación, que a la vez implica la personalización según las capacidades e intereses de cada uno, el sodálite escoge sus estudios profesionales, discerniendo a la luz del Plan de Dios y en espíritu de obediencia el lugar propio al cual uno es llamado para responder con fidelidad al Señor.

La formación para la vida sodálite, incluyendo a los que Dios llama al sacerdocio, tiene varias etapas. Estas constituyen una garantía para el candidato así como para la comunidad, y permiten atender con reverencia un proceso de tanta importancia en la vida de la persona.

La etapa de la formación inicial se lleva a cabo actualmente en el Centro de Formación Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado al sur de la ciudad de Lima (Perú). En un ambiente comunitario de oración, estudio y compartir fraterno, año tras año grupos de jóvenes profundizan en el llamado particular que Dios hace a cada uno de ellos. El Centro de Formación es un ámbito propicio para un profundo y sincero discernimiento personal.

Durante este tiempo, mientras profundizan y precisan el sentido de su llamado, los postulantes sodálites se van preparando para asumir el compromiso de servir en las tareas de la Nueva Evangelización, colaborando con la gracia que Dios derrama en sus corazones en respuesta a la universal vocación a la santidad.

La formación integral en el Centro de Formación contempla la vida espiritual y litúrgica, el conocimiento propio, la profundización en la fe de la Iglesia, el estudio y la formación intelectual, el desarrollo de habilidades artísticas y técnicas, la capacitación para el apostolado, el deporte y la sensibilización para vivir la solidaridad cristiana.

Los sodálites entienden, por otro lado, que la formación no solo es necesaria en los primeros años de pertenencia al Sodalicio, sino que debe ser constante. Se trata, en un sentido, de una formación permanente que permita estar siempre disponible y preparado para responder a la misión evangelizadora: procurar que la dinámica de la Buena Nueva alcance y transforme cuanto está en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación.