Dr. Renzo Paccini: “Quitar la vida a un ser humano inocente no puede ser derecho de otro ser humano”

Lima, 21/03/14 (Noticias del Sodalicio – Perú). A tan sólo un día de la Marcha por la Vida, el experto en bioética y miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, Dr. Renzo Paccini, nos concedió una entrevista sobre el drama del aborto en el que invitó a acoger siempre con misericordia a las mujeres que han pasado por esta siempre terrible experiencia.

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El médico y experto en bioética peruano Renzo Paccini es médico graduado en la Universidad Peruana Cayetano Heredia y actualmente es profesor de Bioética en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. En su entrevista el Dr. Paccini profundiza también en la posición de la Iglesia con respecto al aborto y hace un llamado a todas las personas —en especial a los católicos— a acoger y acompañar a las mujeres que se han sometido a esta dolorosa práctica en su camino de reconciliación y recuperación.

Reproducimos a continuación la entrevista:

¿Por qué el aborto no es un derecho?

Dr. Renzo Paccini: Procurar un aborto es realizar una acción que directamente está encaminada y tiene la intención premeditada de matar a un ser humano —varón o mujer— antes de que nazca, usualmente mientras todavía está en el seno materno. Quitar la vida a aquel ser humano inocente no puede ser derecho de otro ser humano nunca; porque nadie tiene derecho, por ninguna razón o circunstancia, a decidir la muerte de alguien inocente e indefenso.

¿Qué actitud se debería tener hacia una mujer que permitió que se le practicara un aborto? ¿Qué se hace en la Iglesia al respecto?

Dr. Renzo Paccini: Nadie está libre de cometer un grave error como ese en su vida. De hecho, una mujer que ha abortado es alguien que no se siente muy bien consigo misma, sabe lo que hizo y que las circunstancias o argumentos no mitigan la ruptura y el dolor que experimenta y que sólo ella conoce. Siempre es una persona que sufre, lleva una herida profunda no sólo psicológica, sino también espiritual, aunque ella misma no crea en Dios o sea poco creyente. Puede ser que las presiones sociales la obliguen a llevar esto en secreto (dado que nadie se muestra, de buenas a primeras, orgulloso de haber abortado); e incluso en la desesperación puede ser que ella misma invente muchas formas de fugar de ese sufrimiento. Pero tarde o temprano es rebasada por la experiencia interior de ruptura de la cual no sabe cómo salir y que repercute negativamente en su vida. Ello puede perdurar varios años después del aborto, he sido testigo de ello varias veces. Por eso siempre debemos estar atentos para acogerla, tenderle la mano y ayudarla, consolarla y explicarle que esa herida profunda puede ser reconciliada, y acompañarla en ese proceso.

Requerirá de ayuda psicológica, pero sobre todo espiritual. Y si la mujer es católica, aparte del deber humano, tenemos el deber cristiano de ayudarla a acercarse a la misericordia sanante de Jesucristo. Resumiendo en una frase: debemos acogerlas con misericordia. Y eso es lo que hace la Iglesia: la acoge como acoge a cualquier otro pecador, por horrible que pueda haber sido su pecado; y no necesita para ello una obra de caridad o iniciativa apostólica específica, porque la Iglesia misma existe para eso, esa es su razón de ser. No obstante, conozco iniciativas laicales que específicamente salen al encuentro de estas mujeres y hombres que sufren por haber abortado o haber sido cómplices de un aborto, y les ofrecen un acompañamiento reconciliador; dos de ellos son el Proyecto Esperanza y el Proyecto Raquel.

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¿Existen alternativas a un aborto para una mujer con un embarazo no planificado?

Dr. Renzo Paccini: La propuesta del aborto como “solución única” o “solución mejor” para una mujer con un embarazo no esperado, o que no fue deseado —como podría ser el que se sigue a una violación— es falsa. Tanto se habla del aborto como derecho y de su legalización —introduciendo casos excepcionales y ciertamente muy dramáticos para impactar en la opinión pública— que nos vamos cegando a la respuesta verdaderamente humana: ser solidarios con aquella mujer que está en crisis a causa del embarazo que vive. Es decir, debemos estar dispuestos a perder nuestra comodidad a causa de ella; dispuestos a involucrarnos con ella y la situación dramática que vive, a hacernos cargo de ella, de sus necesidades, de sus preocupaciones, y ayudarla a encontrar soluciones reales, que serán muchas veces difíciles y hasta costosas, pero que a la vez son humanizadoras, gratificantes, generadoras de reconciliación. La alternativa, entonces, es el amor y la solidaridad, que más que “alternativa al aborto” es la verdadera solución, la única solución real, la mejor, en una situación como la planteada en la pregunta. Es la solución que debemos estar dispuestos a asumir, si de verdad queremos que no hayan más abortos.

¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre el aborto? ¿Ha cambiado en el tiempo?

Dr. Renzo Paccini: La Iglesia católica siempre está de parte de cada hombre y cada mujer, en especial de los frágiles e indefensos. Siempre, desde sus inicios, lo ha condenado, como se puede leer explícitamente en “La enseñanza de los Apóstoles” o Didajé, documento de los primerísimos años de existencia de la Iglesia. Esa doctrina ha sido refrendada a lo largo de la historia, hasta los pontificados del último siglo y el actual de Francisco. La Iglesia ve en el aborto —como en otros atentados a la vida— el fracaso de la vocación del ser humano, y por eso como Madre nos lo señala como un hecho malo en sí mismo, que las circunstancias nunca podrán “convertir” en bueno, y que no debemos permitir. Es que el aborto nos hace daño a todos. Algunos creen que la Iglesia se pone de parte del niño y en contra de la mujer madre. Eso es falso. Cuando la Iglesia señala el aborto provocado como pecado grave lo hace no sólo por el niño directamente muerto, sino por la mujer que sufre el aborto, el padre de la criatura, las personas que participan directa o indirectamente y los cómplices de ese asesinato, y por la sociedad humana toda. El aborto atenta contra lo humano. Madre Teresa lo resumió en su frase pregunta, “¿si permitimos el aborto, que me impide a mí matarte a ti, a ti matarme a mí?”. Por ello, la postura de la Iglesia respecto al aborto no va a cambiar nunca, porque no depende de la opinión del Pastor “de turno”, por decirlo de una manera. El valor que está en juego es el ser humano, cada ser humano, la sociedad y la humanidad toda, no sólo los católicos.

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¿Es el aborto una forma de violencia?

Dr. Renzo Paccini: Como dije antes, un aborto procurado —llamado usualmente “aborto terapéutico”— es causar la muerte de un ser humano inocente en sus primeros estadíos de vida, en cualquier momento antes de que nazca. Esto lo realiza otro, más fuerte y que tiene ventaja sobre el primero, y que logra su cometido valiéndose de una sustancia química, un aspirador al vacío, instrumentos quirúrgicos, entre otros, como se indica en los consabidos “protocolos”. No hay manera de que esto no sea siempre un hecho violento y sangriento, no existe el aborto “limpio”, “tranquilo”, “pacífico”, donde no haya agresión abusiva, en primer lugar contra el hijo o hija, que no tiene cómo escapar y es asesinado; y junto con esta primera víctima, la mujer madre. No hay “empoderamiento” posible de la mujer si con el mismo acto se le destruye. Es más bien una derrota para la mujer, y con ella para todos nosotros. La verdad es que una sociedad que permite el aborto le da la espalda abandona a la mujer madre que por diferentes motivos vive su embarazo en situación de fragilidad y necesita ayuda.

¿El acceso legal a un aborto garantiza la reducción de muertes derivadas del aborto?

Dr. Renzo Paccini: Por todo lo dicho anteriormente, legalizar el aborto no trae ningún beneficio. En los países donde se ha legalizado “solo para algunos casos”, como embarazos por violación o cuando la salud de la madre se ve comprometida, solo ha servido para incrementar la cifra de abortos practicados y para que en los hechos se aborte por cualquier razón, como es el caso de España, donde prácticamente se le ha dado al aborto un uso “anticonceptivo”. Ninguna evidencia científica sostiene que permitir el aborto disminuye las muertes maternas, quienes lo afirman con ligereza no tienen ningún estudio que los respalde. Por el contrario, la única evidencia científica existente demuestra que las muertes maternas disminuyen mejorando la calidad de la atención de salud a las mujeres gestantes, con servicios básicos bien llevados; deberíamos destinar recursos a mejorar esa cobertura y sus respectivos protocolos, y no el llamado “aborto terapéutico” que ni siquiera es un acto médico. Eso ha ocurrido, por ejemplo, en países tan cercanos como Chile. Permitir el aborto como si fuera algo normal o que debe ser normado porque ya existe, solo nos hará retroceder como seres humanos y como sociedad.

El Dr. Renzo Paccini es miembro del Sodalitium Christianae Vitae (SCV), una sociedad de vida apostólica integrada por laicos y sacerdotes que llevan vida fraterna en común, entregan su vida plenamente a Dios y anuncian el Evangelio en las diversas realidades humanas. Se trata de una comunidad eclesial surgida a fines del siglo XX en el cauce del Concilio Vaticano II, acogiendo las orientaciones de los grandes documentos de la Iglesia en este tiempo. Fue aprobado definitivamente como sociedad de derecho pontificio por el Beato Papa Juan Pablo II en el año 1997.