Entrevista a Mons Joseph William Tobin, delegado vaticano para el caso Sodalicio

Entrevista al delegado ad nutum del Vaticano en el Sodalicio de Vida Cristiana, Mons. Joseph William Tobin, arzobispo de Indianápolis.

¿Cuál es el objetivo de su primera visita al Sodalicio de Vida Cristiana en el Perú?

Mons. Joseph William Tobin: Me ha pedido la Santa Sede acompañar al Sodalitium Christianae Vitae en un proceso de enfrentar algunos problemas y con la esperanza de promover a la vez una reforma en la medida necesaria. Y pues, ojalá mi presencia muestre la solicitud de toda la Iglesia, no sólo por este Instituto si no por la Iglesia Católica en Perú.

¿Por qué el Vaticano nombró un Delegado y no un Comisario para el Sodalicio de Vida Cristiana?

Mons. Joseph William Tobin: Porque el Vaticano todavía tiene esperanza en el gobierno actual del Instituto. Suele ser el caso cuando hay una cierta ingobernabilidad en un instituto que el Vaticano ve la necesidad de nombrar a un Comisario. Esta necesidad ahora mismo no la ve.

¿Qué actividad ha realizado durante su primera visita?

Mons. Joseph William Tobin: He llegado a conocer desde cerca la realidad del Sodalitium en sus obras apostólicas, colegios, trabajo social. He pasado tres días completos con el Consejo Superior y también visité la Casa de Formación. Luego tuve una cantidad de entrevistas con sodálites y ex sodálites.

¿Cuál es la impresión que se está llevando después de esta visita?

Mons. Joseph William Tobin: Por una parte los problemas y los desafíos son graves. Yo creo que por otra parte hay voluntad de parte del Consejo Superior de enfrentarlos con sinceridad. Espero que esta actitud siga y venga compartida por los demás sodálites.

Desde su experiencia, ¿qué es lo más importante en este tipo de procesos?

Mons. Joseph William Tobin: Yo creo que lo más importante –espero no sonar demasiado piadoso—, lo más importante es la fe, la fe que reconoce un carisma como un don de Dios. A la vez la responsabilidad de vivir con más coherencia el don que hemos recibido. Yo creo que la vida consagrada en sí es un compromiso a una vida de conversión continua. Yo creo que las circunstancias que me han traído al Perú son una invitación muy fuerte a cada sodálite y a todos juntos de vivir con más coherencia el carisma.

¿Es posible que una institución eclesial pueda superar este tipo de crisis?

Mons. Joseph William Tobin: Es posible, sí. De hecho yo pienso un poquito sobre la doctrina del Papa Francisco: él dice que la misericordia de Dios no conoce límites. Lo que sí conoce límites es nuestra valentía. Con la valentía y la fe se puede conquistar.

¿Cómo va a llevar adelante su función después de este primer viaje?

Mons. Joseph William Tobin: Yo seguiré en comunicación con el Consejo Superior y también con los superiores en Roma. Como un arzobispo tengo mis deberes pastorales pero espero volver de vez en cuando a Perú para hablar y ver y reflexionar con los sodálites más de cerca.

¿Cuánto tiempo va a durar su acompañamiento al Sodalicio de Vida Cristiana?

Mons. Joseph William Tobin: Este es una nómina en latín, ad nutum Sanctae Sedes (según la discreción de la Santa Sede), entonces el Santo Padre podría dimitirme mañana o podría pedirme más tiempo. No hay un plazo fijo. Sólo agregar mis gracias que quisiera expresar a los sodálites, el Consejo Superior y a todos los que conforman el Movimiento de Vida Cristiana.