JMJ: La Familia Sodálite en la Vigilia de oración

Río de Janeiro, 01/08/13 (Noticias Sodálites – Brasil). Durante cerca de una hora, millones de jóvenes se unieron en una vigilia de oración junto al Papa Francisco ante el Santísimo Sacramento en el paseo de Copacabana como preparación a la Misa de Envío de la JMJ Río 2013.

Santisimo

Los más de tres millones de jóvenes que cubrieron el paseo de la playa de Copacabana junto al Papa Francisco, comenzaron su peregrinación a partir de las 7am desde la Estación Central de Río de Janeiro. En un alegre espíritu de fraternidad y fe los jóvenes caminaron cerca de 10 km entre cantos, barras y un sin número de banderas e idiomas.

Tras cruzar los túneles que conectan con la zona de Copacabana los jóvenes peregrinos fueron recibidos en un ambiente de fiesta por la organización de la JMJ y algunos eventos musicales preparados para ellos. A través de pantallas gigantes pudieron ver a reconocidos artistas católicos y se dispusieron para ocupar un lugar en la playa o en el paseo por el cual pasaría el papamóvil trayendo al Santo Padre al escenario principal.

Los peregrinos del MVC pusieron en práctica toda su creatividad para poder ubicarse en grupo. Utilizaron banderas, sogas, bolsas de dormir, plásticos y hasta la propia arena para marcar espacios donde llegarían posteriormente más miembros de los movimientos o grupos que se ubicaban según alcanzaban el lugar. Muchos de ellos prescindieron del almuerzo del peregrino, que formaba  parte del kit, para poder llegar más ligeros y más rápido a la playa. Algunos aprovecharon para disfrutar del Atlántico mientras otros se disponían a comer o a colocarse cerca de las vallas que marcaban el camino a recorrer del Papa.

Aunque un prometedor sol acompaño el camino de los peregrinos hacia el nuevo Campo de la Fe, llegada la tarde se ocultó tras grises nubes como las que habían acompañado esos días a la ciudad de Río de Janeiro. Sin embargo lo gris del cielo y el frío no impidieron a los peregrinos prepararse para ver pasar al Papa Francisco, que finalmente tras recorrer la Avenida Atlántica y luego de llegar al escenario, presidió una presentación artística que sirvió de preámbulo para la vigilia, junto a emotivos testimonios de perseverancia y conversión.

El Papa Francisco dirigió a los jóvenes un discurso en el que se refirió al inesperado cambio del Campo de la Fe —Campus Fidei— como una señal de Dios a través de la cual revela que “el verdadero Campus Fidei, no es un lugar geográfico sino que somos nosotros”. Haciendo referencia a San Francisco de Asís, el Papa invitó a los jóvenes a reconocer y responder con prontitud al llamado del Señor a reparar su Iglesia, a “ponerse al servicio de la Iglesia, amándola y trabajando para que en ella se reflejara cada vez más el rostro de Cristo”. Les pidió que sean protagonistas del cambio empezando “por vos y por mí”.

Desarrolló su catequesis a través de “tres imágenes, que nos pueden ayudar a entender mejor lo que significa ser un discípulo-misionero: la primera, el campo como lugar donde se siembra; la segunda, el campo como lugar de entrenamiento; y la tercera, el campo como obra de construcción”. Tras invitar a los jóvenes a dejar entrar la semilla de Jesús en nuestro corazón, haciendo referencia al Evangelio, señaló “los entrenamientos para seguir a Jesús: la oración, los sacramentos y la ayuda a los demás, el servicio a los demás”. Además recordó que “cuando «se suda la camiseta», tratando de vivir como cristianos, experimentamos algo grande: nunca estamos solos, formamos parte de una familia de hermanos que recorren el mismo camino: somos parte de la Iglesia”.

Tras las palabras del Santo Padre con la llegada del Santísimo Sacramento hubo un brusco cambio en la multitud. Tan contundente como los gritos y la alegría de los jóvenes, fue el silencio en el que se generó un propicio ambiente para la oración. Juntos, el Papa y más de 3 millones de jóvenes, se prostraron de rodillas ante Jesús Sacramentado para adorar al verdadero artífice del colosal encuentro de jóvenes católicos de todo el mundo junto a su vicario en la Tierra. Por cerca de una hora los kilómetros cubiertos por el mar de gente se llenaron de silencio y uno a uno, incluso los que no podían ver la última pantalla eran invitados a rezar por un momento y recogerse en silencio. Algunos artistas católicos cantaron también de rodillas para ser parte del momento de adoración.

Tras retirarse el Santo Padre se realizaron otros números artísticos y el juvenil ambiente en la playa vencía el creciente frío a través de sonrisas y peregrinos que se adentraban en medio de la gente buscando intercambiar recuerdos o firmar prendas o banderas a modo de perpetuar la experiencia de Iglesia universal. Hasta altas horas de la noche se mantuvieron los cantos, y oraciones, mientras uno a uno los peregrinos de la Familia Sodálite se disponían a dormir para poder estar listos para la misa de envío al día siguiente.