Madre sodálite: “ser sacerdote es lo mejor que le puede haber pasado a mi hijo”

Lima, 09/05/14 (Noticias sodálites – Perú). Próximos a celebrar el Día de la Madre en Perú y muchos otros países del mundo, Nilda Catter, mamá del P. Jorge Olaechea, Asistente de Instrucción del Sodalicio de Vida Cristiana, nos concedió una amena entrevista.

P. Jorge y Nilda Catter

¿A qué te dedicas Nilda?

Soy gerente de Viajes San Pablo desde hace algunos años, somos la agencia de viajes del Movimiento de Vida Cristiana. Nos encargamos de llevar a grupos de personas en peregrinaciones a lugares santos o a eventos eclesiales como la reciente canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII. Evangelizamos la cultura, permitiendo a las personas poder conocer lugares importantes a nivel cultural y eclesial. Nuestros viajes ayudan a conocer y amar más a la Iglesia.

¿Cuántos hijos tienes?

Tengo tres hijos, un hombre y dos mujeres. Mi primer hijo es el ahora P. Jorge Olaechea, sacerdote del Sodalicio de Vida Cristiana. Como el hijo mayor, Jorge siempre fue muy responsable en lo académico y familiar. Tenía una capacidad de liderazgo que resaltaba sobre todo entre sus amigos. Pero nunca me imaginé que podría tener vocación al sacerdocio antes de que nos lo dijera a mí y a su papá poco antes de cumplir los 18 años.

¿Habías percibido ya la vocación a la vida consagrada de Jorge?

No, él siempre quiso ser médico, desde pequeño. Incluso ingresó a la universidad para estudiar Medicina. Además recuerdo que durante su adolescencia tuvo un grupo de música, tocaba la guitarra, y le gustaba mucho el rock. No creía que tuviera vocación a la vida consagrada o al sacerdocio.

Sin embargo, durante el tercer año de estudios conoció al Sodalicio de Vida Cristiana y en un momento dado nos dijo “quiero ser como ellos, ser feliz como los sodálites”. Él percibía en ellos una experiencia de Dios, un amor a la Virgen que quería para sí mismo. En la familia no había experimentado eso porque no éramos muy practicantes de nuestra fe católica.

¿Cómo tomaron ustedes el deseo de Jorge de consagrarse al Señor?

Honestamente a su papá y a mí nos costó mucho asumir su decisión. Jorge nos pidió a su papá y a mí poder hacer un año de aspirantado en el Sodalicio, lo que implicó suspender su carrera universitaria. Para mí fue muy difícil, las expectativas que teníamos para él como futuro doctor eran altas. Nunca imaginé que podría ser otra cosa en la vida. Cuando nos pidió este tiempo para cultivar su espacio espiritual, pensé que era como seguir un curso, que era tan joven que podría retomar su carrera. Pero cuando terminó el año descubrió su vocación y decidió mudarse al centro de formación en San Bartolo. Poco a poco pudimos constatar su felicidad y realización en la vida consagrada cuando lo visitábamos y nos contaba sobre su vida en el Sodalicio.

Fam Olaechea Catter

Nilda Catter junto a sus tres hijos

¿Fue duro tener a Jorge lejos de casa?

Luego de acabar su etapa de formación, Jorge se mudó a vivir y estudiar en Italia. No lo teníamos cerca físicamente y eso nos causó dolor. Pero fuimos aprendiendo con él la importancia de valorar lo que nuestros hijos escogen para sus vidas. Empecé a ser consciente de que lo había traído al mundo pero que Dios había puesto en él la vocación al sacerdocio.

Fue maravilloso y un regalo enorme de Dios enterarme que Jorge se mudaría a Lima. Inicialmente vino a vivir en la comunidad anexa al Centro Pastoral donde trabajo, ahora está en San Bartolo, no tan cerca como hasta hace poco, pero es increíble poder tener reuniones familiares y ocasiones en las que podemos compartir con él físicamente.

¿Qué significa para ti el tener un hijo sacerdote?

Ahora que ya asumí la vocación que Dios le regaló, estoy muy, muy contenta y creo que ser sacerdote en el Sodalicio es lo mejor que le puede haber pasado a Jorge. No sólo es un bien para él sino para nosotros como familia, para sus amigos cercanos. A veces alguien necesita consejo, del tipo que no se le pide a cualquiera y saben que cuentan con él.

Su ser sacerdote significa para mí haber podido “volver a la Iglesia”. Yo solía dedicarme únicamente a mis hijos y a mi trabajo, mi vida espiritual no me parecía importante cuando él era joven. Desde su ingreso al Sodalicio y su ordenación sacerdotal, mi vida espiritual se ha vuelto más importante y ha crecido mi compromiso con Dios y con mi fe. No sé si hubiera podido tener esta experiencia si él se hubiera dedicado a cualquier otra cosa.

¿Qué significa para ti la Familia Sodálite?

Soy muy mariana, mi nombre es María Nilda, nací un 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción y aniversario fundacional del Sodalicio. Entonces, cada cumpleaños en el que no he podido compartir físicamente con Jorge, he podido compartir mi cumpleaños con la familia espiritual en la misa de aniversario del Sodalicio, ése es mi regalo, participar de la Eucaristía junto con los hermanos espirituales de Jorge.

La Familia Sodálite es sobre todo eso, una familia. Trabajando aquí en Viajes San Pablo he podido conocer a muchos consagrados del Sodalicio, de la Fraternidad, de las Siervas del Plan de Dios. Es increíble como los conoces muy jóvenes empezando su camino en la vida consagrada y sin darte cuenta los ves años después como sacerdotes o profesos perpetuos. Me da mucha alegría verlos responder tan jóvenes a su vocación al sacerdocio y a la vida consagrada. Como en algunos lugares de Europa, el Sodalicio es prueba de que los sacerdotes pueden descubrir y desplegar su vocación desde jóvenes.

¿Qué les dirías a otros padres de familia cuyos hijos tienen inquietud sobre la vida consagrada?

Cuando me enteré que Jorge quería ser sacerdote, lo primero que hice fue ir a buscar a un sacerdote amigo de la familia, un jesuita español. Jorge era cercano al sacerdote y ayudaba en su parroquia pero no había oído ni visto su inquietud vocacional. Me sorprendió que el jesuita me dijera “cómo no me enteré yo antes para formarlo aquí”. El sacerdote venía de una familia grande con muchas vocaciones entre sus hermanos, pero mi caso era distinto y me quedé un poco intranquila todavía.

Admito que no es fácil asumir la vocación a la vida consagrada, que es inevitable preocuparse. Pero creo que lo más importante es interesarse por aprender y conocer sobre la vida religiosa, en nuestro caso, del Sodalicio. Porque a veces nos dejamos llevar por el qué dirán o rumores que están a veces muy alejados de la verdad. Hay que esforzarse por entender mejor y apoyar la vocación de nuestros hijos, sobre todo a través de la oración. Tanto para el matrimonio como para la vida consagrada, toda vocación necesita de la oración y acompañamiento de la familia y amigos.