Testimonio: El padre del Padre Juan

Lima, 14/06/13 (Noticias sodálites – Perú). La fe de los padres es muy importante en la formación de sus hijos. Mercedes Paniagua, madre del reciente sacerdote Juan José Paniagua, nos cuenta cómo la sabiduría de su esposo Juan fue decisiva en la vocación de su hijo y en la tranquilidad del hogar.

Familia Paniagua

“La vida de Juan, mi esposo —nos relata Mercedes— siempre estuvo alrededor del Señor. A Juan José primero, y a todos mis hijos después, los llevábamos a Misa desde muy niños”. Juan Paniagua Corazao, hombre de oración y celoso de la educación religiosa de sus hijos, siempre les compraba libros sobre la Biblia, de la vida de santos o de Jesús. “Porque para Juan su jefe era Dios, Él decide todo” recuerda Mercedes de esa aproximación que fue enseñándoles a sus hijos y que despertó la generosidad en casa.

Ella le enseñó la oración del Ángel de la Guarda a su hijo Juan José, quien aprendió también la historia del Arca de Noé sin saber leer aún y recuerda que “cuando hizo su Primera Comunión, la hizo con mucha devoción, al punto que lo eligieron para ser el primero en recibirla. Siempre tuvo esa linda cercanía con el Señor”. Años más tarde Juan José comenzaría a ser acólito en las misas de la parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación, la reciente iglesia construida por el Sodalicio ubicada muy cerca de su casa.

Aunque notaba que a su hijo le encantaba participar en las reuniones que organizaba el Movimiento de Vida Cristiana, ella se opuso al inicio porque tenía otros planes para su hijo que alguna vez manifestó querer ser abogado. “Déjalo, porque no es nada malo, está en algo bueno y le va a hacer bien”, le dijo un día su esposo Juan. Atenta a su hijo, Mercedes fue alentando que preparara su ingreso a la universidad. Un día que le enseñaba a conducir a su hijo, éste le dijo: “mamá tú me insistes que me prepare, pero yo no voy a estudiar derecho, porque yo quiero ser sacerdote”. Desconcertada por esta opción le dijo “hijo, estás tan joven aún.. Por favor estudia una carrera, piénsalo un poco más, mira un poco más la vida y si tienes vocación para ser sacerdote de todas formas lo vas a ser”. Según ella no hubo forma de hacer cambiar la opinión “pues Juan José siempre fue de las personas que tuvo todas las cosas bien claras, desde chiquito. Él siempre supo lo que quiso”.

Ella quería que Juan José entrara a la vida religiosa habiendo conocido un poco más de la vida, y estudiado más. Pero Juan José le explicó: ” mamá, quiero ser sacerdote y para ser sacerdote necesito estudiar filosofía y teología. No me pidas que estudie derecho y sea sacerdote, es como si dijera que quiero ser médico y tú me respondas ‘No, estudia primero derecho y después estudia medicina’”. Ante esta determinación del hijo Mercedes acudió a su esposo para que hablase con él, pues lo escuchaba mucho. Su padre Juan habló con él y le recomendó ver otras opciones también. Al ver que su hijo Juan José no quería otra cosa más que no sea el Sodalicio, le dijo a su esposa: “Cada persona es libre de elegir lo que cada uno quiere en su vida, y tiene derecho también a equivocarse, y si se equivoca él va a saber más adelante lo que quiera ser. Es su libertad para elegir lo que él quiere en su vida”.

“Lo único que nosotros los padres queremos es que los hijos, estén donde estén, sean felices. Y la verdad que con el tiempo vi que mi esposo Juan tenía razón, porque mi hijo Juan José es feliz” explica emocionada Mercedes que vio que sus hijos nunca perdieron la comunicación con su padre. “En el Sodalicio realmente siempre fueron buenos consejeros de los chicos” explica Mercedes que vio como también su tercer hijo César hizo un tiempo de discernimiento donde “lo ayudaron a que él vea que no era su vocación, y salió contento de haber estado casi 3 años en el Sodalicio, donde ganó un montón. Hoy está casado y es un chico feliz”.

Han sido dos años intensos para Mercedes en los que se casaron sus dos hijos, nació su nieta y Juan José se ordenó de sacerdote. “Es lindo que se casen los hijos, verlos felices y que formen un hogar; pero esto de Juan José de verdad es mágico, es una experiencia inolvidable” nos dice mientras revive lo que vivió en Guayaquil hace unos meses al ordenarse diácono y en estos días en la ordenación sacerdotal. Días intensos en los que “no puedo nada más que, agradecer a Dios y al Sodalicio”.

Ella recuerda que le decían que perdería a su hijo, pero por el contrario siente que siempre lo he tenido cerca, ya que “a mí nunca me lo apartaron, y creo que al resto tampoco. Ha pasado el tiempo y veo que mi hijo sodálite es el que está más pendiente de uno, incluso de sus hermanos”. Enfática Mercedes cuenta que “nunca he sentido un adiós con mi hijo y lo comparto con todo el mundo, pues eso es muy lindo”. Incluso recuerda que los momentos duros de la enfermedad de su esposo Juan, pudieron ser sobrellevados por la cercanía de los sacerdotes sodálites a quienes “todo lo que yo les debo es gracias. He tenido momentos muy felices gracias al Sodalicio”.

Para Mercedes tener un hijo sacerdote es un privilegio y una bendición, “es una suerte tenerlo tan cerca y tan a la mano y recibir su bendición. Lo veo con tanto fervor y recogimiento, es lindo. Lo que podría decirle a Juan José es gracias, por haber sido siempre como fue. Por habernos dado tanta alegría y por haber tenido las cosas tan claras y nunca darme tristezas”.

“Yo siempre le pido al Señor, que Juan José sea un buen sacerdote, que se dé con todo a los demás, que cada vez sea más bueno” y señala recordando a su sabio esposo “yo creo que Juan, desde el Cielo, va a ayudar que sea así. Que Juan José agrande ese espíritu de ayudar a los demás”. Ese mismo espíritu que su padre le inculcó y le enseño a llevar a los demás.

Juan Paniagua Corazao fue el tercero de seis hermanos. Una de sus hermanas es religiosa de la congregación Hijas de Santa Ana. Su hermano, Valentín Paniagua Corazao fue presidente transitorio del Perú del año 2000 al 2001, y falleció pocos días antes que su hermano Juan, en el año 2006.