Un viaje inolvidable por Angola

Lima, 20/10/12, (Noticias sodálites – Angola). Angola es un país donde la Familia Sodálite se ha hecho presente con una comunidad de las Siervas del Plan de Dios en Huambo. Alrededor de ellas han crecido varios servicios y el Movimiento de Vida Cristiana. Dos sodálites brasileros viajaron desde Río de Janeiro para ayudar en el apostolado que la familia espiritual realiza en las tierras africanas.

Los sodálites Alexandre Borges de Magalhães y el P. Fernando Genú evangelizando en Angola Alexandre Borges de Magalhães y el Padre Fernando Genú realizaron un viaje apostólico a Angola en África. Visitaron las principales ciudades del país y estuvieron con muchos miembros del Movimiento de Vida Cristiana de este país. Les compartimos el testimonio del P. Fernando Genú sobre el viaje: “Del 17 al 30 de setiembre visitamos Angola, invitados por las Siervas del Plan de Dios, que desde hace unos años trabajan de modo muy edificantes en esas tierra.

El primer día fumions recibidos calurosamente por los miembros del Movimiento de que luego fueron mostrando sus habilidades como cantantes y anzarines. ¡Cómo cantaban! El cuerpo de cada uno era una conjunción perfecta de sonidos y palabras. ¡Cantaban con el corazón! Así comenzó esta inolvidable visita. El segundo día comenzamos un retiro con los agrupados de allá y quedamos sorprendidos con la formación catequética recibida. Personas que tenían un buen conocimiento de nuestra fe, pero que deseaban más. ¡Qué hermoso es cuando el hambre de Dios que tenemos se convierte en actos concretos, en una búsqueda visible, en una escucha reverente! Fueron dos días de formación en la fe, adoración al Santísimo Sacramento, confesiones y Eucaristía. Al final, celebramos con el sonido de los cantos en umbundu, acompañando con las justas con aplausos rítmicos. No eran necesarios instrumentos, pues las voces de ellos llenaban todo el ambiente.

El domingo fuimos a la misión de Bimbe… el inolvidable Bimbe. En medio de los destrozos causados por la guerra civil, ocasionada por las viejas y conocidas razones de la llamada ‘Guerra Fría’, se levantaban seres humanos formidables. Personas que enseñaban con sus vidas el significado de la palabra superación’. Estamos comenzando a entender los diversos matices de la misma. En una ambiente árido y pobre estuvimos en la misa más participativa de la que tuvimos experiencia. La aridez se convirtió en una profunda acogida y la pobreza era en el fondo una riqueza… sin duda, es difícil hoy en día distinguir esos contrastes. No se trataba de una idealización de algo, se trataba simplemente de una experiencia vivida. Durante la misa la sensación era que el tiempo se había detenido para ellos. Solo había la celebración, el centro de todo. Es complicado comprender eso en medio de las ocupaciones en las cuales vivimos. ¡La misa duró dos horas y si el padre celebrante, que era yo, no fuese tan tímido, hubiese durado cinco! Después de la misa, los padres que vivían en la misión de Angola, nos invitaron a compartir el almuerzo. ¡Recemos por ellos y por los sacerdote del mundo! ¡Nunca dejemos de hacerlo! En la mesa tuvimos el siempre presente fuba con las hierbas tradicionales que lo acompañan y aderezan.

Durante la semana tuvimos una intensa batería de charlas y diálogos con los miembros del MVC de la parroquia de Fátima, donde las Siervas participan ayudando. Hablamos de la vida cristiana, de la vocación, de las sectas, de la misa, de la vida espiritual y otros temas. ¡Cuando se tiene buenos oyentes, hablar se hace fácil! Fueron jornadas intensas, donde las semillas fueron lanzados y otras regadas. Pidamos por los frutos de las mismas.

El viernes 28 de setiembre fuimos a la Misión de Sacatala. Cuando ingresamos por la callecita que daba acceso a la aldea, fuimos recibidos por unos 30 jóvenes que iban corriendo tras el auto cantando. Fue realmente emocionante. Al llegar, los jóvenes dieron lugar a las voces de las señoras y niños que nos esperaban. No falto las ganas de decirles que no merecíamos todo aquello y que ellos eran los protagonistas. ¡Que lección del arte de la acogida y humildad! ¡Todo un reaprendizaje! Todos fueron invitados a la Cena del Señor, que solo tienen dos veces al año, porque no existen sacerdotes disponibles cerca. Es impresionanante percibir que la su fe permaneces intacta e inamovible a pesar que pasan los años. Carecen de varias cosas, pero el Señor Jesús es el mismo.

La roca, el ampra, Aquel a quien adoramos como nuestro verdadero Dios, la fraternidad de la Iglesia querida y dejada por Él mismo. Durante la presentación de dones trajeron lo que tenían: maíz, paltas, bananas, piñas y hasta dos gallinas. ¡Llenamos el auto con las ofrendas recibidas, porque no aceptarlas sería un sacrilegio! Ahí fue que, con la conciencia de que estábamos yendo a ofrecerles algo, volvimos con la experiencia de que habíamos sido nosotros los servidos. No existe mayor riqueza que la experiencia de la fraternidad, en la cual cada uno comparte lo mejor de sí… así sea poco. Es un poco que es suficiente, pues Dios lo hace abundante.

Terminamos nuestro viaje con un encuentro de jóvenes, una Cristiada, que reunió aproximadamente a 200 jóvenes. Practicamos algunos cantos, rezamos juntos la oración inicial y pasamos un día lleno de sorpresas y de verdadero encuentro, culminando las bendiciones recibidas con la celebración de la Eucaristía. Intencionalmente dejamos para el final de nuestra experiencia de ‘Cresce Angola’. ‘Cresce’es una iniciativa de las Siervas para ofrecer lfabetización a niños que acompañan a sus madres al mercado de Alemania. Se llama Alemania porque fue iniciado en el año del Mundial de Fútbol que fue en Alemania, en el 2002 (no podemos dejar de mencionar que fue cuando Brasil fue pentacampeón).

Todo en la citada iniciativa es precario, menos la buena voluntad. Cuando llegamos allá la intención era visitar a los niños. Nuevamente una lección en la que fuimos nosotros quienes recibimos. ¡Si la acogida, humildad y superación ganaran fuerza en nuestro vocabulario cotidiano, más que nunca aprenderíamos la realidad que fundamenta tantas otras: el Amor. Sin amor, no hacemos nada, hasta lo que hacemos sería estéril. Con el amor podemos hacer todo! Y los frutos, así sean pequeños, son como un virus que nos contagia y gracias a Dios, todavía no se encuentra una cura por el mismo. Se percibía la voluntad de todos de arrojarse encima nuestro, pero no lo hacían por respeto a las Siervas profesoras. Se quedaban mirando a ellas y luego a nosotros.

Rompimos el hielo inicial y empezamos a enseñar también… las buenas obras contagian. No nos olvidemos de rezar por las Siervas, por los miembros del MVC, por los católicos de Angola, en fin, por todos, especialmente para que el país se desarrolle cada vez más, profundamente asentado sobre las raíces de los valores aprendidos de la fe cristiana.