Voluntarios del MVC en la JMJ: una experiencia de oración y servicio

Rio de Janeiro, 26/08/13 (Noticias sodálites – Brasil). En muchas de las actividades de la Jornada Mundial de la Juventud fue esencial el trabajo de los voluntarios. Jóvenes del Movimiento de Vida Cristiana en Rio de Janeiro donaron su tiempo y esfuerzo realizando esta labor. Cinco de ellos nos cuentan sus experiencias.

voluntarios en copacabana

“Significó poner en práctica la caridad unida al ser apóstol”, resalta Ingrid do Vale quién se preparó “con mucha oración, fe y en la acción en el tiempo en el que podía ayudar”, explica. Ella nos cuenta que su trabajo consistió en ayudar en los hospedajes de muchos peregrinos, sin embargo no se limitó a esto ya que “cualquier cosa que me pedían era un placer ayudar, fue muy gratificante”.

Para Ingrid una de las mayores dificultades que encontró como voluntaria fue el idioma. La mayoría de los peregrinos a los que le tocó ayudar no hablaban portugués pero esto no fue impedimento para que ella pudiese “conocer a tantos emevecistas y ver que nuestra familia espiritual es tan grande y diferente, pero que Dios es quien nos une”. De toda esta experiencia lo que más valora Ingrid es que pudo “ver lo que la fe nos da y que con ella podemos cambiar mucho nuestro mundo. Valoricé el amor en la caridad y el cuidar de los demás.”

Ingrid do Vale

Ingrid do Vale

Para Leandro Regufe ser voluntario en la JMJ significó “formar parte de la JMJ como anfitrión, saber que mi país fue la casa de millones de jóvenes católicos durante una semana. Tenía conciencia de que mi trabajo como voluntario movía la JMJ”. Leandro nos cuenta que para poder realizar bien su trabajo como socorrista y en el área de transportes se preparó “rezando y vistiendo la camiseta de la Jornada día a día, dándola a conocer a amigos y mostrando que me hacía feliz ser parte de ella”, explica.

“Tuve frutos de conversión en mí, me sentía realizado ayudando cada día que pasaba. Ver que mi trabajo atendía de diversas formas a los peregrinos me dejaba satisfecho”, resume Leandro como evaluación de su trabajo como voluntario. Explica que también “existieron puntos negativos, principalmente con la organización de información, pero eso fue apenas un detalle que siempre está presente cuando el desafío es grande, y al tener conciencia de eso seguí con ánimo”. A Leandro le alegra particularmente el haber podido “ver la fe de los jóvenes de todos los rincones del planeta y contribuir para que la JMJ haya llegado al corazón de millones de personas”.

Glauce Camilo recuerda que rezó constantemente para que “fuese humilde de corazón, en las acciones, en las palabras y en la mente. Pedí para que supiese sobrellevar posibles disgustos y que en ningún momento deje a alguien sin ayuda”.

Como responsable de los desayunos, Glauce cumplió con “lo que fue solicitado por la JMJ y lo que me pedían al momento. El equipo del desayuno fue muy bueno”, aclara. “El grupo de señoras que estaban quedaron muy contentas de estar trabajando con nosotros y no dejaron  de ayudarnos en todo momento. Dios fue generoso conmigo dentro del trabajo de la JMJ y todo el tiempo”, añade.

Leandro Regufe y Bruno Fernandes

Leandro Regufe y Bruno Fernandes

“Para mí no fue un trabajo, fue un gran placer servir a Dios y a mis hermanos de todos los confines del mundo”, nos comenta Singra Abreu que, además de ser contadora del almacén, acogió en su casa a varias peregrinas “cuidando de los horarios, pues ellas no tenían mucho compromiso en regresar de noche y ponerse de acuerdo, pero logramos coordinar de todos modos”, recuerda alegremente.

Singra además reconoce que gracias a esta labor que realizó descubre su “fe en Jesús reavivada. El haber conocido otras culturas, haber visto la fe auténtica de los jóvenes de diversos países, haber visto la unión del pueblo de mi ciudad, las enseñanzas de las catequesis de mi parroquia. En fin, fue lindo y emocionante sentir a Jesús en varios momentos, con alegría y respeto entre todos”.

Bruno Fernandes estuvo organizando las catequesis propias de la JMJ que tuvieron lugar en la parroquia Nossa Senhora da Guia y nos cuenta que se preparó para su trabajo “con mucha oración y participando de las vigilias de la JMJ y otras actividades” y atesora especialmente su experiencia de encontrar “al Señor a través de los momentos litúrgicos y a través de las personas, haber conocido personas del MVC y de otras espiritualidades”.

Algunos días después de finalizada la JMJ los voluntarios emevecistas participaron de una misa con el fin de agradecer por las bendiciones recibidas y la oportunidad de crecer en santidad a través del servicio como voluntario. Luego organizaron un churrasco donde pudieron recordar y compartir sus anécdotas y experiencias vividas antes, durante y después de la jornada.

El Movimiento de Vida Cristiana se inició en Brasil en 1986, año en que la comunidad sodálite asumió la parroquia Nossa Senhora en la ciudad de Rio de Janeiro. Desde entonces el Sodalicio de Vida Cristiana se estableció con casas también en Sao Paulo, Petrópolis y Aparecida, donde promueve diversas obras de la Familia Sodálite.

voluntarios MVC en la parroquia NSG