Vida Comunitaria

Vida comunitaria - Sodalicio de Vida Cristiana - Sodálites

La vida en comunidad es esencial al estilo y misión del Sodalitium. El amor al Señor Jesús une a los sodálites como hermanos en la fe para compartir la vida cristiana y responder al Plan Divino de Amor del Padre, en el Espíritu Santo.

Viviendo en comunidad los sodálites se esfuerzan para que sus vidas estén llenas del espíritu de comunión fraternal, amando a Dios y a nuestros hermanos «como a nosotros mismos» (cf. Mt 22,39). La experiencia de la primera comunidad cristiana de Jerusalén inspira a tener un solo corazón y una sola alma (cf. Hech 4,32), compartiendo con alegría la fe y la vida cristiana.

Precisamente, en comunidad se encuentra una excelente manera de vivir la vida cristiana y dar testimonio de que el Evangelio ofrece el único horizonte de vida plena, la respuesta al hambre de infinito, reconciliación y paz que posee el ser humano.

Existe en la vida comunitaria sodálite –junto a la riqueza de la diversidad de personas y dones– unidad de ideales, de vida, de oración, de corazón y de servicio, conquistada por la caridad y expresada en la profunda y auténtica amistad, solicitud y asistencia. Existe también un anhelo común de que la propia comunidad sea siempre un humilde signo existencial de la unidad de la Iglesia.

Asimismo, los sodálites buscan ser los unos para los otros un continuo estímulo de fervor, de humildad, de oración, de reverencia, de alegría, de estudio, de trabajo, de apostolado, de solidaridad. En la comunión fraterna la persona no pierde sus particularidades individuales; por el contrario, se desarrolla y enriquece mediante el ejercicio de la caridad. El Sodalitium, profundamente respetuoso de la libertad personal, auspicia la responsable iniciativa de todos sus miembros en la obra común, cada uno según los dones recibidos del Señor.

Las comunidades sodálites forman parte de la comunión orgánica de la Iglesia, y sus miembros están unidos por un llamado común de Dios a la plena disponibilidad. Unidos, avanzan compartiendo la experiencia del Espíritu y dando testimonio de fe, esperanza y caridad.