Vocación y Espíritu

CONSTITUCIONES DEL SODALICIO DE VIDA CRISTIANA
Primera Parte (1-16)

NATURALEZA

1     El Sodalitium Christianae Vitae, Sodalicio de Vida Cristiana, es una Sociedad de Vida Apostólica laical, de derecho pontificio, cuyos miembros, laicos y clérigos, llamándose sodálites, reconocen en sus vidas el llamado para seguir el Plan de Dios, aspirando a conformarse con el Señor Jesús por la piedad filial mariana y procurando estar plenamente disponibles para el anuncio del Evangelio en las diversas realidades humanas.

2     El amor, que manifiesta el paso de la muerte a la vida, constituye la esencia del espíritu del Sodalitium, cuyos miembros, llevando una vida fraterna en común, aspiran a una vida cristiana plena y perfecta en la caridad: amor al Padre por el Verbo en el Espíritu Santo, amor filial a Santa María y amor a la persona humana invitada a participar en la comunión divina de amor.

3     El Sodalitium, dentro de la comunión de fe, esperanza y caridad en la Iglesia, posee espiritualidad, disciplina y estilo propios. Los mismos constituyen medio adecuado para ayudar a sus miembros a afianzar su conversión y pleno servicio al Plan de Dios, y crean el ambiente propicio para que cada uno se deje educar y formar por la acción maternal de María a semejanza del Señor Jesús, disponiéndose para asumir, según el llamado de cada uno, las responsabilidades apostólicas que de todo ello se derivan: participar intensamente en la misión evangelizadora de la Iglesia, y procurar que la dinámica de la Buena Nueva alcance y transforme cuanto está en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación.

CON MARÍA

4     Los sodálites creen que en la economía de la reconciliación la iniciativa es de Dios Amor. Haciendo recto uso de su libertad, el hombre acoge esa iniciativa y la comunica. El infinito amor de Dios conduce al Hijo de Santa María, el Verbo Eterno encarnado, a reconciliar a la humanidad con Dios y a servir a los hombres de modelo reconciliador, anunciando la Buena Nueva, por su vida, hechos y palabras. En el altar de la reconciliación explicita la misión de Santa María de ser Madre nuestra. Como la Virgen coopera con el Espíritu Santo en el misterio de la AnunciaciónEncarnación, también coopera en la forja de la naciente Iglesia y sigue haciéndolo hoy.

Caminando en compañía de María, los sodálites aprenden a vivir el horizonte pleno de la vida cristiana, buscando convertir su vida y su trabajo en gesto litúrgico. Movidos por la fidelidad al Designio Divino, participan en la obra apostólica de Santa María, siguiendo su ejemplo y cooperando con la acción de Dios bajo su guía maternal.

COMUNIDAD APOSTÓLICA

5     Viviendo en comunidad en torno a la Madre de los Apóstoles, a semejanza de los discípulos reunidos en el Cenáculo el día de Pentecostés, los sodálites procuran que su vida entera esté informada por el espíritu de comunión fraterna. Ven en ello un medio excelente para vivir la vida cristiana y dar testimonio de que el Evangelio constituye el único horizonte de vida plena, la respuesta para el ser humano que peregrina en medio de angustias y esperanzas y que anhela que su corazón encuentre la paz.

6     Nota distintiva del Sodalitium es la unidad en el amor, entendida como manifestación de la venida del Señor que nos reconcilia. Unidad de ideales, de vida, de oración, de corazón y de servicio, conquistada por la caridad y expresada en la profunda y auténtica amistad, solicitud y asistencia, y en el anhelo de que la propia comunidad sea siempre un humilde signo existencial de la unidad de la Iglesia.

7     En la vida comunitaria los sodálites encuentran la posibilidad concreta de reunirse como amigos en el Señor Jesús, compartiendo sus vivencias de fe, colaborando unos con otros para ser fieles al Divino Plan, vinculándose como una porción del Pueblo

Peregrino, en paz, justicia y libertad, viviendo las cuatro dimensiones de la reconciliación. Así, son los unos para los otros un continuo estímulo de fervor, de humildad, de oración, de reverencia, de alegría, de estudio, de trabajo, de apostolado, de solidaridad.

8     La vivencia del amor no se circunscribe a los límites de la comunidad, sino que al tiempo que nutre a los miembros del Sodalitium los mueve a vivir no sólo para sí mismos, sino a proyectarse fraternalmente en servicio apostólico hacia los demás, especialmente hacia los jóvenes; manifestar un amor solidario y preferencial por los pobres; y anunciar el Evangelio hasta las raíces de la cultura y las culturas del hombre.

9     Consciente del valor fundamental del testimonio apostólico en la obra de la evangelización, el Sodalitium busca reflejar, como comunidad de fe, su adhesión a Cristo Liberador y Reconciliador, así como cada sodálite aspira a la conformación personal con el Hijo de Santa María, de manera que pueda repetir con el Apóstol: “No soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí”, y así desarrollar un apostolado que haga presente al Señor Jesús. La conversión desde lo íntimo es una dimensión esencial del cambio del mundo que contempla el Plan de Dios. Sin la conversión de los seres humanos, éstos proyectan sobre el mundo sus rupturas interiores. La praxis debe estar acompañada por el cambio interior.

10     En la comunión fraterna la persona no pierde sus particularidades individuales; por el contrario, se desarrolla y enriquece mediante el ejercicio de la caridad derramada en los corazones por el Espíritu Santo. El Sodalitium, profundamente respetuoso de la libertad personal, auspicia la responsable iniciativa de todos sus miembros en la obra común, en la que todos son solidarios, cada uno según los dones recibidos del Señor.

VIDA ECLESIAL

11     El Sodalitium tiene plena conciencia de pertenecer a la Iglesia, signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad del género humano.

12     Respondiendo fervorosamente a la institución del Señor Jesús, los sodálites profesan una explícita fidelidad al Santo Padre, que se manifiesta en la atención con que escuchan su voz y acogen sus enseñanzas.

13     Expresando su participación en la vida eclesial, el Sodalitium busca insertarse en la pastoral inspirada por las orientaciones de los Obispos que aceptan su cooperación. Sus miembros permanecen fraternalmente solícitos y en permanente disposición de servicio ante la vida y las necesidades de la comunidad eclesial.

14     El sodálite está abierto a la asimilación de medios y métodos que responden tanto a los signos de los tiempos, como a las necesidades de la Iglesia y del propio apostolado, y hacen más asequible la presentación de la Buena Nueva. Siguiendo la espiritualidad de Santa María, los sodálites aspiran a ser fieles en todo, sin ceder a lo nuevo por lo que tiene de novedad, ni permanecer en lo acostumbrado sólo por ser tal. Aceptan más bien todo lo bueno, en la medida en que sirva para alcanzar sus fines a la luz del Plan de Dios y de los valores evangélicos, que son fundamentales y permanentes.

Los criterios del acertado discernimiento se han de buscar siempre en la Palabra de Dios y en las enseñanzas de la Iglesia, así como en la espiritualidad y disposiciones del Sodalitium.

MEDIOS

15     Los medios de que se vale el Sodalitium para alcanzar sus fines son aquellos que responden al espíritu evangélico y a la fidelidad a la Iglesia.

Entre ellos, merecen especial consideración:

— la fidelidad a las promesas del Bautismo y de la Confirmación, en las que encuentra fundamento el compromiso de plena disponibilidad al apostolado;

— el amor filial a la Madre, que a través del proceso de amorización conduce a recuperar la plena semejanza con el Señor Jesús, Hijo de Santa María;

— la consagración a María, que sella una alianza con Ella, en la que se pone de relieve la vocación de cooperación apostólica en su misión de Madre Espiritual: formar en la fe a los hermanos de su Primogénito;

— la vida comunitaria, que ayuda a vivir la vida cristiana hasta la medida de Cristo y a realizar la misión apostólica;

— la Dirección de San Pedro, en la que el peregrinar apostólico, fundado en la fe, encuentra orientación y estímulo para que, desde su interior, el sodálite responda coherentemente al llamado a la acción apostólica y solidaria;

— la formación permanente en la fe por la lectura, el estudio y la perseverante oración personal y comunitaria, en especial unidos al peregrinar de la Iglesia al rezar con las palabras de la Sagrada Escritura, acogiendo con fe la Palabra de Dios, profundizando y meditando en ella, siguiendo el ejemplo de la Virgen María, Madre nuestra, y compartiendo la experiencia del amor misericordioso del Señor;

— la participación activa en la Sagrada Liturgia con la conciencia de que las acciones litúrgicas, perteneciendo a todo el Cuerpo de la Iglesia, nos permiten encontrar la fuente y cumbre de nuestra propia vida y misión;

— la reverente y consciente participación en la celebración de la Eucaristía, sacramento del Amor y centro de toda vida cristiana, en la que el sodálite se ve fortalecido viendo renovada su participación en el misterio pascual, y donde aprende a ofrecerse a sí mismo, se educa en el espíritu fraterno y comunitario, y comprende mejor el sentido de los trabajos apostólicos;

— el culto a Cristo Sacramentado, la adoración eucarística y el coloquio personal con Él a través de la práctica de la visita al Santísimo constituyen momentos sumamente especiales en la veneración y adhesión al Señor Jesús, así como a su Designio Divino;

— la comprensión del llamado evangélico a la conversión, de la misericordia divina y la conciencia de la propia ruptura y fragilidad llevarán al recurso frecuente del sacramento de la Reconciliación;

— la vivencia intensa de las virtudes evangélicas; el permanente ejercicio de la presencia de Dios; la meditación en torno al misterio de la Inmaculada Concepción y de su maternidad espiritual; el rezo del Rosario; y la respuesta efectiva a los dones personales recibidos del Espíritu Santo;

— la acción apostólica, la disposición de servicio y el cumplimiento de los deberes según la propia condición y oficio.

LEMAS

16     La vocación eminentemente apostólica del Sodalitium, su espíritu de familia y su espiritualidad marianocristocéntrica se expresan con especial predilección en los lemas: “Por Cristo a María y por María más plenamente al Señor Jesús”; “Ayudarnos entre nosotros para ayudar a los demás”; y “Oración para la vida y el apostolado, vida y apostolado hechos oración”.