Tokio 2020: Más rápido, alto y fuerte, JUNTOS

Por: Alexandre Borges.

Tokio 2020 se realiza en 2021, luego de casi dos años de pandemia mundial. Tiempos difíciles, nunca vividos por las generaciones actuales. Las arenas están vacías y la incertidumbre aún está presente. Fue en ese contexto que el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió agregar a su lema “citius, altius, fortius” (“más rápido, más alto, más fuerte”) la palabra “juntos”.

El cristianismo y el deporte

Ex atleta profesional Usain Bolt. Ostenta once títulos mundiales y ocho olímpicos como velocista

El lema olímpico tiene una inspiración cristiana. El barón Pierre de Coubertin, reiniciador de los Juegos Olímpicos a fines del siglo XIX, lo tomó de un amigo suyo, el sacerdote dominico Henri Didon. Evoca un ideal de superación constante, no solo individual sino también de grupo. Al agregar “juntos” al lema el COI busca explicitar aún más la importancia del trabajo en equipo, en el deporte y en la vida.

La Carta Olímpica declara que el Olimpismo “es una filosofía de la vida que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu”. Existe una profunda relación entre la disciplina atlética y el desarrollo integral de la persona, en todos los ámbitos de su vida. La pandemia que nos ha separado físicamente también nos ayudó a recordar que necesitamos de los demás, de su cercanía y apoyo.

El aspecto comunitario del deporte en Tokio 2020

El “juntos”, además, puede ser entendido en clave cristiana. Enfatiza el aspecto comunitario del deporte y de la vida humana, pero también nos remite a Dios. No podemos ser más rápidos, ni fuertes ni saltar más alto si estamos alejados del Señor. El riesgo es agotarnos o morir en el intento. Junto a Él y juntos entre nosotros podemos seguir construyendo una sociedad más humana y fraterna.

La gracia divina es esencial y sostiene todo lo que hacemos en cada momento. Ojalá estos Juegos, celebrados en un momento único de la historia, nos recuerde que solos no podemos. Necesitamos de los demás, de Dios y de su gracia, que alcanzamos por intercesión de la Madre. Que siempre estemos “juntos”: a Él y a nuestros hermanos y hermanas.

Alexandre Borges es natural de Rio de Janeiro (Brasil) es bachiller en Sagrada Teología y licenciado en Pedagogía. Durante todo su trabajo apostólico, ha tenido un gran interés personal en el deporte y la relación muy cercana que tiene con la fe cristiana. Por ello, decidió desarrollar reflexiones que pudieran aportar en algo a través de su obra «Deporte y compromiso cristiano». Actualmente es Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana.