Alienum phaedrum torquatos nec eu, vis detraxit periculis ex, nihil expetendis in mei. Mei an pericula euripidis, hinc partem.

Bernardo Marulanda

Sodalicio de Vida Cristiana / Blogs  / Bernardo Marulanda  / ¿Por qué debería alegrarme la Navidad?

¿Por qué debería alegrarme la Navidad?
Escrito por: Bernardo Marulanda

Una esfera roja colgada en un árbol de Navidad.

La Navidad llega y mueve nuestras vidas con sus luces, cantos, cenas, regalos, mensajes; llega y nos hace sentir diferente. A veces muy alegres y otras nostálgicos. Pero en medio de todo esto, muchas veces dejamos de ir a lo esencial y nos olvidamos de la razón de todo: El Niño Jesús.

El nacimiento del Niño Jesús

El nacimiento del Niño Jesús es algo definitivamente revolucionario, magnifico: El nacimiento de Jesús es el nacimiento de Dios hecho hombre y por esto tiene mucho que ver con nuestras vidas.

Y es que cuando nos preguntamos por el sentido de la vida, siempre aparece la pregunta sobre Dios, sobre si tengo que buscarlo o no, sobre si existe o no, sobre qué hace, qué dice, qué me pide, qué me ofrece; me pregunto si es bueno, le importo, me ama. Y a todo esto el Niño Jesús responde abrumadoramente.

El nacimiento del Niño Jesús habla elocuentemente de que Dios no solo está atento a cada uno de nosotros, sino que está dispuesto, incluso, a servirnos para ayudarnos a encontrar el sentido de nuestras vidas y poder ser felices; está dispuesto a hacerse pequeño, para que podamos acercarnos a Él.

Un vitral en donde se represanta el Nacimiento del Niño Dios.

Definitivamente cuando vemos la escena del niño que nace en el portal de Belén, en un lugar tan pobre y con tanta escasez material, uno no deja de preguntarse acerca de qué es lo verdaderamente esencial en esta vida: ¿qué quiere decir el modo de vida en qué nació Jesús, lleno de tanta pobreza y sencillez.

Hay muchos que mueren por falta de amor. Su vida es un infierno porque viven en soledad y en medio del odio; hay muchos que creen que no son importantes y que su existencia no tiene sentido; otros que creen que su valor es poco, porque lo miden por la cantidad de dinero que tienen en sus bolsillos.

Sin embargo el Niño Jesús nos dice fuertemente: Tú eres muy importante ¡Yo naceré por ti!

Necesitamos amor, sentirnos protegidos ante nuestra debilidad, entender que nuestra existencia es valiosa para otro. Es un anhelo muy profundo en nuestro corazón deseoso de vivir feliz para toda la eternidad.

La alegría de la Navidad

Es en esta búsqueda de respuestas cuando la Navidad responde con abundancia, trayendo una esperanza que nos llena de profunda alegría y amor.

Al ver a Dios hecho hombre en el portal de Belén ¿cómo no decir?: ¡Es verdad que puedo acercarme a Dios!, Dios no es el lejano a quien le soy indiferente!, ¡Dios me ama y quiere que esté con bien!, ¡La vida, que no se explica así misma, en verdad tiene un sentido!.

Saberse amado por Dios es saber que tu vida tiene un sentido tan valioso que nada te lo podrá arrebatar, que en medio de la más grande dificultad tu Padre Dios va a estar contigo y te va a cuidar; es saber que puedes acudir a Él cuando te falten fuerzas y que puedes preguntarle qué hacer cuando estés confundido.

Saber que Dios te ama significa que puedes confiar en que vas a vivir siempre, y que las cosas que has hecho mal pueden ser perdonadas, que puedes estar tranquilo porque todo problema, toda dificultad de alguna manera pasarán, pero el Señor permanecerá para siempre y tú podrás existir con Él en una vida de profunda felicidad.

Estas son respuestas que traen a la vida una profunda paz.

Saberse amado por Dios y dejar que Él responda a las inquietudes más profundas de tu corazón y de tu existencia es la alegría más profunda que podrías tener. Esta alegría nutrirá toda tu vida y te dará la fuerza para caminar hacia la felicidad plena.

¡Feliz Navidad!

/

Bernardo Marulanda

Bernardo Marulanda es sodálite colombiano. Se vinculó al Movimiento de Vida Cristiana y la familia espiritual en su ciudad natal, Medellín, el año 2000. Más adelante se vio llamado a trabajar ayudando a los demás gracias a sus participaciones en diversas actividades de Solidaridad en Marcha. Desde hace hace dos años vive en la comunidad sodálite de la ciudad de Ayaviri (Puno, Perú).