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Bernardo Marulanda

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¿Y qué te dice a ti la Resurrección de Cristo?
Escrito por: Bernardo Marulanda

¡Feliz Pascua! ¡Que alegría, que esperanza! La Pascua es un tiempo de alegría, pero acaso no te ha pasado que te sientes raro porque no estás alegre y no entiendes por qué deberias estarlo. Pensando en esto me atreví a escribir acerca de cuál es la razón por la que la Resurrección de Cristo es causa de una alegría profunda.

¿Y qué te dice a ti la Resurrección de Cristo? Bernardo Marulanda

La Resurrección de Cristo es respuesta a nuestra hambre de infinito

Es dificil encontrar el verdadero sentido de nuestra vida y descubrir para qué vivimos, por qué estamos en este mundo. Y es que muchas veces tenemos la sensación de que todo nos queda chico, que nuestro corazón anhela algo mucho más grande que tener toda la diversión del mundo, los placeres más suculentos, las posesiones más cuantiosas. Siempre queremos más, algo que no se acabe, que no tenga límite, algo que me permita permanecer en un gozo profundo e intenso toda la vida y toda la eternidad.

Entonces, todo esto nos hace preguntar: ¿cómo puedo saciar mi hambre de eternidad, como puedo satisfacer mi corazón inquieto, que no se calma, ni se sacia?

Ha veces pensamos que nuestro corazón anhela vivir sólo está vida pasar bien los 80 años o el tiempo que podamos vivir, y no nos damos cuenta que instintivamente nuestro corazón se resiste y como que está pensando en nunca morir.

¿Y qué te dice a ti la Resurrección de Cristo? Bernardo Marulanda

¿Qué muestra Cristo con su Resurrección?

Miren lo que dice la Gaudium et Spes 18:

La semilla de eternidad que lleva en sí mismo ( el hombre), por ser irreductible tan sólo a la materia, se rebela contra la muerte. Todas las tentativas de la técnica, por muy útiles que sean, no logran calmar la ansiedad del hombre; pues la prolongación de la longevidad biológica no puede satisfacer el deseo de una vida más allá, que surge ineludible dentro de su corazón.

Ahora continuo con la lógica de mi argumento:

Si en el corazón del hombre se encuentra aquella “semilla de eternidad”, aquel anhelo de infinito ¿cómo creen que nos experimentamos al ver nuestra fragilidad, al experimentar que nuestro cuerpo se va marchitando y que la muerte nos lleva a desaparecer? ¿Acaso no es terrible la carga de la muerte? Y esto es lo que pasa todo ser humano aunque muchas veces no nos damos cuenta.

Miren lo que dijo San Juan Pablo II ( catequesis, 9 de noviembre de 1983)

«El deseo de eternidad, presente en él por el reflejo divino que brilla en su rostro, se enfrenta con la incapacidad estructural para realizarlo, y mi­na todo su esfuerzo».

Uno de los grandes pensadores cristianos de co­mienzos de siglo, Maurice Blondel, que dedicó gran parte de su vida a reflexionar sobre esta misteriosa aspiración del hombre a lo infinito, escribía:

«Nos sentimos obligados a querer convertirnos en lo que por nosotros mismos no podemos ni al­canzar ni poseer… Porque tengo la ambición de ser infinitamente, siento mi impotencia: yo no me he hecho, no puedo lo que quiero, estoy obliga­do a superarme». (M. Blondel, L’ac­tion, París, 1982, pág. 354).

Ahora si, y todo esto ¿qué tiene que ver con la Resurrección de Cristo?

Piensa en la angustia que te viene cuando piensas que no puedes saciar tu hambre de pan o cuando no puedes saciar tu sed física ¿es terrible no?

Ahora piensa en la angustia que debes tener, muchas veces sin darte cuenta, cuando piensas que no puedes saciar tu hambre de eternidad? ¿Acaso no será mucho más terrible?

¿Y qué te dice a ti la Resurrección de Cristo? Bernardo Marulanda

Pues a esto me refiero:

Muchos nos ofrecen respuestas vanas y superficiales, pero pocos nos ofrecen una respuesta a nuestro anhelo de eternidad, a nuestros interrogantes más profundos, y eso lo hace Cristo y con su Resurrección nos muestra que podemos realmente plenificarnos, que podemos alcanzar aquello que en el fondo buscamos.

La vida eterna

Por esto la alegría y la Esperanza.

Porque ahora sabemos que hay un sentido,
que podemos trascender,
que no vamos a desaparecer…
Ahora podemos estar tranquilos… vamos a estar bien, podemos ser realmente felices.

Termino con las palabras de Gaudium et Spes 18:

«Victoria ésta, que Cristo ha conquistado, por su resurrección, para el hombre, luego de haberle liberado de la muerte con su propia muerte».

Y así, a todo hombre que verdaderamente quiera reflexionar,
la fe corroborada por sólidos argumentos da plena respuesta en el angustioso interrogante sobre su futuro destino

¡FELIZ PASCUA!

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Bernardo Marulanda

Bernardo Marulanda es sodálite colombiano. Se vinculó al Movimiento de Vida Cristiana y la familia espiritual en su ciudad natal, Medellín, el año 2000. Más adelante se vio llamado a trabajar ayudando a los demás gracias a sus participaciones en diversas actividades de Solidaridad en Marcha. Desde hace hace dos años vive en la comunidad sodálite de la ciudad de Ayaviri (Puno, Perú).