El ejemplo de María y José para los matrimonios de hoy

Por: Cankin Ma.

Cuando intentamos aprender algo nuevo, donde nuestra experiencia previa es mínima o casi nula, no es suficiente un manual que describa lo que se hará. Por lo general, buscamos ejemplos de cómo se hace. Pensemos en un deporte (o un juego) muy diferente, o cuando conseguimos un trabajo en un área que no es la nuestra, o, a veces, para hacer un arreglo que demanda más que mera intuición. Actualmente, varios buscan solución a través de un tutorial en YouTube.

En todo caso, los ejemplos son importantes para saber cómo enrumbar bien algo que estamos comenzando. Esto también se puede aplicar a la realidad del matrimonio, que ciertamente necesita más que un simple tutorial.

Pensando en la necesidad de reflexionar sobre cómo vivir el matrimonio, sobre cómo construir una familia, detengámonos a contemplar la figura de la Familia de Nazaret, cuya fiesta litúrgica celebraremos dentro de la Octava de Navidad. «Por misterioso designio de Dios, en ella vivió escondido largos años el Hijo de Dios: es, pues, el prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas»*.

Parte de la dinámica del aprendizaje a través de ejemplos es que estos tengan algo que ver con nosotros. Es decir, si el ejemplo fuera algo totalmente ajeno para nosotros, no tendría nada a decir. Para quien ve en la Sagrada Familia una suerte de situación ideal, sin problemas ni dificultades, puede cuestionar si tiene algo que enseñar a nuestra realidad concreta. Pero, a decir verdad, su sencillez combina muy bien con la gran y desafiante misión que se le encomendó.

«Aquella familia, única en el mundo, que transcurrió una existencia anónima y silenciosa en un pequeño pueblo de Palestina; que fue probada por la pobreza, la persecución y el exilio; que glorificó a Dios de manera incomparablemente alta y pura»*, es ella un ejemplo de cómo discernir lo que Dios nos invita a hacer (cf. Mt 1,18; Lc 1,26), cómo superar situaciones políticas y sociales desafiantes (cf. Mt 1,13; Lc 2,1-5), cómo encontrar soluciones creativas en contextos difíciles (cf. Mt 1,19-23), cómo superar los problemas sin discutir quién tiene la culpa por ellos (cf. Lc 2,6-7). También sobre cómo acoger a los demás (cf. Mt 1,11-12; Lc 2,16-20), cómo integrar la religiosidad en la vida familiar (cf. Lc 2,21.22-24.41), cómo recibir noticias que son difíciles de entender y acoger (cf. Lc 2,25-35.48-51).

De hecho, no solo dejan su ejemplo, sino que también se relacionan con nosotros. Esa Familia “no dejará de ayudar a las familias cristianas, más aún, a todas las familias del mundo, para que sean fieles a sus deberes cotidianos, para que sepan soportar las ansias y tribulaciones de la vida, abriéndose generosamente a las necesidades de los demás y cumpliendo gozosamente los planes de Dios sobre ellas»*.

En fin, quien pregunte «¿cómo vivir de forma cristiana el matrimonio?»; puede ver el ejemplo de María y José. Para comenzar, ellos tienen en el centro a Jesús, esa presencia da fruto en su santidad de vida – expresada no tanto como ausencia de mal, sino sobre todo como responsabilidad y comunión. De esta manera, realizan la misión que tienen juntos.

* San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, 86

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.