¿La Biblia tiene respuestas para todo?

Por: Cankin Ma. (Tomado del portal A12.com)

Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura

Más de uno de nosotros ha conocido a personas que sostienen un enfoque llamado «literalismo bíblico». La idea es que leyendo lo que dice el texto de la Biblia al pie de la letra, se puede responder a todo.

Un amigo me dijo una vez: «puedo demostrar bíblicamente que no hay Dios, que la verdad, Dios no existe». Por mi parte, quedé intrigado. Él cogió la Biblia y la abrió en el libro de los Salmos: «No hay Dios» (Sal 53(52),2). Entonces tomé la Biblia y leí el versículo desde el principio «Dice el necio en su interior: ‘No hay Dios’».

Historias sobre pasajes bíblicos mal interpretados, hay varias. Hablemos ahora sobre inspiración y verdad en la Sagrada Escritura.

En el Catecismo hay tres números (105 a 107) que explican el tema con mucha claridad. Comencemos citando las frases que abren cada número: «Dios es el autor de la Sagrada Escritura». «Dios ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados». «Los libros inspirados enseñan la verdad».

Cada número explica cómo llegar a cada una de estas afirmaciones (¡vale la pena leerlos!).

Citemos aquí algunas ideas que contribuyen al propósito de este texto: «Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería» (Catecismo, 106). Nada de lo que encontramos en la Biblia llegó, digamos, por accidente.

«Los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra» (Catecismo, 107). El objetivo fundamental, las respuestas que encontramos en la Biblia, tienen que ver con la salvación de los hombres.

La verdad, podemos improvisar una síntesis de estos dos números afirmando: la Biblia transmite todo y sólo lo que es necesario para salvación nuestra. La Biblia tiene una respuesta a todo lo que el hombre necesita para salvarse, o diríamos en un lenguaje más moderno, para ser feliz. Claro, es importante considerar los criterios que ayudan a una interpretación correcta. Lo fundamental es que las palabras consignadas en nuestras Biblias nos remitan a Aquel que es, Él mismo, la Palabra eterna del Dios vivo.

En este sentido el Catecismo (108) finaliza toda esta reflexión diciendo: «Sin embargo, la fe cristiana no es una ‘religión del Libro’. El cristianismo es la religión de la ‘Palabra’ de Dios, ‘no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo’. Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas».

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.