La pregunta por la vocación: 2 ensayos de respuesta

Por: Cankin Ma. (Tomado del portal A12.com)

¿Te has preguntado alguna vez por tu vocación? ¿Has visto alguna vez personas haciendo un camino de discernimiento vocacional? ¿Será que —sea cual sea su contexto actual— vale la pena reflexionar sobre vocación?

Pues bien, uno de los textos más importantes del Concilio Vaticano II aborda el tema de la vocación. Más adelante profundizaremos en él, mientras tanto, citemos dos breves extractos: “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”, a lo cual se añade poco después que Cristo “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (Gaudium et Spes, 22).

Así, la pregunta por la vocación es importante para quien acoge la invitación a dejar que Cristo: dé una palabra renovada sobre el misterio de sí mismo y de su vocación sublime.

Una colega de Jovens de Maria escribió un texto muy bueno explicando por qué agosto ha sido el mes de las vocaciones los últimos 40 años. Explica cómo la Iglesia en Brasil reflexiona cada domingo de agosto sobre diferentes estados de vida, el camino vocacional concreto de cada cristiano (Puedes leerlo dando click AQUÍ).

Si bien la vocación implica elección de estado de vida (¡y esto es importante!), no se agota al descubrir el camino por el que Dios me invita a caminar, y en la decisión de seguirlo. La vocación entra en el ámbito del misterio, del encuentro con el Dios vivo. No se trata de cosas y tareas, al menos no en primer lugar. Se trata de una relación viva de la persona humana con Dios.

Así, paso a explicar dos sugerencias válidas, tanto para el discernimiento vocacional entendido como período específico de búsqueda y preguntas, como para la vivencia de la vocación como un camino por el que Cristo “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (Gaudium et Spes, 22).

Vocación viene del latín y significa llamada. El centro de la vocación es la llamada de Dios. Por evidente que sea decirlo, a veces es lo último al preguntamos por la vocación. A veces la pregunta se reduce a un juego de estrategia donde mil y un elementos dicen y desdicen sobre una opción u otra. En lo más esencial es un proceso muy claro y sencillo, un diálogo de amor: Dios, ¿qué quieres de mí?

La llamada de Dios tiene en cuenta la libertad de la persona. No es un oráculo frío y distante que dicta qué hacer y qué no hacer. Es una invitación amorosa de Dios. Claro, al elegir un estado de vida adquirimos responsabilidades hacia los demás. Pensemos en un papá y esposo. No puede fingir que, un día aleatorio, ya no tiene estas responsabilidades. Lo fundamental es que el punto de partida no es la obligación pesada del deber. Es la opción libre que acoge la invitación y encuentra en ella el «yugo suave» y la «carga ligera» del Señor (Mt 11,30).

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.