¿María murió? La enseñanza de 3 santos al respecto

Por: Cankin Ma. (Tomado del portal A12.com)

¿María murió? Si es así, ¿hace alguna diferencia en mi vida? ¿Es una pregunta relevante o una discusión entre eruditos?

El 15 de agosto celebramos la Asunción de María. En algunas tradiciones se le denomina fiesta de la Dormición de la Madre de Dios, indicando que la conclusión de la vida terrena de María se produjo como una dormición, como al irnos a dormir sabiendo que nos despertaremos para un nuevo día.

Si leemos el texto que reconoce el misterio de la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma, nos damos cuenta de que no entra en el mérito de ella haber muerto o no. Para algunos, afirmar que ella murió significaría negar que Dios tenga el poder de salvarla de la muerte. Para otros, no afirmar su muerte aleja a la Virgen del misterio de Jesucristo, quien en vista de su Resurrección murió de manera impresionante.

Habiendo levantado algunas ideas relacionadas con el tema, veamos qué dicen al respecto 3 santos (de épocas distintas).

El primero de ellos es Juan Damasceno. Para él «ciertamente, era necesario que se despojara de la parte mortal para revestirse de inmortalidad, puesto que el Señor de la naturaleza tampoco evitó la experiencia de la muerte. En efecto, él muere según la carne y con su muerte destruye la muerte, transforma la corrupción en incorruptibilidad y la muerte en fuente de resurrección»*. Muerta o no, es importante vincular cualquier reflexión sobre María con el misterio de Jesucristo, Dios hecho hombre que murió y resucitó para ofrecernos la Vida en Dios.

Continuemos con San Francisco de Sales. Al hablar de la Virgen refiere un morir «en el amor, a causa del amor y por amor»*. Ante lo cual se explica cómo San Francisco llega a «afirmar que la Madre de Dios murió de amor por su hijo Jesús»*. Por tanto, la pregunta inicial nos dirige hacia la experiencia del amor. No es un dato externo y frío. Es participación, es proximidad.

Finalmente, añadamos el comentario de San Juan Pablo II sobre este tema: «Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que, desde el punto de vista físico, le haya producido la muerte, puede decirse que el tránsito de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en ese caso la muerte pudo concebirse como una ‘dormición’»*.

Este último comentario ayuda a enfocar el punto propuesto. Se trata sobre todo de la relación con la gracia. La Asunción de María afirma una profunda realidad
antropológica: Jesús curó la herida irremediable de la muerte. Ya sea salvando a María de morir o permitiendo que suceda como un paso no-traumático (por decirlo de alguna manera), el estado de María asunta a los cielos en cuerpo y alma expresa la nueva realidad en la que participamos por la Pascua de Cristo.

* Los textos fueron tomados de las Catequesis de los miércoles de San Juan Pablo II: «La dormición de la Madre de Dios» 25 de junio de 1997. Cita a San Juan Damasceno y San Francisco de Sales, entre varios otros autores significativos.

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.