¿Por qué existe catequesis en la Iglesia?

Por: Cankin Ma.

Los que hicimos catequesis de niños probablemente recordamos a nuestro catequista. Tal vez era bueno contando historias o era muy divertido. Alto o bajo, gordo o delgado. Recuerdo que mi catequista era una señora muy amable, hasta ahora conservo una imagen de la Virgen que ella me regaló el día de mi Primera Comunión.

En todo caso, queda la pregunta: la catequesis, ¿es importante en la vida de la Iglesia?, ¿quién puede hacer ese servicio?

Vale la pena comenzar remarcando su origen apostólico. Los apóstoles son los primeros en catequizar, haciendo resonar las enseñanzas que recibieron de Jesús. De hecho, “la Iglesia continúa esta misión de enseñar de los Apóstoles y de sus primeros colaboradores. Haciéndose día a día discípula del Señor, con razón se la ha llamado «Madre y Maestra»1. De hecho, la catequesis está «íntimamente unida a toda la vida de la Iglesia«2.

Una consecuencia de esto es que “la catequesis ha sido siempre para la Iglesia un deber sagrado y un derecho imprescriptible. (…) puede hablarse igualmente de derecho: desde el punto de vista teológico, todo bautizado, por el hecho mismo de su bautismo, tiene el derecho de recibir de la Iglesia una enseñanza y una formación que le permitan iniciar una vida verdaderamente cristiana”3. Por eso, la Iglesia es “invitada a consagrar a la catequesis sus mejores recursos en hombres y en energías, sin ahorrar esfuerzos, fatigas y medios materiales, para organizarla mejor y formar personal capacitado”4.

Los jóvenes, que son la esperanza de la Iglesia, tienen un lugar privilegiado respecto a este importante derecho y deber. Ante la necesidad de actualizar este mensaje al mundo de hoy, ellos pueden proporcionar un servicio único. Pueden encontrar una síntesis que «dé prueba de sabiduría, de valentía y de fidelidad evangélicas, buscando y abriendo caminos y perspectivas nuevas para la enseñanza catequética”5.

Un último consejo: el Papa Francisco nos recuerda que «en la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte»”6. Indica de manera muy concreta las “características del anuncio que hoy son necesarias en todas partes: que exprese el amor salvífico de Dios previo a la obligación moral y religiosa, que no imponga la verdad y que apele a la libertad, que posea unas notas de alegría, estímulo, vitalidad, y una integralidad armoniosa que no reduzca la predicación a unas pocas doctrinas a veces más filosóficas que evangélicas. Esto exige al evangelizador ciertas actitudes que ayudan a acoger mejor el anuncio: cercanía, apertura al diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena”7.

  1. San Juan Pablo II, Cathechesi Tradendae, 12
  2. San Juan Pablo II, Cathechesi Tradendae, 13
  3. San Juan Pablo II, Cathechesi Tradendae, 14
  4. San Juan Pablo II, Cathechesi Tradendae, 15
  5. San Juan Pablo II, Cathechesi Tradendae, 17
  6. Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 164
  7. Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 165

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.