¿Todavía vale la pena casarse?

Por: Cankin Ma.

¿Todavía vale la pena casarse?

Cuando pedí ayuda a una amiga, que está en la etapa de noviazgo, para pensar en esta pregunta, ella simplemente me dijo «¡Sí! Vale la pena casarse». Le tomó un poco formular las razones, pero ella no tuvo dudas.

Claro, intentó ponerse en el lugar de quien cuestiona el sentido del matrimonio hoy y dar razones, pero para ella el punto de partida es que el matrimonio es un bien. Entonces recordé una figura de un escritor sobre el azadón (un pico usado en la agricultura). El azadón, en manos de un agricultor, es símbolo de libertad. Representa la autonomía de este hombre para preparar la tierra que dará sustento a su familia. El mismo azadón, en manos del presidiario, es señal del castigo de los males que lo llevaron a prisión. En manos del presidiario, es signo del yugo que delimita su libertad.

¿Qué simboliza el matrimonio para la sociedad actual?

Bien, según la experiencia de algunos, es una carga innecesaria, que solo estorba, que hace desaparecer lo que una relación tenía de especial. Son grilletes que limitan la libertad. Es la imposición de una sociedad tradicionalista al respecto del lugar que los hombres y las mujeres tienen en ella. Es una formalidad que sirve solo como una manifestación social de algo tan íntimo como el amor de una pareja.

Si el matrimonio realmente fuese solo eso, es muy difícil entender que valga la pena casarse.

Entonces, ¿qué es el matrimonio que, como ese azadón, puede significar una cosa en manos del hombre libre y otra en manos del presidiario?

El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, que se convierten en una sola carne (que Dios ha unido y el hombre ya no puede separar; cf. Gn 2,24Mc 10,6-9). Para los cristianos, esta realidad tan misteriosa y fecunda fue elevada en Cristo a Sacramento. Expresa no solo la profundidad que puede alcanzar la relación de las personas, sino que ahora expresa el amor de Cristo por su Iglesia. Una expresión especial de todo esto se encuentra en el acto sexual: en él, el hombre y la mujer se unen en la intimidad que se reservan el uno al otro, y expresan la unidad y la fecundidad del amor.

Hoy en día, una de las grandes dificultades para captar el valor del matrimonio es quizás la desacralización de una realidad tan misteriosa como la unión íntima del hombre con la mujer (tan misteriosa que marca el origen de la vida). Desafortunadamente, nuestros tiempos han separado el acto sexual de la reproducción (por ejemplo, métodos anticonceptivos) y la reproducción del acto sexual (por ejemplo, fecundación in vitro); además de degradarlo a un simple producto de consumo, cuyo único propósito es producir placer.

Así, aquellos que, a través de la razón natural o por la revelación, descubrimos el inmenso valor del matrimonio, tenemos la tarea de manifestar su verdadero significado. Sí, vale la pena casarse, a pesar de las dificultades que parecen crecer indefinidamente, de las rupturas-divorcios que generan decenas de preguntas, de la falta de compromiso, de los miedos. Es como ese azadón que solo en manos del hombre libre se manifiesta como un bien. Así, “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,32).

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.