¿Cuál es el origen del acto de bautizar?

La Vigilia Pascual y el bautizo - Blog sodálite - Cankin Ma

Por: Cankin Ma (Tomado del portal A12.com)

Hace un tiempo, tuve que preparar una clase sobre el Bautismo para un grupo de adultos. Como en Brasil muchos cristianos son bautizados siendo niños, muchos de ellos conocieron su bautismo solo a través de fotos o de un certificado.

Por tanto, era un desafío pensar en alguna manera en que el sacramento del Bautismo pudiera ser percibido como “fundamento de toda la vida cristiana” o “pórtico de la vida en el Espíritu”, como indica el Catecismo en el n° 1213. Intentando ser didáctico, decidí hacer una especie de puesta en escena en la que viesen cómo se desarrolla la liturgia del Bautismo. Me apoyé en el momento en que se celebra este Sacramento por excelencia: la Vigilia Pascual.

La riqueza de la Vigilia Pascual

Por la riqueza de la celebración de la Vigilia Pascual, al final de la clase todos se emocionaron de haber contemplado la belleza de la celebración, así como de ver la profundidad que el Sacramento del Bautismo tiene en sí. Acompañados por el Catecismo, resaltemos ahora algunas ideas sobre el origen del acto de bautizar.

Empecemos por el significado. Bautizar proviene del griego baptizein y significa “ ‘sumergir’, ‘introducir dentro del agua’; la ‘inmersión’ en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale por la resurrección con Él como ‘nueva criatura’”(n° 1214).

Contemplando esta agua, por la que pasa el cristiano, “memoria de los grandes acontecimientos de la historia de la salvación que prefiguraban ya el misterio del Bautismo” (n° 1217). “Desde el origen del mundo, el agua, criatura humilde y admirable, es la fuente de la vida y de la fecundidad” (n° 1218), “en el arca de Noé (…) ‘unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvados a través del agua’” (n° 1219); el paso por las aguas del Mar Rojo realiza la liberación de Israel.

La plenitud de Cristo

Estos hechos alcanzan su pleno sentido en Cristo y su Iglesia, pues “todas las prefiguraciones de la Antigua Alianza culminan en Cristo Jesús. Comienza su vida pública después de hacerse bautizar por san Juan el Bautista en el Jordán y, después de su Resurrección, confiere esta misión a sus Apóstoles: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas (…)’ (Mt 28,19-20)” (n° 1223). Por eso “desde el día de Pentecostés la Iglesia ha celebrado y administrado el santo Bautismo” (n° 1226).

Todo este camino nos permite mirar la riqueza del acto de bautizar. Su trasfondo son las acciones del Creador, expresadas en sus criaturas y en la historia de los hombres que se abren a su gracia. Encuentra su plena expresión en Cristo, que se sumerge en las aguas de las que – por participación – nosotros mismos llegamos a salir llenos de su Vida; y en su Iglesia enviada a continuar su Misterio Pascual.

Estas ideas muestran el gran regalo que significa ser bautizados. Aquí hay otro elemento importante. No fuimos – “simplemente” – bautizados. Como un ritual que, realizado en el pasado, se queda ahí, como recuerdo.

Somos bautizados porque nuestra vida cristiana participa de la Pascua de Nuestro Señor. Estamos invitados a sumergirnos en esta Pascua. Pidamos al Señor la gracia de que en este tiempo de Cuaresma nos preparemos para renovar nuestra vida bautismal, especialmente durante la Vigilia Pascual.

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.