¿Cómo vivir bien el Adviento?

Por Cankin Ma

«No fue exactamente lo que esperaba». Tal vez después de terminar una película o una serie que prometía mucho, o saliendo de un show, más de una vez debemos haber escuchado o dicho esa frase. Más allá de lo específico de esas experiencias, es fácil reconocer que lo que esperamos afecta directamente a lo que experimentamos en nuestro “aquí y ahora”.

Esperar – y  junto a ello, vigilar – es uno de los verbos que caracteriza el tiempo de Adviento. Para los cristianos el evento central de la Historia es la venida del Hijo de Dios que nos salva. El Adviento dirige nuestra mirada hacia esta realidad en dos sentidos: la que sucedió y la que sucederá.

Sí, el Adviento es preparación-espera para celebrar la Navidad. Nuestro Salvador se hizo un niño pequeño para redimirnos, para manifestar la dulzura de la presencia de «Dios con nosotros» (Mt 1,23). Al mismo tiempo, es preparación-espera para la segunda venida de nuestro Señor.

Los Evangelios dominicales de este Adviento nos ponen varias imágenes que nos invitan a vigilar y a esperar. El primer domingo, Jesús nos dice en el último discurso del Evangelio de San Mateo: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor» (24,42).

En el segundo y tercer domingo tenemos la figura de Juan el Bautista. Por un lado, alentando a sus oyentes, «convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos» (Mt 3,2), acrecentando, «yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego» (Mt 3,11). Por otro lado, en su hora final, necesitando que Jesús se manifieste y declare si Él es «el que ha de venir, o debemos esperar a otro» (Mt 11,3).

En el cuarto domingo, la figura de José que, en continuidad con los grandes Patriarcas de Israel, es invitado a caminar a la luz de la fe. A semejanza de sus predecesores, «hizo como el ángel del Señor le había mandado» (Mt 1,24).

Uno de los Prefacios de las Misas de Adviento indica estas actitudes y nos invita a mirar con la misma expectativa a Aquél «a quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de Madre, Juan proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres» (cf. Misal Romano).

Así, en clave de espera-vigilia, podemos leer las instrucciones que el Señor Jesús nos da respecto a este  Adviento para cada uno de nosotros. No son indicaciones genéricas o una suerte de receta sobre cómo vivir este tiempo, sino una invitación a discernir y examinar los signos que Dios da a cada uno en su realidad concreta, en el tiempo presente.

Para responder cómo vivir bien el Adviento, debemos abrir nuestros oídos para acoger lo que Dios quiere decirnos en este tiempo de gracia. Ya hemos visto el significado de algunas de las Palabras que nos serán dirigidas en estas semanas; estemos abiertos para acoger las demás, comenzando por la Liturgia, y a través de ella, en todas las dimensiones de nuestras vidas.

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.