¿Cómo (y por qué) rezar el Rosario?

Por: Cankin Ma.  (Tomado del portal A12.com)

Un amigo mío (que ahora es sacerdote) me dijo que cuando era niño sintió como que un llamado a empezar a rezar el Rosario. Cuando encontró un folleto que explica cómo hacerlo, comenzó. Ya todos sabemos: Credo, Padre Nuestro, Ave Marías y Gloria; recordando que los 3 últimos se repiten. Sucedió que cuando empezó a rezar el Gloria, se dio cuenta de que el Rosario sería una oración larga, pues rezó: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres…». Sí, pensó que se debía rezar el Gloria que cantamos al inicio de la Misa.

Más allá de lo anecdótico del episodio, recordemos: para aprender a rezar es importante ser guiados por alguien. En este caso, este amigo se libró de Rosarios interminables cuando, al ser invitado a una oración comunitaria del Rosario, se dio cuenta de que había otra oración que también comenzaba con «Gloria».

Además de los aspectos más prácticos —que hoy encontramos en folletos, páginas web y aplicaciones— alguien que nos pueda aconsejar sobre qué es el Rosario y cómo rezarlo, es un hermano nuestro caracterizado por una profunda devoción a María: San Juan Pablo II. Al inicio del tercer milenio nos regaló una bellísima Carta sobre el Rosario. Tomemos solo 4 ideas mencionadas en la Rosarium Virginis Mariae número 1:

“El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología”.
Por más evidente que sea decirlo, en el corazón de la oración de todo cristiano está Cristo. Él es quien nos inserta en la vida de comunión de Dios. El Rosario no es una excepción. Nótese cómo en María todo remite nuestra mirada a Jesús. Así, el Rosario, precisamente en su fisonomía mariana, nos permite acercarnos, con los ojos de la Madre, a su amadísimo Hijo.

“En la sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio”.
Profundicemos en la idea anterior. Reflexionemos sobre cómo el Rosario nos lleva a contemplar la Buena Nueva de Jesucristo. Los diferentes misterios que somos invitados a rezar, según el día de la semana, nos conducen a mirar los misterios centrales de la vida y obra de Cristo.

“Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor”.
Esta es una idea fundamental que Juan Pablo II profundizará en la Carta: el Rosario es una oración verdaderamente contemplativa. Unidos a la mirada de la Madre, podemos contemplar el misterio del Hijo.

“Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor”.
El Rosario es también un conocidísimo medio de intercesión. María, también llamada mediadora de todas las gracias, atiende a las peticiones de sus hijitos, que con confianza elevan al cielo esta oración tan especial.

Estos consejos pueden insertarnos de forma renovada en esta práctica tan valorizada por los católicos de Brasil. Quizás el tiempo de Adviento sea una ocasión para que María eduque nuestra mirada contemplativa, para acoger la Buena Nueva del nacimiento de nuestro Salvador.

Cankin Ma nació en Ecuador, hijo de padre chino. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite "Mãe da Reconciliação" en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro, Brasil). Actualmente se prepara para el sacerdocio y estudia teología en la Universidad Católica de Petrópolis.