¿Es posible ser fuerte en la debilidad?

Es posible ser fuernte en la debilidad - Craig Kinneberg - Sodalicio de Vida Cristiana - Blog

Por: Craig Kinneberg.

Cuando tenía 16 años, en las vísperas de mi cumpleaños número 17, contraje una rara enfermedad autoinmune llamada Síndrome de Guillain-Barre. Un día estaba lanzando la bola que acabaría de ser mi último juego de baseball de la temporada, y luego, en la semana siguiente, estaba hospitalizado en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), casi completamente paralizado del cuello para bajo. Una promisoria temporada de baseball llegó al fin, y mi segundo año de high school terminó un mes antes de lo que debería. Era apenas un muchacho normal, con sueños en mi horizonte sobre lo que mi futuro me reservaba, disfrutando la vida tranquila que llevaba con pocos problemas.

Todavía recuerdo la experiencia de choque que mi enfermedad provocó en las personas, especialmente en aquellas que eran más cercanas a mí. Muchas preguntas surgieron sobre cómo algo así podría pasar. “¿Cómo Dios podría permitir que esto le suceda a Craig?” recuerdo que un amigo mío preguntaba. Algunas de esos cuestionamientos aparecieron también en mi mente, resultando en un poco de confusión por mi parte. Muchas preguntas fueron hechas y, aparentemente, pocas respuestas fueron dadas a esos cuestionamientos profundos con las que todos nos enfrentamos algunas veces en nuestras vidas, relacionadas al significado del sufrimiento y a las cosas “malas” que nos suceden. Estas experiencias pueden causar una profunda crisis en una persona, dependiendo de la visión que ésta posee sobre tales hechos y del significado que es capaz de encontrar en ese sufrimiento.

Hoy, tengo 30 años y, después de casi 14 años desde que ocurrió esa situación transformadora, reflexioné profundamente sobre el significado de la experiencia por la cual tuve que pasar cuando era tan joven. Debo confesar que, de algún modo, entiendo plenamente el significado de lo que he pasado, pues experiencias como ésta poseen una dimensión misteriosa en sí mismas. Sin embargo, creo que Dios mostró un poco de luz sobre esta experiencia para permitirme entender un poco mejor el significado de mi sufrimiento. Esta luz me permitió atravesar la superficie de mi situación para vislumbrar la profundidad que contiene, como alguien que atraviesa la superficie del océano y ve un minúsculo fragmento de cantidad insondable de tesoros que existen más allá del alcance del ojo humano. Por eso, deseo compartir algo que aprendí, tanto por la experiencia de la enfermedad que pasé, como con otras situaciones de mi vida, que considero fundamental en la vida cristiana.

En el capítulo doce de la segunda carta a los Corintios, San Pablo recuerda una experiencia personal que había ocurrido 14 años antes, en la cual él fue “arrebatado al tercer cielo” y recibió visiones y revelaciones del Señor. Para evitar que se vuelva orgulloso por tener esas revelaciones, le fue dado una espina en su carne, que él imploró al Señor para que se la retire. El Señor, sin embargo, le respondió diciendo: “Te basta mi gracia, pues es en la debilidad que la fuerza manifiesta todo su poder”, llevando a Pablo a proclamar: “por esto, me complazco en las debilidades, en los oprobios, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por causa de Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

Si alguien fuese a leer estas palabras de San Pablo desde una perspectiva sin fe, puede creer que San Pablo enloqueció, y que él estaba fuera de si cuando escribió esta carta. ¿Cómo podría ser que en la debilidad, el poder es perfecto y que, cuando está débil, él es entonces fuerte? Parece contradictorio, una verdadera paradoja que no tiene sentido, Sin embargo, creo que, si pudiéramos una vez más atravesar la superficie y mirar más allá de lo que no es visible desde el principio, podremos descubrir la verdad contenida en esas palabras y el hecho de que tal vez estas palabras poseen la clave de un cofre de tesoro escondido que está esperando para ser abierto.

Cuando pienso en las diversas enfermedades que existen y que podría haber tenido, me impresiona el hecho de que Guillain-Barre es prácticamente la enfermedad “perfecta” para ejemplificar lo que es la debilidad. Esta es una enfermedad en la que los anticuerpos atacan los nervios en el cuerpo, causando parálisis parcial o muchas veces completa en el enfermo, dejando a muchos muy débiles para simplemente poder respirar por su propia cuenta. En mi caso, no llegó al punto de no poder respirar solo, pero perdí la habilidad de hacer casi todo el resto. Allí estaba yo, acostado en una cama de hospital en la UTI, totalmente dependiente de los demás para que hagan todo por mí. Yo era débil, y era una debilidad que penetró en lo más profundo de quien yo era.

En mi debilidad, sin embargo, muchos frutos muy bonitos comenzaron a producirse, no solo en mi vida, sino también en la vida de los demás. A través de mi debilidad, percibí una fuerza oculta que comenzó a manifestarse y que tenía una intensidad diferente de que cualquier fuerza humana era capaz de poseer. Yo mismo experimenté una paz interior que hasta hoy no puedo explicar sin reconocer el hecho de que era un regalo del Espíritu Santo, consecuencia de las oraciones de comunidades enteras que se reunían para rezar por mí. Eso, en cambio, provocó reflexiones profundas en muchas personas, haciéndolos cuestionar cosas sobre sí mismas, sobre lo que realmente importa y sobre el significado de la vida.

El crecimiento que se originó a través de esta experiencia, tanto para los demás como para mí, por lo tanto, no tuvo relación alguna con la fuerza que tuve durante esta prueba. Fui débil, y el poder de Dios fue perfeccionando mi debilidad. Esta experiencia me ayudó a entender mejor la lógica de Dios, y cómo, a veces, es solo a través de la debilidad humana que el poder divino puede ganar vida. Algunas veces experimentamos dificultades en nuestra vidas y sentimos que no podemos llegar más lejos porque somos tan débiles, pero eso no es razón para desesperarse, pero sí una oportunidad de decir: “Señor, solo, no tengo esperanza; pero en mi debilidad, manifiesta tu fuerza”. Acaso, ¿no fue esto lo que sucedió en el Calvario hace 2000 años?

Craig Kinneberg - Miniatura - Blog SodáliteCraig Kinneberg, estadounidense de nacimiento, ingresó al Sodalicio de Vida Cristiana a los 20 años. Luego de vivir en el Perú por 3 años en formación, en el 2013, se mudó a São Paulo, Brasil, donde ayuda en el trabajo pastoral juvenil y solidario. Ha completado los estudios de Filosofía.