Cuatro lecciones de los pastores en esta Nochebuena

Cercanos al tiempo de Navidad, muchas familias empiezan a adornar sus casas, y también a preparar el nacimiento en algún sitio especial, y sin duda alguna las figuras principales son el Niño Jesús, María y José, pero casi siempre acompañan a ellas las figuras de algunos, o a veces bastantes, humildes pastores alrededor de ellos, y podríamos preguntarnos ¿Cómo vivieron ellos este momento?

En el capítulo 2 del Evangelio según San Lucas, el evangelista al mencionar el nacimiento de Jesús nos da detalles sobre la participación de los pastores ante este milagroso acontecimiento, es por ello por lo que quisiera compartir unas breves reflexiones del Misterio de la Navidad desde la mirada de los humildes pastores de Belén y las enseñanzas que nos dejan para nuestras vidas.

1. En esta Noche Buena, Dios nos habla a todos

«Había en la misma comarca unos pastores que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor, la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor» (Lc 2,11).

Dios ha querido que este gran acontecimiento sea inicialmente conocido a los pastores, pero ¿Qué mérito hicieron los pastores para tener esta manifestación angelical? Tal vez ninguno, y es que, como todo regalo de Dios, Dios no se manifiesta por nuestros méritos, sino por su infinito e incondicional amor por nosotros. Así ha querido manifestarse aquella Noche Buena a estos pastores, a los dormidos y a los vigilantes, porque Dios quiere hablar a todos.

En esta noche ni el más humilde, ni el más pecador ha sido olvidado por Dios. Dios hoy quiere hablarnos a cada uno de nosotros quiere compartirnos con todos una gran alegría. Dispongamos de la mejor manera nuestro corazón para escucharlo.

2. En esta Noche Buena, Dios nos señala el camino de la humildad

«Y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12)

El ángel nos revela que Dios ha querido escoger como “señal”, la humildad del pesebre y la fragilidad de un recién nacido. Esa señal que evidencia que Dios todopoderoso se hace frágil, humilde, pequeño, se abaja y se deja contemplar.

A través de esta revelación a los pastores nos damos cuenta de que, para recibir esta gran noticia, no se necesita de mucho, en la sencillez, en la humildad, y hasta en la precariedad, también se puede acoger esta “gran alegría”. Es la humildad la que nos ayuda a no distraernos en lo accesorio, en lo superficial, en la bulla. La sencillez nos predispone de mejor manera para mirar lo esencial, para enfocar bien nuestra mirada, para que el corazón se oriente hacia el recién nacido.

3. En esta Noche Buena, vamos todos al encuentro del Niño Jesús

Fuente: COPE.es

«Cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado. Fueron a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño» (Lc 2, 15)

Los pastores escuchan, pero también creen, creen en algo asombroso, la noticia es tan hermosa que desaparece el temor inicial, ellos quieren ir presurosos al encuentro de ese Niño recién nacido. Asombra de estos humildes pastores que “fueron a toda prisa”, es decir, de pronto dejan lo que estaban haciendo, descubren en ese momento que hay algo más urgente, algo más valioso, algo de mayor prioridad en sus vidas, ante lo cual no se puede anteponer otra cosa. No vale la pena preguntarnos

¿Cuáles son mis prioridades en la vida? o incluso, ¿Cuáles son mis prioridades en esta Noche Santa? ¿Qué nos detiene para ir presurosos donde el Niño Jesús?

4. En esta Noche Buena, Dios nos regala una gran alegría

«Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que había oído y visto, tal como se les había dicho». (Lc 2, 20)

Después de ese hermoso momento de contemplación en el pesebre, los pastores se retiran, pero no hay duda de que la experiencia de sus vidas ha cambiado, seguramente volverían a cuidar del rebaño, volverían a dormir en el llano, y seguirían siendo humildes pastores, pero ahora San Lucas nos dice que regresan glorificando y alabando a Dios. El encuentro con el Niño Jesús los ha cambiado.

Los pastores regresan con ese gozo de que valió la pena dejarlo toda esa noche por contemplar al Niño Jesús, el ángel tenía razón, este nacimiento es motivo de gran alegría, y así como los pastores debemos volver gozosos de la gruta de Belén para anunciar a todos el prodigio del que hemos sido testigos. Comuniquemos a los demás esta gran alegría de que un Niño se nos ha sido dado.

Daniel Calderón es miembro del Sodalicio dede 1998 e hizo sus compromisos a perpetuidad en Lima el año 2009. Ha sido director de VE Multimedios, proyecto de evangelización a través de las tecnologías por más de diez años. También fue miembro del Consejo Editorial de la Revista 'Vida y Espiritualidad'. Es miembro del Consejo Superior como Asistente General de Comunicaciones.