¿Cómo Dios nos puede ayudar en el autoconocimiento?

Por: Dante Carrasco Aragón.

La lectura de Génesis 3,1-8 es bien conocida por nosotros. ¿Pero notaron la gran enseñanza que tiene sobre nuestro autoconocimiento? Nos narra el por qué estamos así y las consecuencias del pecado original en el hombre, que fue creado por Dios a su imagen y semejanza.

Profundizar en nuestra propia identidad y tomar conciencia de qué situaciones y elementos «actuales» nos alejan de ella es un ejercicio urgente hoy, especialmente debido al mal uso que a veces hacemos de la tecnología, que, a pesar de ser neutral, puede llevarnos a distanciarnos de nosotros mismos y, en última instancia, de Dios. Ahora, nuestras relaciones son cada vez más frágiles y el mundo virtual puede llevarnos a experimentar vacíos y, a  veces, incluso hasta caer en la ilusión , no solamente del «Pienso, luego existo», sino también del «si comparto en Facebook y dependiendo de los  me-gusta, existo».

El hombre, a diferencia de los otros seres que lo rodean, se sitúa ante sí mismo consciente de su entorno. A esto se agrega la conciencia que tiene de sí mismo, de su hacer, de su ser. Es capaz de reflexionar, de volverse sobre sí mismo. Como ser autoconsciente, el ser humano se descubre abierto a otros como él. Soy único y, al mismo tiempo, no estoy solo. Esto es lo que dice el trapense en una frase simple: «Ningún hombre es una isla». Me experimento abierto al encuentro. Es así que podemos afirmar que el ser humano es un ser único con una muy alta dignidad, porque fue creado a imagen de Dios y también es un ser para el encuentro, porque fue creado a semejanza del Hijo, del Verbo Encarnado.

Los rostros de la ilusión de caer o vivir fuera de nosotros mismos, fuera de nuestra identidad, es un drama, como explica Pascal: «El hombre tiene dos vidas: una es la vida auténtica; la otra, la imaginaria, que vive en la opinión, suya o la de los demás. Trabajamos incansablemente para decorar y preservar nuestro ser imaginario, y descuidamos del verdadero» (Pensamientos, 147). Ejemplificando algunas de estas ilusiones: creer que soy mi cuerpo, o mis pensamientos, o mis sentimientos, o que solo soy mis logros. Todos nosotros a veces cometemos errores al creer que «somos», al colocar nuestra valoración únicamente en estos aspectos, en lugar de reconocer nuestra identidad, quiénes somos y para qué fuimos creados realmente.

El pecado nos aleja de Dios, nos hace reconocernos quebrantados por dentro, con nuestra imagen oscurecida y nuestra semejanza perdida y, como consecuencia, sin el autodominio de nuestras facultades. Quizás la primera ruptura que experimentamos es la ruptura con nosotros mismos; nos descubrimos indignos, lo que nos hace reconocer que el origen de todas las rupturas es la ruptura con Dios. Esto es exactamente lo que sucedió con el pecado de Eva: ella experimentó vergüenza, ya que había sido infiel a Dios y se dejó llevar por las mentiras de la serpiente.

Por esta razón, este pasaje del Génesis es tan esclarecedor para nuestro autoconocimiento, es una perla antropológica para nuestra vida cristiana. Para conocerme, necesito que Dios me muestre quién soy, porque «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Gaudium et Spes, 22). Este grandioso esclarecimiento también contempla nuestra contingencia, nuestro pecado, y es por eso que debemos creer, como dijo Pascal:  «Sin este misterio, el del pecado original, el más incomprensible de todos, somos más incomprensibles para nosotros mismos» (Pensamientos, 438).

No tengamos miedo de ser auténticos, para que el Señor Jesús pueda iluminar todo nuestro ser. Abramos las puertas de nuestro corazón a Él, quien constantemente está tocando la puerta de nuestro corazón para entrar e iluminar nuestra vida, también reconciliando nuestra debilidad.

Dante Carrasco Aragón, nació en Lima. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana desde el 2004, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite 'Mãe da Reconciliação' en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro). Es bachiller en Administración y Magister en Psicología. Es miembro fundador de la Asociación 'Reconciliatio - Psicologia Integral'.