¿En qué me puede ayudar el aislamiento social?

Por: Dante Carrasco Aragón.

Estamos en medio de una pandemia, y como una forma de enfrentarla, muchos países han adoptado y promovido medidas importantes para prevenir un posible desastre. Estas medidas son el aislamiento, el distanciamiento, la cuarentena, y el lock down, las cuales nos han llevado a adoptar una nueva manera de vivir. A pesar de que sean realidades parecidas, tal vez el más adoptado sea el aislamiento social, el cual consiste en la separación de individuos o grupos, resultando en falta o disminución de contacto social o de comunicación. Esta separación puede ocurrir por separación física o barreras sociales. Aislamiento es un concepto que está asociado al de cuarentena. El lock down es un bloqueo total de movimiento. Y a diferencia del aislamiento, en el distanciamiento social, vemos la tentativa de minimizar el contacto con otras personas, pero en el cual algunos quehaceres cotidianos son permitidos.

Lo que nos interesa discutir aquí no es saber cual es la mejor estrategia, sino lo que podemos aprender con esta nueva manera de vivir. En primer lugar, nuestra motivación y actitud para adoptar estas medidas de prevención, nunca deben estar centradas en la autopreservación, sino en la solidaridad. Ciertamente es una oportunidad para un cambio importante en nuestras vidas, oportunidad de crecimiento en la creatividad, rechazando la alienación o el individualismo. Se trata de vivir la libertad interior, disciplinando nuestro corazón, regulando nuestros pensamientos y sentimientos. De esta manera, cuidaremos de nuestras dimensiones espiritual, psicológica y física.

El ser humano no es un “que”, un “algo”, sino un “quién”, un “alguien”. Es un ser personal, con un cierto grado de autonomía y de trascendencia. Por eso, todas estas experiencias que estamos teniendo, en lo personal como en lo social, nos hablan sobre como debe ser nuestra relación con Dios, pues es el propio Dios que nos habla en el silencio, en la oración y en la adversidad.

¿Será que el Señor, con esta experiencia, no quisiera que nosotros nos revisemos en el silencio y nos cuestionemos sobre cómo está nuestro interior, nuestra experiencia de oración personal? Fuimos creados a imagen y semejanza del Hijo, y por lo tanto nuestro ser apunta para el encuentro. Es el encuentro fundamental del cual nos habla el Apocalipsis: “Mira que estoy en la puerta y llamo: si alguien escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos, Yo con él y él Conmigo” (Ap 3,20).

Que este tiempo de cuarentena sea un tiempo de gracia, tiempo de reflexión, en que no tengamos miedo del “vacío” del silencio, que no sea un aislamiento, sino una liberación, en que podamos descubrir que somos seres para el encuentro, y también la grandeza de nuestra libertad interior en Cristo Resucitado.

Dante Carrasco Aragón, nació en Lima. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana desde el 2004, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite 'Mãe da Reconciliação' en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro). Es bachiller en Administración y Magister en Psicología. Es miembro fundador de la Asociación 'Reconciliatio - Psicologia Integral'.