María y el auxilio que necesitamos

Por: Dante Carrasco Aragón.

Como cristiano, bautizado, hijo de Dios, hijo de la Iglesia y apóstol, no puedo entender mi camino a la santidad sin María, Nuestra Señora, como decía a inicios del siglo XX el Santo Papa Pío X: «no hay un camino más seguro y más expedito que a través de María, y que por ese camino podemos lograr la perfecta adopción de hijos«. 

María fue llamada «auxiliadora» por los primeros cristianos. Tanto así que los dos títulos que aparecen en los monumentos antiguos de Oriente son: Madre de Dios (Teotókos) y Auxiliadora (Boetéia, que más específicamente significa «el que trae ayuda de del cielo»). 

Santos como San Juan Crisóstomo, San Sabas y San Sofronio la llamaron con este título, siendo San Juan Damasceno el primero en propagar la jaculatoria: “María Auxiliadora, ruega por nosotros”. 

Su Fiesta surgió en la época de la Revolución Francesa, ya que siendo prisionero Pío VII del Emperador francés Napoleón Bonaparte, este Papa dedicó sus oraciones a María Auxiliadora para que protegiera a la Iglesia. 

Fue en una aparición a San Juan Bosco que esta devoción tomó forma. Don Bosco decía: “En el cielo nos sorprenderá gratamente saber todo lo que María Auxiliadora ha hecho por nosotros en la tierra». 

En el contexto actual de pandemia, debemos recordar que es Ella quien nos sostiene en tiempos difíciles. Ella, que hizo silencio y guardaba todas las cosas importantes en su corazón, está intercediendo por cada uno de nosotros en este tiempo de cuarentena, de incertidumbres y sufrimiento en el que vivimos. 

Finalmente, tengamos en cuenta que el título de este artículo incluye las palabras «auxilio que necesitamos», porque lo que necesitamos viene de Dios — «Dios coopera en todo para bien de los que lo aman» (Rom 8,28). Ciertamente, Dios no nos hace daño, porque Dios es bueno y fiel para sí mismo, y no provoca el mal, pero lo permite. Esto es un misterio y muchas veces nos cuesta entenderlo; y esto es precisamente lo que debemos pedir a Nuestra Señora: Santa María, ayúdame a entender este auxilio que Tu Hijo Encarnado, nuestro Redentor y Reconciliador, nos otorga en todo momento.

Dante Carrasco Aragón, nació en Lima. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana desde el 2004, vive y trabaja apostólicamente en la comunidad sodálite 'Mãe da Reconciliação' en la ciudad de Petrópolis (Rio de Janeiro). Es bachiller en Administración y Magister en Psicología. Es miembro fundador de la Asociación 'Reconciliatio - Psicologia Integral'.