Mes del Sagrado Corazón de Jesús
Como católicos, tenemos una meta: la santidad. Debemos, por invitación del Señor, caminar para pensar, sentir y actuar cada vez más como Él. A lo largo de la Historia de la Iglesia, escuchamos frases como: Seguir a Cristo, Imitar a Cristo, Configurarse a Cristo, Conformarse a Cristo.
Creo que para alcanzar esta meta, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús puede ser muy importante. Esta devoción también se recuerda y se celebra con una fiesta litúrgica. ¿Sabías que esta fiesta fue un pedido explícito del mismo Cristo a Santa Margarita María de Alacoque? ¡Sí, el Señor se lo expresó a la santa en junio de 1675!
Concepto del corazón
Pensemos primero en el concepto del corazón. El corazón es una parte física del cuerpo humano, donde poéticamente se dice que tienen lugar las emociones, los deseos, los afectos, las actitudes, los sentimientos del ser humano, siempre relacionados, por supuesto, con la mente humana. Así, el corazón representa la parte más elevada del alma, donde la persona interioriza y decide los temas más importantes de su vida.
Aunque el origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús ha sido promovida por algunas revelaciones privadas, esta devoción tiene su raíz y fundamento en las Sagradas Escrituras. Desde el Antiguo Testamento, vemos cuando Dios, a través de Moisés, dejó claro que tenemos que amarlo con todo nuestro corazón y, después, también dejó claro que Él, sabiendo que nuestro corazón es limitado, prometió renovar, transformar, nuestros corazones de piedra en corazones de carne. En el Nuevo Testamento encontramos referencias sobre el corazón, tanto en la vida del Señor Jesús como en la de su Madre, María Santísima.
Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690) y San Juan Eudes (1601-1680)
Aunque Santa Margarita es más conocida por esta devoción, casi al mismo tiempo hubo otro santo que también tuvo la inspiración y desarrolló mucha reflexión sobre el Sagrado Corazón de Jesús.
“He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor”.
San Juan Eudes nació en Re, Francia. De hecho, fue el primero en querer instaurar la fiesta, 30 años antes de Santa Margarita, en el año 1672, un año antes de la primera manifestación del Sagrado Corazón a ella.
San Juan Eudes fue un incansable promotor de la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y María. Distinguió en Jesús tres corazones, que en realidad son un solo corazón: el corazón corporal (deificado por su cuerpo sagrado), el corazón espiritual (amor al Padre, a su Madre y a todos nosotros), y el corazón divino (amor divino de Jesús: Espíritu Santo).
San Juan Eudes veía muy valiosa la unión del corazón de Jesús con el corazón de María, y por eso a veces se refería a ellos en singular: “el corazón de Jesús y María”, en lugar de decir “corazones”. No creo que sea casualidad que, durante su pontificado, San Juan Pablo II hablara muy a menudo de los Corazones unidos de Jesús y María. En 1986, por ejemplo: “Al consagrarnos al Corazón de María, descubrimos el camino seguro al Sagrado Corazón de Jesús, símbolo del Amor Misericordioso de Nuestro Salvador”.
En ese mismo siglo, el Señor manifestó más claramente este deseo de instituir una fiesta dedicada a Su corazón, para que pudiéramos comprender mejor el misterio de Su amor, y, por eso, Santa Margarita María de Alacoque (nacida en Borgoña, Francia) recibió por gracia las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús, en las que Él le explicaba que el amor de Su corazón debía extenderse y manifestarse a todos los hombres:
Jesús también le dijo a la santa:
“Pido que el primer viernes después de la octava del Corpus Christi se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares. También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute. Mi Corazón reinará a pesar de mis enemigos.”
Después de las apariciones, la santa, junto con el jesuita San Claudio de la Colombière, su director espiritual, difundieron los mensajes del Sagrado Corazón de Jesús.
Podemos concluir diciendo que San Juan Eudes fue importante en el desarrollo de la “doctrina de los sagrados corazones”, y su obra ayudó a que más tarde Santa Margarita María de Alacoque, con sus apariciones y visiones, confirmara esta fiesta.

