¿Qué es el sacramento del Matrimonio?

Por: Gilberto Cunha.

«La alianza matrimonial, por la cual el hombre y la mujer constituyen entre sí una comunión de por vida, está ordenado por su índole natural por el bien de los cónyuges y la generación y educación de la prole, y ha sido elevado entre los bautizados, a la dignidad de un sacramento por Cristo y la Iglesia».

La vocación al matrimonio está escrita en la naturaleza misma del hombre y la mujer, conforme salieron de la mano del Creador. El matrimonio no es simplemente una institución humana, a pesar de las innumerables variaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos.

Dios, que creó al hombre por amor, también lo llamó por amor a la vocación fundamental e innata de todo ser humano.

Desde que Dios los creó hombre y mujer, su amor mutuo se convierte en una imagen del amor absoluto e inagotable de Dios por el hombre. Y este amor bendecido por Dios está destinado a ser fructífero y a realizarse en la obra común de preservación de la creación: «Dios los bendijo y les dijo: ‘Sean fructíferos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla» (Génesis 1,28).

Que el hombre y la mujer hayan sido creados el uno para el otro, la Sagrada Escritura lo afirma: «No es bueno que el hombre esté solo» (Génesis 2,18). La mujer, «carne de su carne», es decir, igual a él, muy cerca de él, le fue dada por Dios como una «ayuda», representando así a «Dios, en quién está nuestro socorro». «Es por eso que un hombre deja a su padre y a su madre, se une a su mujer y se convierten en una sola carne» (Génesis 2,24).

La iglesia doméstica

Cristo quería nacer y crecer en el seno de la Sagrada Familia de José y María. La Iglesia no es otra cosa sino la Familia de Dios.

Desde sus orígenes, el núcleo de la Iglesia generalmente estaba formado por aquellos que, ‘con toda su familia’, se convertían en cristianos. Cuando se convertían, también querían que se salvara toda su casa.

En el mundo de hoy que se ha vuelto extraño e incluso hostil a la fe, las familias cristianas son de suma importancia, como hogares de vida y fe radiante.

Para profundizar este sacramento: Catecismo de la Iglesia Católica – 1601-1666

Gilberto Cunha, brasileño, es laico consagrado en el Sodalicio de Vida Cristiana. Bachiller en Análisis de Sistemas, Filosofía y Teología. Vive en la comunidad "Mãe dos Apóstolos" en la ciudad de São Paulo, Brasil.