Aprende a desconectarte

Por: José Alfredo Cabrera.

La enfermedad silenciosa del siglo XXI podría ser el estrés. Es un desgaste físico y anímico que avanza paulatinamente, a veces sin que nos demos cuenta. Nuestro organismo viene experimentando una hiperestimulación a todo nivel. La saturación visual, auditiva y sensitiva a la que están sometidas nuestros sentidos es un síntoma del cual pocos pueden darse cuenta, a no ser que ya hayan caído en una especie de ansiedad o de estrés que afecta su vida a diversos niveles.

Nuestra capacidad de percibir el entorno es una habilidad muy humana y muy necesaria para la vida profesional. Sin embargo, la atención como facultad humana, se encuentra condicionada por múltiples factores de la cultura actual. Vivimos en una desesperación constante por estar conectados y recibir una cantidad de información estimulante que nos sirva para nuestro trabajo como también para entretenernos y no aburrirnos. El fenómeno de los memes, por ejemplo, se ha convertido en una subcultura de la emoción y la risa fácil e inmediata. Existen personas que pueden pasarse horas viendo memes. Y suele pasar de que después de tanto tiempo ver tantos memes viene el aburrimiento de nuevo.

Nuestra atención está en zapping permanente. Nuestra mente cambia de canal segundo a segundo y eso a lo largo de las horas, de los días y de los años tiene un costo físico y emocional. Responde a una pregunta muy concreta: ¿qué haces cuando estás a la espera en un consultorio o antes de hacer un trámite? ¿qué haces en la cama antes de dormir? ¿qué haces cuándo entras al baño? ¿qué haces entre reunión y reunión? ¿qué haces mientras caminas? ¿qué haces mientras ves una película? Si la respuesta es que siempre estás revisando el teléfono celular es porque este aparatito ha inundado tu vida. Mucha gente, apenas tienen un tiempo libre, que sería buenísimo para descansar la mente, en lugar de dar una caminata para ver nuevas cosas o de conversar con alguien para interesarse por su vida, te pones a ver el smartphone para supuestamente distraerte y descansar, te voy a dar la mala noticia que en lugar de reponerte del cansancio lo que te va a pasar es que tu cerebro en lugar de recuperarse lo estás exigiendo cada vez y lo seguirás sobreestimulando.

Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés afirma que “nuestro cerebro no es una máquina perfecta que puede trabajar indefinidamente sin reposar”. Por lo tanto, te recomiendo lo siguiente, tanto para tus jornadas laborales o de estudio, que te des el tiempo para dar una pausa y descansar realmente:

– Mira un rato por la ventana de tu oficina o cuarto.

– Sal a dar una pequeña caminata por los pasillos o por la calle.

– Conversa con alguien, toma un café y conéctate.

– Anda al baño, lávate la cara y estira un poco tu cuerpo, etc.

Recuerda: tu cerebro necesita reposo para recuperarse. Sólo así podrás ser más creativo, innovador y productivo. Sólo así podrás disfrutar más de la vida.

José Alfredo Cabrera es peruano de nacimiento y ha servido en la misión de la Iglesia durante varios años en Colombia y Ecuador donde actualmente reside. Es educador y psicólogo. Le gusta aprender constantemente como también servir a los jóvenes y a las familias a través de la enseñanza y la consejería.