Mi misa dominical

Por: Rafael de la Piedra (Razones para creer).

Hace un tiempo, entré un domingo a mi misa de la seis de la tarde. Quería estar sólo y caminé para estar en la parte de adelante de la Iglesia para poder estar en silencio y encontrarme de manera apacible con el Señor. Y como mi día había sido muy agitado por la mañana, el lugar estaba perfecto. Sin embargo, entró una familia joven con una niña y se sentaron adelante de mí. Miré atrás, y toda la Iglesia ya estaba llena. Bueno me dije espero que todo transcurra tranquilamente.

La niña se sentó con sus padres y hasta ahí todo iba bien. Luego la niña sacó una muñeca de su bolsa de juguetes y comenzó a vestir a su muñequita. El Padre ya comenzaba con los ritos iniciales. Pero la niña me llamaba la atención ya que con un cariño muy maternal iba poco a poco vistiendo su bebé muñeca.

Entonces, vino un pensamiento a mi mente. Esta niña tiene mucho que enseñar a tantas y tantas personas que quieren eliminar el estereotipo de los juguetes entre los varones y las mujeres. Y que eso —así dicen— es simplemente el producto del “patriarcado sexista dominante de la cultura en que vivimos”. Ver a una niña como viste —con mucho cariño— su muñeca colocándole su vestidito, sus zapatitos y como la acurruca… destruye toda ideología de género.

Pero la misa continuaba y mi atención, que no es mucha, se dividía. El padre daba una homilía muy apelante y nos recordaba —en el pasaje del encuentro de Jesús con Pedro en la pesca milagrosa— que no hay que tener miedo de Dios. Que Él siempre quiere lo mejor para nosotros y que nos ama.

En ese momento la niña sale de la Iglesia por una puerta lateral. La joven madre movió la cabeza y miró fijamente la puerta. Pasaron unos pocos segundos y se levantó a buscar a su hijita. Y volvió con ella de la mano. Ella la coloca entre ella y su esposo. El papá al ver a su hijita la abraza. Recordé entonces la frase que Jesús dirigió a Pedro: “No tengas miedo”.

El amor que tenía esa niña, el cuidado de la madre y el cariño del padre me dieron una tremenda lección en mi misa de las seis de la tarde. Cuando hay amor no existe el miedo.

Rafael de la Piedra Seminario es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana. Es Licenciado en Teología en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Ha conocido y trabajado en realidades tan disimiles como las favelas en Río de Janeiro o el altiplano andino del Perú. Ha estudiado y profundizado en temas como la Sábana Santa de Turín, la Virgen de Guadalupe, los milagros eucarísticos, entre otros. Sus temas de estudio son un desafío para la ciencia y también puentes para acercar al hombre contemporáneo al umbral de la fe. A través de su blog "Razones para creer" busca aportar en la enorme tarea de la Nueva Evangelización que lanzó el Papa Juan Pablo II.