Un rosario para el Adviento

Por Martin Ugarteche.

El domingo pasado comenzamos el tiempo de Adviento y queremos en este Rosario pedirle a la Madre de la Esperanza que nos ayude a recorrer, durante este tiempo, con un corazón cada vez más abierto a la gracia de Dios, avanzando en nuestra conformación con Cristo que viene a nuestro encuentro.

Primer misterio: Anunciación-Encarnación (Maria, Mujer disponible).

«Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.» Lc 1,38

En el tiempo de Adviento, la Iglesia busca alentarnos en una apertura cada vez mayor al Señor que viene a nuestro encuentro. En la escena de la Anunciación, María aparece como la Mujer siempre disponible para Dios, con un corazón atento a su llamado. Ella es como las vírgenes prudentes de la parábola, que estaba preparada cuando Dios la necesitaba, con su lámpara encendida. Es por eso que responde con un Sí. Que Dios siempre nos encuentre también así cuando nos necesite. Que siempre podamos responder siempre con un Sí a su Plan.

Segundo misterio: La Visitación (María, mujer servicial).

«Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;»
(LC 1:41).

En este tiempo de Adviento, muchos de nosotros preparamos diversas Campañas Solidarias de Navidad para ayudar a los más necesitados y también para anunciar a Jesús a muchas personas que viven como si Él no existiera. Sin embargo, no debemos olvidar que nadie da lo que no tiene. El principal servicio de María a Isabel es llevar a la casa de su prima la presencia de Jesús, que está en su vientre. Del mismo modo, nosotros también solo podremos ser apóstoles, servir a nuestros hermanos, a través de un encuentro personal con Él.

Tercer misterio: El nacimiento de Jesús en Belén (El Dios con nosotros).

«y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»»
(Lc 2,12).

El principal objetivo de este tiempo de Adviento es que cada uno de nosotros sea otro Cristo, delante del Padre, por la gracia del Espíritu Santo. Jesús nacido en Belén es el Verbo Encarnado, a cuya luz todo el misterio del ser humano, de cada uno de nosotros, de nuestros dolores y alegrías, se ilumina. Es importante que en este tiempo, sin importar dónde estemos, nuestra situación vital, recorramos el camino que conduce a Belén, como pastores y reyes, sabiendo que la mayor distancia siempre la recorre el Señor en busca de la oveja perdida.

Cuarto misterio: La presentación del niño Jesús en el templo.

«porque han visto mis ojos tu salvación, 31.la que has preparado a la vista de todos los pueblos, 32.luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»»
(LC 2, 30-32).

La fiesta de la Virgen de la Candelaria celebra el misterio que ahora estamos reflexionando, en el que María presenta a Jesús en el templo, tradicionalmente representado portando una luz. Esa luz hoy también está con María. Y hoy servirá para encender la segunda vela de nuestra corona, recordando que la luz es Jesús, que se acerca y que María ya lleva en su vientre.

Quinto misterio: El Niño Jesús es perdido y encontrado tres días después (Confianza en Dios).

««Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»»
(LC 2,49).

Santa María pierde al Señor por tres días. ¡Qué experiencia tan difícil para ella! ¡No era solo su Hijo, sino el Mesías esperado que Dios mismo le había confiado! Y la respuesta de Jesús cuando lo encuentran es desconcertante. Como María, también nosotros enfrentamos experiencias exigentes cada día. Dios nos promete el Cielo y confiamos en Él, pero necesitamos ser humildes y magnánimos, necesitamos la esperanza que mantenga nuestros pasos firmes hacia la meta. Estos pasos llevarían a María a Caná, a la Cruz y más allá: hasta la esperada victoria con su Hijo en el Cielo, que solo se cumplirá cuando todos estemos con ellos, si perseveramos, como Nuestra Madre, hasta el final.

Martín Ugarteche nació en Lima, Perú, en el año 1978. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana desde 1996. Desde el 2001 vive en la ciudad brasileña de Petrópolis, en la comunidad sodálite “Mãe da Reconciliação”, donde desarrolla diversos proyectos de formación y evangelización de la cultura. Es profesor de filosofía en la Universidad Católica de Petrópolis