“Alegría profunda” al evangelizar en Convivio Bogotá

Entrevista a Raimundo Langevin

Bogotá, 01/10/18 (Noticias del Sodalicio – Colombia)El pasado 23 de septiembre concluyó la última edición de Convivio Bogotá. Fue un evento que invitó a cerca de 160 jóvenes a meditar sobre la compasión de Cristo. Con este motivo, conversamos con Raimundo Langevin, miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, quien participó como parte del equipo de apostolado, nos cuenta su experiencia de evangelización en Convivio.

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Raimundo Langevin dirigiendo una de las dinámicas apostólicas en Convivio.

¿Por qué hacer Convivio?

Convivio es algo importante para nosotros. Muchos de la familia espiritual se han encontrado con Dios por medio de este evento y en Bogotá los mismos jóvenes descubren que lo necesitan; los renueva y anima a hacer un apostolado concreto como amigos en torno a Jesús.

Personalmente creo también que, aunque se le hagan muchas modificaciones a la estructura de Convivio, propias de los nuevos tiempos, el Espíritu se encarga de que se viva un espíritu propio del carisma que hemos recibido: alegría, amistad, encuentro personal con los demás y con Dios y ganas de anunciarle al mundo que Dios está vivo.

¿Qué ha significado para ti el poder tomar parte?

Para mí ha sido causa de una alegría profunda. Este Convivio fue fruto de más de un año de trabajo con los jóvenes que lo lideraron, y ver cómo el Señor nos fue cambiando, acercando a Él, es algo muy bonito. Realmente me hace pensar que el Señor nos sigue necesitando y que, con tiempo, apertura a su Gracia y con el esfuerzo de quienes lo organizamos, todo es ganancia, todo es fruto de conversión

¿Qué importancia tiene el apostolado juvenil?

Es central. Creo que la Iglesia es testigo de la fuerza que los jóvenes le inyectan a la misión que se nos ofrece de anunciar el Evangelio, sobretodo cuando se reúnen en la Jornada Mundial de la Juventud. Sería una irresponsabilidad y una falta de caridad no velar por los jóvenes. Ellos tienen muchísimo que aportar.

De hecho, algo muy bonito de este Convivio fue cómo los mismos jóvenes involucraron a sus padres en su experiencia, ya sea compartiéndoselas, invitándolos a servir durante Convivio, visitando a Jesús para rezar por los participantes o participando en la Eucaristía de clausura. La fuerza que los jóvenes tienen es capaz de ser irradiada a su familia, y eso es una bendición.

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Raimundo Langevin (al medio) junto con otros jóvenes en Convivio.

¿Qué has podido descubrir de los jóvenes que participaron?

Que los jóvenes han sido jóvenes siempre y lo siguen siendo hoy, aunque hayan cambiado. Su necesidad profunda de encontrar una respuesta a sus preguntas más importantes así como sus anhelos de comunión con ellos, los demás y con Dios, son perennes, no están sujetos a modas ni épocas.

¿Qué has aprendido luego de esta experiencia de apostolado en Convivio?

Como te decía, que el Señor sigue necesitando de nuestras manos, que no puedo dejar de confiar en lo que he visto tantas veces: Él en medio nuestro haciendo su buena obra en medio de los humanos esfuerzos por amarlo un poco más en lo concreto.

Raimundo empezó a vivir su vida cristiana en el Movimiento de Vida Cristiana desde 2006 y pertenece al Sodalicio desde el año 2008. Actualmente vive en la comunidad de Bogotá donde se desenvuelve en el apostolado juvenil. Ha estado involucrado con la organización y a dirección tanto de Misiones como de Convivio.