Carta del Superior General del Sodalicio agradece al Santo Padre

Lima, 18/02/13 (Noticias sodálites – Perú). El Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana, Alessandro Moroni Llabres, envió una carta a los sodálites, extensiva a los miembros de la familia espiritual, con ocasión de la reciente renuncia del Papa Benedicto XVI, en la cual señala que es momento para renovar la adhesión al Sucesor de Pedro y el amor a la Iglesia.

Lima, 15 de febrero de 2013

Queridos hermanos:

Con toda la Iglesia, hemos asistido esta semana al gesto valiente y abnegado con que el Santo Padre Benedicto XVI ha anunciado su renuncia al ministerio petrino. El profundo amor y fidelidad que guardamos al Vicario de Cristo se han manifestado en estos días bajo la forma de sorpresa, cierta tristeza pero sobre todo, de gran admiración y confianza en la sabiduría de su decisión que, como él mismo nos ha querido compartir, ha sido fruto de prolongada oración y un honesto examen de conciencia hecho de cara al Señor.

La ocasión es propicia para renovar nuestra sincera adhesión al Sucesor de Pedro y nuestro amor a la Iglesia. Para renovar nuestra confianza en el Señor Jesús que la guía, como el mismo Papa Benedicto XVI nos ha recordado. Y desde esa confianza, alentados por el Espíritu de Verdad y Amor, reflexionar sobre el testimonio de humildad, servicio y sólida coherencia que nos ha ofrecido el Papa; de decisión firme e inquebrantable de dejarse guiar en todo por el Espíritu Santo; de su mirada fija en lo esencial, en el Señor, para no dejarse llevar por las voces del mundo ‒ algunas veces ignorantes, otras banales y muchas otras maliciosas ‒ sino únicamente por la voz del Buen Pastor, que conoce y guía a sus ovejas.

Vivir coherentemente nuestra pertenencia a la Iglesia significa, en estos momentos, elevar nuestra ferviente oración al Altísimo, dador de todos los bienes, para agradecerle por el don que ha significado para todo el Pueblo de Dios el Pontificado de Benedicto XVI; para pedirle que derrame abundantes bendiciones sobre él en esta nueva etapa de su vida y de su entrega a la Iglesia; e invocar la asistencia del Espíritu Santo sobre todos los bautizados, de modo muy especial sobre los cardenales que tendrán la grave responsabilidad de elegir al nuevo Papa.

Este debe ser un tiempo de intensa comunión y firme esperanza. Confiemos, pues, todas estas intenciones a los cuidados de María, Madre de la Iglesia. Unidos a ella, caminemos «con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración» (Rm 12,12).

Con mi abrazo fraterno en el Señor,

Alessandro Moroni

Superior General del Sodalitium Christianae Vitae