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Diez años de amor y cuidado: Conoce la Casa de San José en Cali, Colombia

Tras más de una década, las paredes y rincones de la Casa de San José en Cali, Colombia, son testigos de la profunda dedicación y compasión de quienes la fundaron. Este hogar acoge a ancianos sin hogar, brindándoles un espacio digno donde vivir y acompañándolos diariamente con amor.

Cómo empezó todo

Olga De Chamat, voluntaria y directora de la Casa de San José, relató en un reciente discurso el momento en que sus ojos se posaron en el grupo de recicladores del oeste de la ciudad. Este encuentro marcó el inicio de una travesía de compromiso solidario de más de diez años.

El punto de partida fue el Centro Solidario de San José, iniciativa de Solidaridad en Marcha (Colombia), donde durante cuatro años, a través de un comedor y otras iniciativas, conocieron a fondo la vida de muchas familias. Fue entonces cuando se percataron de la presencia constante de ancianos, quienes pasaban largas horas en el centro y luego regresaban a la calle o a lugares muy precarios para pasar la noche.

Sobre esto, Olga reflexiona con sencillez: “Nos dimos cuenta que también podríamos hacer algo por estos ancianitos”. Esta comprensión inspiró la idea de ofrecerles atención permanente y de calidad.

Estos años de servicio no solo fueron un acto de caridad, sino una escuela de vida. “Aprendimos sobre la solidaridad, la acogida, el respeto y la resiliencia”, cuenta Olga. Y en medio de estas lecciones, nació la necesidad de ofrecer un hogar digno para aquellos adultos mayores que enfrentan la pobreza y el abandono.

Una casa habitada por el amor

“Esos rostros ancianos, y esos cuerpos adoloridos y cansados que veíamos pasar, necesitaban ser tocados por la misericordia de Dios”, comparte Olga. “De nuevo, San José aceptó ser el patrón de este nuevo esfuerzo”. Así, hace una década, la Casa de San José abrió sus puertas con apenas cinco residentes.

En este hogar, los ancianos tienen la oportunidad de vivir sus últimos años con plenitud y alegría. Participan en actividades, reciben atención médica y psicológica, y se sienten amados y valorados. Este hogar es un lugar de esperanza donde encuentran el amor, el cuidado y la dignidad que merecen.

Luz Helena Villegas, voluntaria y coordinadora de personal, comparte: “El amor que ellos nos brindan es aún más grande que el que nosotros les damos”. Y al reflexionar sobre su experiencia en la Casa de San José, Olga expresa con gratitud: “Llegamos aquí con la alegría de servir y nos vamos más felices cada día”.

Cultura de cuidados paliativos

Hace poco se realizó la primera jornada de capacitación sobre cuidados paliativos, la cual consistió en un día de aprendizaje y crecimiento para los auxiliares de enfermería y cuidadores de la Casa de San José.

Esta jornada no solo los enriqueció profesionalmente, sino que fortaleció al equipo, asegurando que puedan seguir brindando el mejor cuidado posible a los residentes.

Finalmente, la experiencia del servicio de los voluntarios y colaboradores de este hogar de ancianos encomendado al patrocinio de San José evidencia lo expresado por su directora en estas palabras: “Queremos darles la mejor versión de nosotros mismos, y nos cuidamos siempre de que estamos reflejando el amor de Dios con esto que hicimos hoy, con esto que dijimos, con esta respuesta que dimos”.