Comunicado de la V Asamblea: Perdón y Reconciliación

COMUNICADO DE LA V ASAMBLEA GENERAL
DEL SODALICIO DE VIDA CRISTIANA

Perdón y Reconciliación

1. Los miembros incorporados al Sodalicio de Vida Cristiana nos hemos reunido del 6 al 27 de enero de 2019 en la ciudad de Aparecida (Brasil) a los pies de Nossa Senhora da Conceição Aparecida. Poniéndonos bajo el manto de Santa María, hemos meditado en las palabras que han acompañado nuestros trabajos, señalándonos al Señor en esta etapa crucial de nuestra historia: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5).

Han acompañado nuestras jornadas los Pastores a quienes el Papa Francisco ha querido confiar la tarea de velar por nuestra Sociedad: el Delegado ad nutum, Card. Joseph William Tobin, C.Ss.R., el Comisario Apostólico, Mons. Noel Londoño, C.Ss.R., el Comisario Apostólico Adjunto, Fray Guillermo Rodríguez, O.F.M. y el Asistente Pontificio R.P. Gianfranco Ghirlanda, S.J. Por medio de su servicio abnegado, su experiencia y sabiduría hemos podido experimentar la solicitud del Sucesor de Pedro y la compañía maternal de la Iglesia.

2. Nuestra Asamblea se inició con una semana de Ejercicios Espirituales, en los que juntos nos dedicamos a la oración para discernir lo que Dios nos pide como comunidad. Esto nos ha permitido estar más abiertos para comprender los dolores y alegrías que hemos vivido en estos últimos años.

3. Este mensaje lo dirigimos a todos los miembros del Sodalicio y de nuestra familia espiritual, a la Iglesia en general y particularmente a sus Pastores, a la sociedad en general, y de modo muy especial y sentido a todas las personas que de alguna manera hayan sufrido a causa de los lamentables hechos que han ocurrido en nuestra comunidad.

4. Aunque cada uno es responsable ante Dios y ante los demás por sus propias acciones, reconocemos que en nuestra comunidad se han cometido abusos y faltas que han causado daños reales. Como Asamblea queremos pedir sincero perdón a las víctimas de estos abusos y maltratos. Renovamos nuestro compromiso por hacer todo lo que esté en nuestras manos para seguir sanando estas heridas y sufrimientos en justicia y en caridad, y evitar que acciones como éstas vuelvan a ocurrir. Este pedido de perdón lo extendemos también a toda la Iglesia y sus Pastores, a nuestra familia espiritual, así como a toda persona que haya sufrido escándalo, confusión y dolor a causa de cualquiera de estos tristes hechos.

5. Reconocemos que en nuestro pasado, sobre todo en algunos ámbitos, se han dado prácticas o aproximaciones que no reflejaron el Evangelio y fueron incluso contrarias a la vocación que indignamente hemos recibido de Dios. Hubo autorreferencialidad, soberbia, poca apertura, poca capacidad de escucha y de autocrítica para aceptar los errores y faltas en su momento. Por todo ello pedimos perdón. Con el auxilio del Espíritu, creemos haber dado un paso adelante en la toma de conciencia de estos hechos y sus alcances, para poder ver la realidad cada vez más con los ojos de Dios.

6. Esto nos ha llevado a ver las abundantes bendiciones que son también parte de nuestra historia. Atesoramos los momentos de comunión fraterna en torno al Señor, vividos en oración, amistad, solidaridad y apostolado que han forjado nuestra identidad y que hemos experimentado renovadamente durante nuestra Asamblea.

Comprendemos asimismo que este proceso de conversión no termina con esta Asamblea. Seguiremos trabajando por purificarnos de lo que no esté de acuerdo a los valores evangélicos, confiando en que el Señor siempre nos ofrecerá su gracia para poder seguir avanzando en la reconciliación con todos.

7. Consideramos un deber pronunciarnos como Asamblea sobre la relación de nuestra comunidad con Luis Fernando Figari, a quien no podemos considerar como un referente espiritual para nuestra vida sodálite. Condenamos con firmeza, y al mismo tiempo con dolor y vergüenza, los abusos cometidos por él: el mal uso de su autoridad, su falta de respeto a la libertad, los abusos físicos y psicológicos, y los abusos sexuales, que fueron en su momento denunciados e investigados por nuestra comunidad y la Santa Sede.

Hemos podido también como Asamblea entender mejor en estos días la manera como se recibieron las primeras denuncias, las consultas a la Santa Sede y las investigaciones que la misma comunidad solicitó y llevó a cabo con la ayuda de expertos externos. Finalmente, agradecemos a la Sede Apostólica que nos permita llevar a cabo el proceso de residencia impuesta fuera de una comunidad sodálite de Luis Fernando Figari que las autoridades del Sodalicio pidieron hace varios años, y que hoy, habiendo sido rechazados sus recursos a la Signatura Apostólica, podrá hacerse efectivo.

8. En medio de todas las dificultades, nuestra Asamblea ha sido una oportunidad para experimentar la fuerza del amor de Dios. Nuestras jornadas, centradas en la Eucaristía, han sido un tiempo de diálogo abierto, comunión y reconciliación entre hermanos de diversas edades y países, con distintas experiencias y miradas, en las que hemos podido percibir el don de la fe de la Iglesia, así como lo que es auténtico, vivo y fecundo del carisma y la espiritualidad regaladas por Dios a nuestra comunidad. Esto nos llena de alegría, consuelo y esperanza.

9. A todos quienes nos han apoyado con sus oraciones, amistad y paciencia, les expresamos nuestra sincera gratitud. A nuestras familias les dirigimos una palabra de agradecimiento y cariño por su apoyo, así como de perdón por lo que puedan haber sufrido. Finalmente, queremos agradecer a todos aquellos que en algún momento han formado parte de nuestra comunidad, por haber servido en la misión de la Iglesia y compartido nuestra vida. A quienes se han sentido heridos o se han distanciado, les rogamos acojan esta petición de perdón y esperamos con el paso del tiempo podamos restablecer la comunión y amistad.

10. Los trabajos de la V Asamblea y la elección de nuevas autoridades nombradas por la Santa Sede de entre los propuestos por la Asamblea, nos alientan en la esperanza de continuar con aún mayor esfuerzo el proceso de renovación que desde hace ya algunos años hemos emprendido. Hay mucho por hacer, y sentimos claramente que nos falta aún bastante por recorrer. En esta experiencia de humildad escuchamos la voz de nuestra Madre que nos señala el camino: “Haced lo que Él os diga”. De su mano, miramos al futuro llenos de esperanza, dispuestos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para responder a la llamada del Señor Jesús a entregarle a Él toda nuestra vida como sus discípulos y apóstoles.

Aparecida, 26 de enero de 2019

Los sodálites miembros de la
V Asamblea General

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Comunicado de la V Asamblea General: Perdón y Reconciliación