“Dejarnos mirar” una Jornada Espiritual a través de iconos religiosos en Bogotá

Para promover la reflexión y apreciación del arte, nuestros hermanos Óscar Tamayo y el P. Javier Alvarado dirigieron la jornada espiritual ‘Dejarnos mirar’ el pasado 23 de octubre en la ciudad de Bogotá, Colombia.

En este día de retiro los asistentes tuvieron la oportunidad de experimentar la oración en la contemplación y apreciación de los iconos orientales que cuentan con un riquísimo contenido teológico, realizados con la técnica y los materiales de la antigua tradición pictórica. Todo esto en un clima de silencio y oración.

Óscar durante su exposición.

Los iconos, son imágenes sagradas a las que se dirige un culto de veneración. Están hechos para la liturgia y la catequesis; es decir, para la oración y para la doctrina; para el hombre, para el fiel cristiano, al cual le habla de la realidad superior en que vive la Iglesia triunfante.

Las obras estudiadas en esta jornada fueron el icono de “La Portaitissa” (María Puerta del Cielo) y “San José y el Emanuel”, ambos de origen tradicional. También los iconos creados por Óscar Tamayo: “El bautismo de Jesús” y “El Buen Pastor”.

Los iconos La Portaitissa, El Buen Pastor y San José y el Emanuel.

La jornada contó con momentos tanto de oración y meditación personal así como de diálogos y reflexiones grupales. Concluyó con la celebración de una Santa Misa presidida por el P. Javier Alvarado.

María Lucía Otero, miembro de los grupos de Betania de Bogotá, nos cuenta que “en principio no creí que una imagen podría hacerme sentir alguna sensación espiritual, pero al estar frente al icono del Buen Pastor, en este caso, contemplándolo en silencio comencé a analizar su mirada fuerte, pero a la vez con un aire de bondad, que con amor me invitaba a comprender y a tener la certeza que Él es nuestro Padre y que nos cargará con amor en todos los momentos. Me sentí en algún momento identificada con esa oveja que el Señor sujeta con firmeza para que no se vaya a caer ni se vuelva alejar de Él”.

Durante la Santa Misa.

“Nunca pensé que contemplando un icono fuera a recibir algo algo para mi crecimiento espiritual”, resalta Luz Ángela Suárez, también de los grupos de Betania de dicha ciudad, quien añade que “no solo lo observé sino que me dejé mirar por el icono del Buen Pastor; y sentada, contemplando el icono, sentí que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo me estaba cargando sobre sus hombros muy felices de haberme encontrado”.