Día 2 – Novena a Nuestra Señora de la Reconciliación

MONICIÓN

El objeto de nuestra fe no son ni mitos ni leyendas. La fe, cree y confiesa hechos que realmente acontecieron. Así decimos que el Señor Jesús, Hijo único de Dios Padre, por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó en María, la Virgen y se hizo hombre. Santa María es la mujer que con su cooperación hizo posible la Encarnación de Dios y por ello es reconocida y venerada por todo el pueblo cristiano como la Madre de Dios.

Cantemos: «JUNTO A TI MARÍA»

Junto a Ti, María, como niño quiero estar,
tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar,
hazme transparente lléname de paz.
MADRE, MADRE, MADRE, MADRE

Gracias, Madre mía, por llevarnos a Jesús,
haznos más humildes, tan sencillos como tú.
Gracias, Madre mía, por abrir tu corazón
porque nos consuelas y nos das tu amor.
MADRE, MADRE, MADRE, MADRE

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por la maternidad virginal de la Bienaventurada Virgen María has otorgado tus dones al género humano, concédenos, te rogamos, experimentar en favor nuestro la intercesión de Aquella por quien merecimos recibir a tu Hijo, el autor de la vida. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

LECTURA BÍBLICA

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas. 1, 26-38

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, donde ella estaba le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

RESPONSORIO

Lector: Dichosa eres, María, que llevaste en tu seno al Creador del Mundo.
Todos: Engendraste en tu seno al que te creó y permaneces Virgen para siempre.
Lector: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Todos: Tú que siempre fuiste fiel al Plan de Dios.

MEDITACIÓN

Cristo ha nacido de la Virgen, ya que de ella ha tomado carne, según la libre disposición del plan divino, por esto la Virgen y Madre al mismo tiempo, porque ha dado a luz a la Palabra encarnada, sin concurso de varón; y así ha conservado su virginidad por la acción milagrosa de Aquel que de este modo quiso nacer. Ella es Madre, con toda verdad, de la naturaleza humana de Aquel que es la Palabra divina, ya que en ella se encarnó, de ella salió la luz del mundo, identificado con nuestra naturaleza, según su sabiduría y voluntad, con las que obra semejantes prodigios. De ellos procede Cristo según la carne, como dice San Pablo.
(De los Sermones de Proclo de Constantinopla, obispo).

PRECES

Proclamemos las grandezas del Verbo Eterno, Hijo del Padre, que por el Espíritu Santo se encarnó y nació de Santa María Virgen para traernos la Reconciliación, y digámosle:

QUE TU SANTA MADRE INTERCEDA POR NOSOTROS

— Oh Dios admirable, Tú que has querido que la Inmaculada Virgen María sea la Madre de tu Hijo, concédenos, vernos conformados con Él.
— Tú que nos diste a María por Madre, concede, por su mediación, salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores y a todos abundancia de salud y paz.
— Tú que hiciste a María Madre de Misericordia, otorga a los que se encuentran en peligro, gozar de su maternal protección.
— Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Nazaret, haz que por su intercesión, todas las madres fomenten en sus hogares la fe, el amor y la santidad.
— (Se pueden añadir intenciones libres).

Padre Nuestro

ORACIÓN

Padre de bondad, Tú que nos enseñas en la advocación de Nuestra Señora de la Reconciliación, que Santa María fue preservada de la culpa original y es modelo de fe y de oración, concédenos, por su intercesión, tu gracia para luchar contra el pecado que habita en nosotros y se manifiesta en la soledad. Danos la fuerza de tu Espíritu, para que, viviendo en actitud de oración y compromiso apostólico, nos conformemos con Jesús y seamos artesanos en la construcción de la Civilización del Amor.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(3 Avemarías por las intenciones del Santo Padre).

TERCER DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA RECONCILIACIÓN