Día 5 – Novena a Nuestra Señora de la Reconciliación

MONICIÓN

Por el bautismo hemos renacido a la vida de la gracia, hemos sido hechos hijos de Dios y hermanos de Jesús, el Hijo de María. Somos el nuevo Pueblo de Dios, la comunidad de los creyentes, la Iglesia. Como cristianos estamos llamados a vivir de la dinámica baustimal, dinámica de dolor-alegría, dinámica de la muerte para la vida. María primera discípula de Cristo Jesús, supo vivir plenamente esta dinámica de dolor-alegría, mostrándonos así el camino que todos debemos seguir en nuestro peregrinar por este mundo hacia la Casa del Padre.

Cantemos: «MARÍA TESTIGO»

DICHOSO QUIEN EN SU VIDA
VIVE COMO VIVIÓ MARÍA (BIS)
SIEMPRE AMANDO A LOS DEMÁS,
SIEMPRE SIRVIENDO A LOS DEMÁS (BIS).

Con tu entrega permitiste
que nos acompañe Dios
y creciendo El a tu lado
compartía nuestra vida.

En tu canto de alabanza
retrataste a nuestro mundo,
donde siempre los pequeños
del Señor son preferidos.

ORACIÓN PREPARATORIA

Padre bueno y eterno, que por tu Providencia amorosa nos educas en la dinámica del dolor-alegría para poder ser mas semejantes a Jesús, haz que como María acojamos tus pruebas y tus bendiciones con docilidad y seamos así fieles discípulos de tu Hijo. Que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

LECTURA BÍBLICA

Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos. 6, 2-5

Los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos todavía en él?, ¿Ignoráis acaso que cuando fuimos bautizados en Cristo Jesús, en su muerte fuimos bautizados?. Por eso fuimos, mediante el bautismo, sepultados junto con Él en la muerte, a fin de que como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria de Dios Padre, así también, nosotros caminemos en nueva vida. Pues si hemos sido injertados con Él en la semejanza de su muerte, lo seremos también en la de su Resurrección.

RESPONSORIO

Lector: María, fiel discípula,
Todos: Fue la primera seguidora de Jesús.
Lector: Ella nos invita.
Todos: A seguir fielmente a su Hijo.

MEDITACIÓN

Pero a la bendición proclamada por aquella mujer respecto a su madre según la carne, Jesús responde de manera significativa: “Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan” (cf. Lc. 11,28). Quiere quitar la atención de la maternidad entendida solo como un vínculo de la carne, para orientarla hacia aquel misterioso vínculo del espíritu, que se forma en la escucha y en la observancia de la palabra de Dios.

El mismo paso a la esfera de los valores espirituales se delinea aún más claramente en otra respuesta de Jesús, recogida por todos los Sinópticos. Al ser anunciado a Jesús que su “madre y sus hermanos están fuera y quieren verle”, responde: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen” (cf. Lc. 8, 20-21).

(San Juan Pablo II, Redemptoris Mater, n. 20)

PRECES

Confiados en el Padre, que se nos ha manifestado en Cristo, Camino, Verdad y Vida, digamos con confianza:

MIRA A MARÍA, DISCÍPULA DE TU HIJO Y ESCÚCHANOS.

— Tú, que nos has dado en el Señor Jesús la luz para iluminar a las naciones, ilumina a los que no te conocen, a fin de que crean y sigan el camino de tu Hijo.
— Tú, que quieres nuestra salvación y no nuestra condenación, danos tu gracia para que podamos ser discípulos de Jesús, que luchemos bajo la guía de María.
— Tú, que en tu Plan de Reconciliación estableciste aquello que si lo cumplimos y vivimos nos obtendrá la felicidad y la realización plena, haz que por la intercesión y auxilio de María podamos vivir tu Divino Plan.
— Padre, concede a todos aquellos que no son discípulos de tu Hijo, poder descubrir que solo El es la vida verdadera y danos el coraje para seguirlo.
— Dios Amor, danos la fuerza de tu gracia, para que viviendo la caridad con nuestros hermanos, en especial con los más pobres, seamos fieles discípulos de Jesús.
— (Se pueden añadir intenciones libres).

Padre Nuestro

ORACIÓN

Padre de bondad, Tú que nos enseñas en la advocación de Nuestra Señora de la Reconciliación, que Santa María fue preservada de la culpa original y es modelo de fe y de oración, concédenos, por su intercesión, tu gracia para luchar contra el pecado que habita en nosotros y se manifiesta en la soledad. Danos la fuerza de tu Espíritu, para que, viviendo en actitud de oración y compromiso apostólico, nos conformemos con Jesús y seamos artesanos en la construcción de la Civilización del Amor.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(3 Avemarías por las intenciones del Santo Padre).

SEXTO DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA RECONCILIACIÓN