Día 8 – Novena a Nuestra Señora de la Reconciliación

MONICIÓN

La evangelización es precisamente un corolario de la maternidad espiritual de Santa María. A lo largo de toda su vida, su servicio evangelizador ha sido ejemplar. Así como Ella coopera con el divino designio, nosotros debemos cooperar con su maternal tarea de dar al Señor Jesús a los hombres y mujeres de hoy, dejándonos atraer y asumir en el proceso de amorización y dando testimonio del amor reconciliador de Dios que sale al encuentro del ser humano.

Cantemos: «NUESTRA SEÑORA DE LA RECONCILIACIÓN»

Reposan mis pobres ojos sobre ti
y al mirar tu dulce vientre
me consuela suavemente
tu ternura maternal.

Tu dulcísima figura que a la serpiente domina,
enciende el amor en mí
y renace la esperanza
al reposar mis pobres ojos sobre ti.

En tu pecho hay un ardiente resplandor
que tu corazón enciende
donde la espada que pende
me convence de tu amor.

No hay tristeza que no ceda ni dolor que no se rinda
ante tu dulce corazón;
de ternuras eres fuente
si en tu pecho hay un ardiente resplandor.

Es tu manto el gran remanso de tu amor
donde el pecador encuentra
la esperanza que lo alienta
a confiar en el perdón.

Tus manos como palomas
me consuelan y me indican
la razón de mi existir;
quién en ti no confiaría
si es tu manto el gran remanso de tu amor.

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Padre Nuestro, que encomendaste a María el continuar la obra evangelizadora de tu Hijo, ayúdanos a secundarla según el máximo de nuestras capacidades y posibilidades. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

LECTURA BÍBLICA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles. 1, 13 – 14.

Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomas, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la Madre de Jesús, y con sus hermanos.

RESPONSORIO

Lector: Somos pueblo que camina.
Todos: Y que avanza en la fe.
Lector: Es María nuestra madre.
Todos: Y el camino es Jesús.

MEDITACIÓN

El apostolado es un corolario de la maternidad espiritual de María. Si ella se interesa en el crecimiento de sus hijos en el espíritu de Jesucristo, también se interesa en cualquier esfuerzo por sembrar el ser de Cristo en las almas, y, una vez sembrado por el bautismo, en cultivarlo. Es un motivo de confianza para que el cristiano ejerza su responsabilidad social. El cristiano por el bautismo conviene una alianza con María; se alista en su misión para secundarla en su responsabilidad de vigilar la encarnación de nuestro Hermano en el mundo. Ella por su parte, nos secunda con la gracia que nos hace falta en nuestra tarea: el amor materno. Marchemos, hermanos, bajo la guía de María, Nuestra Señora de la Reconciliación, buscando atraer a otros hombres y mujeres a Cristo Jesús y por ellos ordenar todo el universo hacia Él.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, que ha nacido de María Virgen por obra del Espíritu Santo, y supliquémosle diciendo:

POR LA MADRE DE LOS APÓSTOLES, ESCÚCHANOS

— Oh Sol de justicia, a quien la Virgen Inmaculada precedió cual aurora luciente, haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
— Reconciliador del mundo, que con la eficacia de tu redención preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado, líbranos a nosotros de toda culpa y reconcílianos.
— Redentor nuestro, que hiciste de la Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo, haz también de nosotros templo de tu Espìritu.
— Rey de Reyes, que elevaste contigo al cielo en cuerpo, alma y espíritu a tu Madre, haz que aspiremos siempre a los bienes del cielo.
— (Se pueden añadir intenciones libres).

Padre Nuestro

ORACIÓN

Padre de bondad, Tú que nos enseñas en la advocación de Nuestra Señora de la Reconciliación, que Santa María fue preservada de la culpa original y es modelo de fe y de oración, concédenos, por su intercesión, tu gracia para luchar contra el pecado que habita en nosotros y se manifiesta en la soledad. Danos la fuerza de tu Espíritu, para que, viviendo en actitud de oración y compromiso apostólico, nos conformemos con Jesús y seamos artesanos en la construcción de la Civilización del Amor.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(3 Avemarías por las intenciones del Santo Padre).

NOVENO DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA RECONCILIACIÓN