El fruto más grande de los Ejercicios Espirituales es renovar la Plena Disponibilidad del corazón

Cuatro sodálites participaron de los Ejercicios Espirituales Ignacianos de un mes en el Centro de Espiritualidad de la Compañía de Jesús ‘Santos Mártires’ en Asunción, Paraguay. Durante 30 días de profundo silencio y contemplación, vivieron, por acción del Espíritu, una comunión y amistad profunda con hermanos y hermanas de distintas congregaciones.

Sodálites que renovaron la plena disponibilidad de su corazón en Paraguay

Participantes de los Ejercicios Espirituales de un mes en el Centro de Espiritualidad ‘Santos Mártires’ en Asunción, Paraguay

Algunos de los sodálites que participaron de este retiro tenían planeado participar del mes de Ejercicios Espirituales que nuestros hermanos del tiempo de integración realizaron en Roma con el P. Gianfranco Ghirlanda, SJ. Sin embargo, debido a las dificultades de la pandemia, buscaron alternativas en Latinoamérica y descubrieron que la providencia de Dios los llamaba a unirse a este grupo en Paraguay.

El tema principal y a la vez el fruto más grande de los Ejercicios fue el ordenar la vida entera para así poder estar más disponibles a la acción de Dios. Es como poner en el lugar correcto cada elemento de la persona, su mente, corazón y acción, sus dinamismos fundamentales y la propia vocación y elección, desde lo que en los ejercicios se llama el «Principio y Fundamento». Es decir dar Gloria a Dios con todo el ser y en toda circunstancia, y desde ahí amar profundamente a todos los hermanos y servirlos, según lo que el plan de Dios indique.

Cuatro sodálites en el centro de espiritualidad 'Santos Mártires'

P. Santiago Posada, José Antonio Dávila, Juan Carlos Tuppia y Alberto Posada

Los Ejercicios Espirituales Ignacianos prácticamente se realizan entre Dios y uno. Sin embargo, uno va siendo acompañado de manera muy reverente, y casi siempre tratando de intervenir lo menos posible en el proceso, por alguien que haya pasado previamente por la experiencia del mes y que haya profundizado en la dinámica y los contenidos del mismo. En esta ocasión nuestros hermanos fueron acompañados por el P. Óscar Martín, SJ. y la hermana Zulma Ramírez de la congregación de consagradas paraguayas Vida Evangélica.

Para nuestro hermano José Antonio Dávila, ex alumno de un colegio jesuita en Quito, Ecuador, estos Ejercicios Espirituales han sido «una experiencia de muchísima Gracia. Superó cualquier expectativa. Me he sentido renovado, reconciliado, como re-fundado en la Roca que es Cristo, para iniciar una nueva etapa de mi vida que la he llamado “la de las Bienaventuranzas». Eso es lo que quiero vivir, y le pido a San José (quien estuvo particularmente presente) y a la Madre Inmaculada Dolorosa, que intercedan por mí, y me ayuden a ser fiel en esto que he descubierto que es a lo que Dios me invita».

Espacios de oración y reflexión del Centro de Espiritualidad de la Compañía de Jesús ‘Santos Mártires’ en Asunción, Paraguay

Para nuestros hermanos estos Ejercicios Espirituales han sido una preciosa experiencia eclesial junto a hermanos y hermanas de distintas congregaciones como la Compañía de Jesús, Vida Evangélica, Hijas de la Misericordia de la TOR de San Francisco, Scalabrinianos, entre otros. Y desean expresar su infinita gratitud a quienes los acompañaron por haberles permitido transitar estos días de tantas bendiciones con ellos. Alberto Posada, superior regional de Colombia, nos compartió que «Los Ejercicios Espirituales significan para mí un don de Dios que me llama a vivir en Cristo la gracia de ser hijo».

Los contenidos y la dinámica de estos Ejercicios Espirituales Ignacianos del mes, fueron los propuestos por San Ignacio de Loyola, quien desarrolló una metodología —ampliamente practicada en la Iglesia de los últimos siglos— fruto de su propia experiencia de conversión y de discernimiento de espíritus, con el fin de «pedir la gracia a Dios nuestro Señor para que todas las intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en su mayor servicio y alabanza» (EE No. 46). Constituyen un patrimonio de la Iglesia universal que hoy se predica y practica en diversas modalidades y tiempos.