«En estos Ejercicios Espirituales Dios tocó mi corazón, lo transformó y lo renovó»

Buscando integrar su propia vida, descubriendo en ella la presencia constante de Dios, ocho sodálites participaron de unos Ejercicios Espirituales de cuatro semanas en Torricella in Sabina, Roma (Italia).

Participantes de los Ejercicios Espirituales en Sabina, Roma junto al P. Gianfranco Ghirlanda, SJ.

Junto a Martín Ugarteche, formador responsable del tiempo de integración, siete sodálites participaron de Ejercicios Espirituales dirigidos por el P. Gianfranco Ghirlanda, SJ. delegado pontificio para la formación del Sodalicio. Durante cuatro semanas tuvieron espacios personales y comunitarios de oración, coloquios diarios con el P. Ghirlanda y la Santa Misa en la casa de retiro de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús en Torricella in Sabina, Roma (Italia).

El retiro se dividió en cuatro semanas. Una primera semana dedicada a la integración de la propia vida, la segunda dedicada a la elección, el discernimiento del lugar en la Iglesia en el cual me llama a servirlo amorosamente. La tercera y cuarta semana, el fruto de este discernimiento, hecho bajo la guía del Espíritu, es llevado constantemente a la oración, buscando hacerse presente a los misterios de la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo, percibiendo interiormente cómo este misterio ya abraza toda nuestra vida.

Casa de retiro donde los sodálites tuvieron sus Ejercicios Espirituales ignacianos

Casa de retiro de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús en Torricella in Sabina, Roma (Italia)

Para Martín, estos Ejercicios Espirituales «han sido una profundización en los misterios centrales de nuestra Fe, que nos ha puesto cara a cara con el gran amor que Dios nos tiene y la gracia de nuestra vocación a la plena disponibilidad apostólica, para servirlo en el Sodalicio de Vida Cristiana. En ese sentido, como formador responsable del tiempo de integración, me parece que ayuda mucho a una buena preparación para la incorporación al Sodalicio».

Luis Alfonso Sánchez, peruano, nos comparte sobre su experiencia «que al ritmo de los Ejercicios fui encontrando y consolidando la amistad con Dios y el deseo de vivir en esta comunidad toda mi vida para su mayor gloria y servicio. Fue un tiempo exigente pero hermoso, en donde pude percibir la acción de la gracia en mí y en mis hermanos. Dios tocó mi corazón, lo transformó y lo renovó. Y estoy muy agradecido de poder corresponder a ese amor con mi deseo de serle fiel».

Espacios de oración para los sodálites durante sus Ejercicios Espirituales ignacianos

Espacios de oración y reflexión cerca a la casa de retiro

Rudolf Haid, ecuatoriano, resume su experiencia de los Ejercicios Espirituales como «el tiempo más importante de toda mi vida. Hice un recorrido por mi propia vida junto con Jesús. Reconocí que todas mis experiencias, donadas, estuvieron siempre dirigidas hacia un sentido último. Ese sentido es el poder amar y servir a Dios cada vez más. Y, en mi caso, en concreto, amarlo y servirlo cada vez más como sodálite. Fue muy importante poder dar el paso de elegir fundar mi vida y misión sobre ese amor único que Dios me ha demostrado en mi vida concreta, con todas mis fragilidades y características. Nunca me sentí, como hasta ese momento, tan amado por Jesús y tan cerca a Él».

Para Christopher Lanciotti, estadounidense, «los Ejercicios Espirituales del mes Ignaciano fueron una experiencia increíble, y seguirán como punto de referencia por el resto de mi vida. Me quedo con un punto clarísimo: el llamado personal y único del Señor Jesús en mi vida. Estoy muy agradecido al gran don que San Ignacio, y por supuesto el director de nuestro retiro el Padre Ghirlanda, ha dado a la Iglesia y compartido con nosotros sodálites durante este retiro».