“El mosaico simboliza la fe, la humildad y la confianza en Dios”

Lima 19/12/13 (Noticias sodálites – Perú). Todos los años el centro de formación sodálite Nuestra Señora de Guadalupe realiza un mosaico, en una dinámica muy significativa para los jóvenes que se forman. Tres de ellos nos cuentan la experiencia de la comunidad en ese tiempo.

Mosaico 2013

“Queríamos simbolizar tres aspectos importantes para la comunidad: la fe, la humildad y la confianza en Dios. Aspectos que nuestro Superior General ha remarcado para vivir” nos cuenta Daniel.  Era la manera como el centro de formación quería sumarse a este tiempo en que culminaba el Año de la Fe y recogía el aliento del Papa Francisco para la Iglesia.  Daniel Vargas es arequipeño, graduado en Derecho, y está en el primer año del centro de formación Nuestra Señora de Guadalupe en San Bartolo.

“Se me ocurrió que la mejor manera de representar estos aspectos era el pasaje de la multiplicación de los panes, a partir del relato del Evangelista Juan en el que un muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos pescados que se los entrega a Jesús.  El muchacho cree en Jesús, le  entrega lo que tiene y confía. El Señor realiza con esa humilde ofrenda el gran milagro”, explica Daniel, para quien la experiencia de la realización del mosaico ha sido sobretodo de crecimiento espiritual, pues “iba comprendiendo mejor la espiritualidad y la grandeza de Dios, quien a pesar de nuestra pequeñez nos da una gran misión. Queríamos representar también en el mosaico la Eucaristía y esto intensificó en este tiempo nuestra participación en la Eucaristía y en la Adoración del Santísimo”.

Aunque no llevó estudios especializados a Johan Chon le gusta el dibujo y fue desarrollando sus capacidades artísticas en su tiempo libre.  Al terminar sus estudios escolares en Ecuador, hizo un tiempo su servicio militar en Finlandia, la tierra de su madre y del imaginario Papa Noel, personaje que está inspirado en San Nicolás de Myra, un obispo caritativo que vivió en el siglo IV. Culminados sus estudios universitarios ingresó al centro de formación en donde por segundo año consecutivo viene participando en la realización del mosaico.

“El joven, que representa a los sodálites, le lleva al Señor lo poco que tiene y es Él quien hace el milagro de darle de comer a tanta gente. Se trata de un símbolo claro de la Eucaristía con la que nos alimenta en la vida cotidiana del cristiano. Es una imagen que expresa que a partir del acto de entrega Dios derrama riquezas” señala Johan quien  explica la perspectiva artística. “Queríamos que quien viera esta imagen recurriera a la Eucaristía. Es un regalo que Dios da a la Iglesia, a toda la familia espiritual” añade.

“Fue muy importante el tiempo litúrgico que nos acompañó. Empezamos a realizar el mosaico el día de la Presentación de María. Y culminamos el día en que las lecturas de la misa recuerdan la segunda multiplicación de los panes” recuerda Piero, publicista que está culminando su tiempo de formación.  “No fue planeado, entendimos esto como una fineza de Dios que nos acompañaba en este tiempo” refiere Piero, quien participó también en la concepción artística que tuvo presente la reflexión de la comunidad, que “quería enfatizar la humildad. Somos conscientes que los frutos vienen de Dios, como los panes que se multiplicaron cuando fueron entregados a Dios”.

El mosaico del centro de formación es una tradición que viene desde 1994, fecha en que se realizó el primero.  Durante estos años muchas imágenes han sido representadas en una dinámica formativa que integra aspectos artísticos, comunitarios, laborales y espirituales, en la que participan los miembros del centro de formación.

El mosaico de este año tuvo como inspiración el pasaje del Evangelio de Juan:

“Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: ‘¿Dónde compraremos pan para darles de comer?’. Felipe le respondió: ‘Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan’. Uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: ‘Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?’. Jesús le respondió: ‘Hágalos sentar’. Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron”.

La imagen muestra un joven entregando cinco panes y dos pescados al Señor, quien eleva su mirada al cielo dirigida al Padre. En el centro de la escena un gran sol en el ocaso ilumina el horizonte, representando al Sol de Justicia, Jesucristo Sacramentado, que ilumina y alimenta la vida de los cristianos. El manto del joven está hecho con piedra sodálite, un mineral de color azul veteado con blanco, para representar a los integrantes del Sodalicio.

“Cuando vemos que el Señor nos pide alimentar a tantos con tan poco. Cuando tenemos la experiencia de vernos sobrepasados por la misión —explica Daniel— es el mismo Señor que nos señala el camino: ‘dadles vosotros de comer’. En la imagen el muchacho, con los ojos fijos en Señor Jesús, entra en su visión que tiene la mirada puesta en el Padre Celestial.  La fe nos abre al amor a Dios y a los demás, nos invita a la confianza y entrega con plena libertad”.

proceso mosaico

Este tiempo particular que marca el fin del año, en el que la vida litúrgica, la oración, la comunión fraterna y la creatividad se viven con intensidad, los sodálites que colaboran en la creación del mosaico ofrecen los frutos de su trabajo por toda la familia espiritual.  “Es un tiempo donde se vive el misterio de la comunión, donde vemos que lo que ofrecemos, como la ofrenda de los panes y los peces, pueden fructificar en la Iglesia” señala Johan, quien está vez tuvo la dirección del trabajo artístico. “Tenía que alentar, dirigir, acompañar, y velar para que nada falte.  Es una grata experiencia ver la colaboración de todos y la paciencia que tenían cuando me equivocaba. Ver que la fuerza de la comunidad es potente, que la obra es posible a partir la ofrenda de todos, es algo esperanzador” destaca Johan con emoción.

“Definitivamente Dios nos acompañaba pues  veíamos que el resultado salía cada vez mejor”, señalan los jóvenes.  Lo que planearon realizar en 16 días, que ya significaba un gran desafío, lo pudieron culminar en solo dos semanas, dos días antes de la planeado. Entusiasmados, el último día decidieron trabajar toda la noche, pues querían llegar a la mañana con el trabajo terminado.  Así podrían también imprimir una estampa de regalo para la celebración de aniversario del Sodalicio de Vida Cristiana el 8 de diciembre y compartir el mosaico con todos.  Al amanecer, cansados pero muy contentos, fueron a contemplar el mosaico concluido.  Y recordando el momento que estaba simbolizado en el mosaico, con la luz del sol que nace de lo alto, se pusieron a rezar.

Armado mosaico