«El sueño de Cristo es que todos sean uno»

Entrevista al P. Remigio Morales-Bermúdez

El sueño de Cristo es que todos sean uno - P Remigio Morales

Mosaico ‘Que todos sean uno’

El pasado 21 de noviembre se inauguró el mosaico ‘That all may be one’ (Que todos sean uno, en español) en la parroquia universitaria del centro oeste de Filadelfia, Estados Unidos, donde trabajan apostólicamente nuestros hermanos. Esta obra captura el espíritu multicultural propio de dicha localidad.

Por ello, conversamos con nuestro hermano el P. Remigio Morales-Bermúdez quien nos cuenta más sobre este mosaico y la importancia que tiene para la devoción de los feligreses.

¿Qué motivó la creación de este mosaico?

Una donación que recibimos para honrar a Santa Katharine Drexel, que es una santa local de Filadelfia del siglo XIX. Ella dedicó su labor social a integrar a los nativos americanos y los afroamericanos. Para nosotros es una motivación muy fuerte que esta donación venía en gran parte por su poder integración en un momento de mucha tensión en EE.UU.

En ese contexto es que decidimos hacer uno para honrar a Katharine Drexel, pero integrar también a otros santos de manera que podamos expresar la multiculturalidad: cómo todas las razas y culturas caminan juntas. Ahí hay que recordar que nuestra espiritualidad busca reconciliar, unir, sanar las heridas en Cristo.

Entonces hemos aprovechado esta donación para comunicar nuestro carisma de la reconciliación. Un detalle importante es que nos estamos inspirando en el Evangelio según San Juan, en Jn. 17, cuando el Señor dice en la Última Cena rezando a su Padre que todos sean uno. Ese es el sueño del corazón de Cristo, que todos sean uno. Ut unum sint. Y eso es lo que está haciendo. Así es como hemos llamado este mosaico: ‘Que todos sean uno’.

El sueño de Cristo es que todos sean uno - P Remigio Morales

P. Remigio Morales durante una homilía en St. Agatha & St. James Parish

¿A quiénes describe y qué representa la imagen?

Como les digo, que todos sean uno de Juan 17. Una integración entre las diversas razas, entre las diversas edades, entre diversas culturas, entre los católicos también. Por eso tenemos en esta obra de arte, en este mosaico, un caminar junto a la Iglesia triunfante.

Pero también hay tres personajes de la Iglesia peregrina, de la Iglesia eterna. Uno es una enfermera representando a los hospitales, a quienes atienden en los hospitales, enfermeros, doctores, etc. y especialmente a quienes han sufrido mucho en estos últimos dos años de la pandemia del COVID-19. El otro personaje es un alumno que tiene rasgos asiáticos, que representa todos los alumnos que vienen buscando un hogar espiritual. Y el tercer grupo es un personaje de la Iglesia peregrina. Es una señora adulta que representa a los parroquianos adultos, locales, de raza afroamericana o de raza latina.

También está Augustine Tolton, que representa, quien fue solicitado por los parroquianos afroamericanos. Él fue el primer sacerdote de raza negra en EE.UU., que fue un esclavo, además.

Entonces, ¿qué estamos comunicando a través de todo esto? Un movimiento de unidad es un movimiento trinitario, un movimiento de comunión, porque en este mosaico todo está activo, es dinámico. Vemos a Jesucristo que está liderando porque Él es, caminamos con Él, siguiéndolo a Él y en Él, y Él está extendido hacia el Padre. Él está dirigido hacia el Padre y nos está llevando. Y estamos caminando sobre un rollo, el rollo de la Palabra que cae de la esquina superior derecha.

Ese rollo es de colores blancos y dorados. Es un rollo que representa la Palabra de Dios, que es Cristo, pero también el Espíritu Santo. Estamos caminando en el Espíritu Santo. Los colores dorados, para el artista, representan al Espíritu Santo caminando en Él.

Este rollo es dinámico, se mueve. Contiene escritos los nombres de los santos, pero ya canonizados, que son escritos sus nombres en el libro de la vida. Un detalle bonito es que Santa Kateri Tekakwitha está cerrando el manto de Cristo para que los que están en la Iglesia peregrina nosotros no se escapen del camino, no se salgan del camino. En un detalle bonito también es que Cristo tiene llagas en sus manos, sus heridas. El camino al Padre pasa por las heridas de Cristo. Hay que redescubrir nuestras llagas, nuestras heridas en Cristo, para que así las sanemos y podamos llegar al Padre.

El sueño de Cristo es que todos sean uno - P Remigio Morales

Nuestro hermano el P. Carlos Keen durante la inauguración y bendición del mosaico

¿Qué importancia tiene esta obra para los feligreses de la parroquia?

Es muy importante porque estamos diciéndole a todos que nuestros corazones están abiertos entre los unos a los otros y caminamos juntos. Es muy importante porque este mosaico está ubicado en un parque donde en el otro lado del parque está la imagen de Nuestra Señora de La Reconciliación. Entonces todo habla de la reconciliación, Nuestra Señora y el mosaico hablan de la reconciliación, todo está integrando.

Los feligreses tomaron decisiones en la creación del mosaico. Tuvimos consejos parroquiales donde les preguntamos qué santos les parecen, hemos dado opciones a qué personajes de la Iglesia peregrina vamos a representar en los hospitales, cómo representamos a adultos locales, a los estudiantes, etc. y todos han intervenido en sus opiniones.

¿De qué manera crees que el arte ayuda al apostolado?

El arte en general es la manera de llegar al corazón más poderosa hoy en día, especialmente, más que la verdad a secas o que el amor a secas. El arte es el esplendor de ambos.

El arte comunica la belleza, que es el esplendor de la verdad y del amor. Entonces atrae, a través de la armonía de sus formas y colores, atrae a través de la conmoción que produce, del agrado que produce la belleza. Ahora es un arte que es bello porque contiene la verdad y el amor porque está comunicando la verdad y el amor. ¿Qué quiere decir esto? Que está comunicando comunión. Su belleza procede de que está comunicando una realidad trinitaria, una realidad de apertura, de donación y recepción. Eso es lo que hay en el mosaico.

El Padre dándose al Hijo, el Hijo avanza, el Padre y el Hijo dándonos a nosotros su vida, llevándonos, conduciéndonos, el Espíritu Santo que nos hace caminar en Él; Santa Kateri Tekakwitha y los santos que se dan a nosotros, la Iglesia peregrina que nos cuidan, intercede por nosotros, nos protegen para que no nos salgamos del camino.

En esa dinámica abierta de comunión está su belleza, y esa es la belleza de este mosaico. Es una belleza porque está diciendo nos necesitamos los unos a los otros, somos un don para nosotros. Hay que reencontrarnos permanentemente y dirigirnos los unos a los otros para así dirigirnos al Padre.

Artistas trabajando en el mosaico