«Valoro muchísimo la cercanía y apoyo fraterno de las familias»

Ica, 17/10/19 (Noticias del Sodalicio – Perú). El pasado 8 de septiembre el Colegio Santa María de Chincha cumplió 36 años de fundación y lo celebraron con una emotiva Santa Misa y la tradicional Kermesse. En esta oportunidad conversamos con Ralph Bérninzon, actual Promotor del Colegio y quien nos cuenta acerca de su experiencia de trabajar en el ámbito educativo por más de 25 años.

Ralph Bérninzon durante la competencia Ictys de inglés del colegio Santa María de Chincha

¿Desde hace cuánto trabajas en el colegio y cómo llegaste a él?

Este verano que viene cumplo 25 años en la comunidad Santa María en Chincha. Mi primera experiencia en el Colegio Santa María en realidad fue mucho antes, en 1986 -el año en que el Sodalicio había asumido el colegio por la generosa donación de un grupo de familias que lo había fundado-, cuando la comunidad invitó a un grupo de sodálites para que ayudáramos con la remodelación del colegio en las vacaciones de mitad de año de los muchachos. Fueron dos semanas intensas en que vimos las aulas del colegio pasar de tener ventanas pequeñísimas a unos ventanales que las llenaron de luz, de pisos de cemento a losetas de terrazo que les dieron más vida. Pintamos, barrimos, plantamos nuevas plantas y pasto. Recuerdo que terminábamos de encerar los pisos la mañana que ingresaban los alumnos asombrados por la transformación de su colegio.

Luego, en 1988, estuve un año como tutor de 2° de secundaria y profesor de inglés y religión. Luego regresé en 1995 y fui tutor de los niños a quienes les había enseñado religión cuando estaban en 3° de primaria en el ‘88. Fue una experiencia especial acompañarlos en 4° y 5° de secundaria. Desde entonces me dediqué más al apostolado solidario en la zona rural de la provincia, con los enfermos y familias necesitadas. En el colegio apoyaba con la pastoral y con algunos cursos. Hoy, desde hace un par de años, como promotor del colegio, me dedico más a él como misión primordial, buscando cuidar su identidad católica, atendiendo a más de 640 alumnos entre chicos y chicas de unas 420 familias. También me encargo del MVC, en la medida de mis posibilidades, que nos ha dado muchas alegrías a lo largo de estos años.

Sodálites Ralph Bérninzon y Pablo Perazzo durante jornada espiritual para padres de familia del colegio Santa María de Chincha

Del tiempo que tienes en el colegio, ¿qué momentos más importantes o memorables de su historia me puedes contar?

El que el colegio haya sido fundado por un grupo de familias, que hayan escogido el nombre de Santa María y que nos lo hayan ofrecido generosamente es lo primero que tengo que resaltar como detalle hermoso. Que haya mantenido hasta hoy el ambiente familiar es parte de su identidad y de lo palpable de la misericordia del Señor. Dimos un paso muy importante, con la ayuda de la comunidad sodálite, de la familia espiritual, y muy especialmente con el apoyo de muchos padres de familia del colegio, al recibir a niñas en el 2017. La increíble acogida que tuvo esta iniciativa y sigue teniendo solo puede ser obra de la bondad de Dios.

El colegio ha crecido y mucho, no solo en número sino en experiencia y calidad de servicio desde una mirada de fe centrada en la persona, especialmente en el ámbito de la familia. Me queda claro que el reto sigue siendo muy grande y es mucho lo que hay por mejorar y crecer.

¿Qué experiencias personales recoges o valoras más de todo este tiempo?

Valoro muchísimo la cercanía y apoyo fraterno de algunas familias muy amigas que han acompañado a la comunidad en momentos muy duros. Valoro todo lo que ha aportado y viene aportando con alegría y sacrificio nuestra directora Marlene Morón que nos acompaña desde hace tres años. Valoro y agradezco a cada uno de los profesores y personal del colegio porque son quienes hacen del colegio lo que es y acompañan a los niños y jóvenes con todos los retos que ello supone. Valoro a cada uno de los niños, niñas y jóvenes por todo lo que, en su inocencia o no mucha inocencia, nos enseñan o nos permiten aprender a nosotros día a día. El colegio realmente es una familia donde hay alegrías y dolores, éxitos y fracasos, triunfos y derrotas, aciertos y errores, pero, sobre todo, hay un acompañarnos y alentarnos a crecer «en gracia y estatura» en medio de nuestras propias fragilidades.

Ralph Bérninzon junto a su padre Hugo y el sodálite Rafael de la Piedra en la Fiesta Familiar del colegio Santa María de Chincha

¿De qué manera la propuesta educativa sodálite ayuda en la educación de la región de Ica?

El colegio es un referente en la región Ica y eso es una responsabilidad grande. La gran mayoría de familias que he entrevistado cuando quieren traer a sus hijos al colegio afirman que les atrae el espíritu familiar del colegio, algo que no es muy común. Ese ambiente familiar en el colegio junto con la pedagogía del acompañamiento permiten que el alumno pueda cultivar las buenas relaciones que lo hacen mejor persona. No siempre es fácil y son muchas las dificultades, internas y externas, que se presentan para lograr ese ambiente, pero parecería que lo que se va sembrando pacientemente en los chicos y chicas brota en las circunstancias menos esperadas.

¿Qué expectativas tienes de tu trabajo y del colegio hacia el futuro?

Sueño con que la comunidad sodálite en Chincha pueda crecer, con que el colegio Santa María pueda seguir estando a la altura para ofrecer un acompañamiento efectivo a los chicos, chicas y sus familias en una realidad cada vez más exigente. Espero que Dios me conceda la gracia de crecer en ofrecer lo mejor de mí a los maestros y así colabore a que ellos puedan ofrecer lo mejor de sí a sus alumnos.

Hijo de padres docentes y el mayor de cinco hermanos, Ralph es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana desde 1983 y emitió sus compromisos de plena disponibilidad apostólica en el año 2002. Conoció la comunidad de Chincha en 1988 y trabaja allí desde 1995.