Mensaje de la V Asamblea: Agradecimiento a la Familia Sodálite

Mensaje de la V Asamblea General

Agradecimiento a la Familia Sodálite

Queridos hermanos y hermanas,

Estos días en que todos los sodálites profesos perpetuos hemos estado reunidos en nuestra V Asamblea General, bajo el manto protector de la Virgen, “Nuestra Señora Aparecida”, hemos experimentado con gran fuerza la cercanía espiritual y fraterna de cada uno de ustedes como miembros de nuestra Familia Sodálite, y los hemos tenido muy presentes en nuestras oraciones y reflexiones.

Queremos agradecer de corazón las muchas y tan sentidas manifestaciones de solidaridad, afecto y hermandad que nos han hecho llegar por distintos medios, así como su constante compañía y paciencia en medio de nuestras dificultades. Les agradecemos de modo muy especial las oraciones que han elevado al Señor por los frutos de nuestra Asamblea. Ésta ha sido para nosotros un tiempo de gracia, así como una ocasión muy importante para rezar, compartir, reflexionar, tomar conciencia y discernir el camino que el Señor está permitiendo que recorramos como Sodalicio. Nos han acompañado con paterna solicitud las autoridades eclesiales que el Santo Padre Francisco ha designado para nuestra Asamblea: el Card. Joseph William Tobin, C.Ss.R., Delegado ad nutum; Mons. Noel Londoño, C.Ss.R., Comisario Apostólico; Fray Guillermo Rodríguez, O.F.M., Comisario Apostólico Adjunto; y el R.P. Gianfranco Ghirlanda, S.J., Asesor Pontificio.

Iniciamos nuestro encuentro con una semana de Ejercicios Espirituales dirigidos por el P. Ghirlanda, que nos permitieron ponernos en disposición de escucha y acogida al Espíritu Santo y sus mociones, abrirnos a la mirada misericordiosa de Dios, y realizar un serio examen de conciencia personal y comunitario. Hemos compartido vivamente en reuniones, informes, foros y plenarios, en los que ha ido emergiendo aquello que creemos puede ser no solamente un aporte para la marcha del Sodalicio durante los próximos seis años, sino también un momento de madurez en nuestro camino de reforma, renovación y reconciliación. Nos vemos invitados a acoger y valorar el don del carisma realmente presente y vivo entre nosotros y confirmado por la Iglesia, a asumir al margen de las responsabilidades personales o individuales, como Comunidad y con humildad las faltas cometidas, buscar la conversión y pedir perdón sinceramente, a aceptar, reconciliar y sanar las heridas fruto de acciones u omisiones, y a abrirnos con sólida esperanza, entusiasmo y generosidad al horizonte de la misión apostólica a la que el Señor Jesús nos ha convocado y que la Iglesia nos confía.

Cada uno de ustedes ha estado particularmente presente en el lugar donde la comunión ha sido más patente, y donde hemos encontrado alimento y consuelo cada día de nuestra Asamblea: la Santa Eucaristía. Asimismo, nos hemos consagrado una vez más a aquella que es Nuestra Madre y que nos invita con solicitud a hacer, todos juntos, lo que su Hijo, el Señor Jesús, nos diga (ver Jn 2,5). Éste es un camino que sabemos que no recorremos solos, sino como una familia que Dios ha convocado a una misión común: llevar con alegría el Evangelio de la Reconciliación a todo el mundo, especialmente a los más frágiles y necesitados.

En ese mismo espíritu de comunión, hemos propuesto a la Santa Sede algunos hermanos de los que han sido nombrados quienes nos guiarán como autoridades hasta la siguiente Asamblea: José David Correa (Superior general), Juan Carlos Boldt (Vicario general), Juan Carlos Tuppia (Asistente general de Instrucción), R.P. Marcello Carrillo (Asistente general de Espiritualidad), Carlos Muñoz (Asistente general de Apostolado), Daniel Calderón (Asistente general de Comunicaciones) y José Antonio Dávila (Asistente general de Temporalidades).

Junto con ellos queremos renovar nuestro compromiso con ustedes de esforzarnos por ser cada vez más una comunidad de hermanos en Cristo, que busquen la santidad en la cercanía con Él, y en la entrega abnegada en el apostolado al servicio de los hombres y mujeres de nuestro tiempo bajo la guía de Santa María.

Elevamos nuestra oración para que Dios, Padre de todas las bondades, llene de bendiciones sus vidas, sus familias y comunidades, y haga cada vez más fecunda la comunión que Él mismo nos ha regalado como imagen hermosa de su propio Amor.

Sus hermanos en Cristo y María,

Los sodálites miembros de la
V Asamblea General
del Sodalicio de Vida Cristiana

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Agradecimiento de la V Asamblea General a la Familia Sodálite