Dios en los detalles: 120 misioneros del Movimiento de Vida Cristiana en Baradero, Argentina
El sábado 13 de julio, llegaron 120 misioneros del Movimiento de Vida Cristiana al pueblo de Baradero, ubicado en la provincia de Buenos Aires, Argentina, lugar al que llevaron el mensaje y enseñanzas del Señor Jesús a jóvenes y familias durante seis días.
Para los misioneros ha sido importante dejar cada día de trabajo, esfuerzos y apostolado, en las manos de Jesús, según nos cuenta nuestro hermano el P. Adrián Meza, ya que tras la jornada de misión se encontraban todos en la Santa Misa, misioneros y pobladores.
Misioneros y pobladores participando de la Misa en la Misión de Baradero 2024.
¿Qué hicieron los misioneros en Baradero?
“Por las mañanas, después de nuestras actividades espirituales y una charla formativa que establecía el tema del día, salíamos a misionar. Visitamos varias casas, donde conversamos y rezamos con las familias, quienes nos recibieron con mucha apertura”, comparte el P. Adrián.
Por las tardes, divididos en dos grupos, realizaron talleres para niños y jóvenes, además de visitar hospitales, hogares de ancianos y el hogar del niño. “Un apostolado especialmente significativo fue el de las visitas al Hogar de Cristo, un centro de rehabilitación para personas con adicciones a las drogas y al alcohol”.
Misioneros del MVC Argentina en formación durante las misiones en Baradero.
“La vida es una constante misión”
Nuestro hermano Giancarlo Nuñez compartió con nosotros su experiencia en estos días: “El Señor me regaló una nueva misión en Baradero, recordándome que la vida es una constante misión, para entregarla y salir de uno mismo en busca del otro”.
“En esta misión, me hizo evidente la importancia de responder al llamado, hacer silencio y escuchar Su voz. Cuando menos lo esperas, Dios cambia los planes y muestra que Su plan es el mejor. Gracias, Señor, por darme la oportunidad de llevar Tu paz y consuelo a corazones sedientos de Ti”.
“La misión fue una experiencia profunda de vivir plenamente como Iglesia y como movimiento. El Padre nos bendice, a mí y a nuestra comunidad de sodálites, con el inmenso don de compartir la fe y la misión con un grupo de jóvenes cuya vida cristiana es realmente atractiva, bella y expansiva. No solo fuimos recibidos con los brazos abiertos por el pueblo, sino que también celebramos juntos el don de la fe, que sana y reconcilia”.
Emevecistas practicando con la guitarra en las misiones en Baradero, Argentina.
Un llamado a anunciar a Cristo reconciliador
Para More Musolino, una de las misioneras del MVC, la misión ha sido un gran encuentro personal con Jesús desde el llamado al servicio en la propia organización de la misión “pude verlo en los corazones de los misioneros, llenos del fuego del Espíritu”.
Y también sucedió con “cada persona de Baradero que abrió la puerta para dejar entrar al Señor: Lo sentí como un llamado del Padre hacia todos nosotros, emevecistas, de anunciar lo que simboliza la cruz ancla: que Cristo nos reconcilió, que tenemos un anhelo desde el corazón a estar unidos a Él y que es María, nuestra Madre, quien nos enseña a poner la Cruz como ancla en nuestras vidas”, reflexiona More.
Emevecistas con niños durante las misiones en Baradero, Argentina.
Dios está en los detalles
“Cada misión es un mundo nuevo, lleno de experiencias, de risas, compartidas y nuevas amistades. Me sorprende mucho siempre que termina una misión, mirar para atrás y ver a las personas con las que conviví durante 1 semana, contemplar cómo Dios durante esa semana nos transformó, cómo unió al grupo, y cómo movió cada corazón de manera especial”, comparte Tomás Epelde.
“Estos días en Baradero pude ver a Dios en los detalles más chicos, que en el día a día muchas veces doy por sentado, desde la sonrisa de la gente al recibirnos o en la alegría de los chicos en los talleres. En cada una de las casas que visitamos, en cada historia que escuchamos, en cada mate que compartimos, ahí estaba Dios”.
“Lo que más me llevo de la misión es cómo Dios actúa en cada momento de nuestras vidas, y cómo nos sigue llamando a llevar Su amor a los demás, tanto una semana en Baradero, como también en el día a día, en nuestro metro cuadrado”.




