Nuestros hermanos en Italia siguen los pasos de San Francisco de Asís

José Miguel y Johan con el grupo de peregrinos

Para los católicos, hay lugares especiales en el mundo que pueden ser objeto de peregrinación, El Vaticano, los Santuarios Marianos como Fátima (Portugal), Guadalupe (México) o Aparecida (Brasil). Quizás la peregrinación más famosa sea la de Santiago de Compostela en España, pero existe un lugar que guarda un clima espiritual muy especial: Asís en Italia.

Por ello, buscando compartir y reflexionar sobre la vida cristiana entre amigos, nuestros hermanos José Miguel Montoya y Johan Chon acompañaron a un grupo de jóvenes del Movimiento de Vida Cristiana (MVC) en Italia, en una peregrinación hacia la ciudad de Asís durante los días del 23 al 30 de julio.

Conocida también como la Vía de Francisco, esta peregrinación a Asís cuenta con diversos itinerarios y recorridos que constituyen un auténtico camino del espíritu, que responde al deseo de encontrar el sentido de la propia existencia.

Así, la figura y ejemplo de San Francisco, que destaca especialmente en Asís, meta del camino, acompaña en realidad durante todo el recorrido, hablando a la mente y al corazón del viandante de la posibilidad de conducir la vida diaria en plena armonía con el mundo, con el hombre y con Dios.

La peregrinación de nuestros hermanos inició en la localidad de Greccio el día 23 con el objetivo de llegar a Asís el día 30, siguiendo así los pasos de San Francisco de Asís. Esta actividad contó con un itinerario espiritual, momentos de oración y temas de meditación para cada día.

El recorrido que tomaron visitó santuarios, monasterios y otros lugares de interés donde se mantiene viva la tradición franciscana, el recuerdo y ejemplo de vida de San Francisco. Fue también una oportunidad de vivir un encuentro profundo con Dios en la experiencia de la belleza de la creación así como en el interior de uno mismo. Los caminos en el bosque, lagos y montañas son alternados con ciudades y pueblos de inmensa riqueza artística, histórica, cultural y espiritual, característica de la zona.

Para nuestro hermano Johan, esta peregrinación fue “una experiencia muy especial. Dios nos habla a cada uno en el día a día, pero a veces necesitamos estos momentos para desconectarnos de todo para volver a lo esencial, a nosotros mismos y a Él.

“El camino sacó lo mejor de nosotros”, continúa Johan, “por ejemplo: un día, uno no podía caminar más, así que otro tomó su mochila y la cargó el resto del camino. La entrada a Asís fue gloriosa: entramos a la ciudad rezando el rosario en un profundo clima espiritual y contentísimos de llegar a la meta”.