Nuevos adherentes al Sodalitium

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Los Romero-Carranza junto a los miembros de la comunidad sodálite

Buenos Aires, 24/05/13 (Noticias sodálites – Argentina). El pasado 18 de mayo, Vísperas de Pentecostés, se realizó la consagración de los esposos Miguel y Celina Romero-Carranza, primeros adherentes en Argentina. En la ceremonia estuvieron presentes el Superior General del Sodalicio y todos los miembros del Sodalicio.

La celebración eucarística tuvo lugar en la capilla del Centro Pastoral ‘Nuestra Señora del Pilar’ en la ciudad de Buenos Aires.

“Cuanto más íbamos conociendo de la espiritualidad más identificados nos sentíamos y es así que con mucha naturalidad nos fue surgiendo el interrogante de ¿qué es la adherencia? ¿será esta una opción para nosotros?”, recuerdan Miguel y Celina quienes conocieron a la Familia Sodálite en el año 2005. Desde entonces han buscado comprometerse más en su vida cristiana, construir mayores vínculos de amistad con los miembros de la Familia Sodálite conociendo más la espiritualidad. “Y aquí estamos felices de habernos consagrado a perpetuidad a Nuestra Madre, para que sea Ella quien nos guíe y acompañe a vivir nuestra adherencia al Sodalicio, a su estilo y espiritualidad y a estar disponibles para el apostolado”, resaltan.

Miguel y Celina describen su experiencia de vida cristiana en la Iglesia, especialmente el día de su consagración, como gratitud. “Hoy brota de nuestros corazones una fuerte gratitud al Señor. Gratitud por la vida y la Fe, por habernos bendecido con nuestros seis hijos, por el don de la oración, por su presencia real en la Eucaristía, por mantener tan viva a su Iglesia bendiciéndola con nuevas espiritualidades”.

Igualmente agradecen a Dios por pertenecer a la Familia Sodálite junto a las alegrías que ello implica. “Gratitud por el fundador que ha sido un verdadero instrumento en manos del Señor para iniciar el Sodalitium que es hoy nuestra familia espiritual. Gratitud por cada uno de los hermanos que nos ayudaron a madurar en nuestra fe, nos forman, nos educan y nos ayudan una y otra vez a volver nuestros ojos al Señor, gracias al Señor por su vocación y su generosa entrega. Gratitud al Señor por tu infinita generosidad que no conforme con ponernos una persona para que nos acompañe en nuestro peregrinar nos has regalado toda una familia espiritual”.

Los adherentes se comprometen a responder a la gracia y a la vocación a la santidad, construyendo un hogar cristiano y permaneciendo disponibles para el apostolado. Para participar de la adherencia se requiere un mutuo discernimiento y un tiempo de formación, por el cual se preparan para vivir sus compromisos bautismales en el ámbito de su familia, y sin formar parte de la vida comunitaria, ni de la disciplina religiosa, expresan su valoración de la espiritualidad y estilo sodálites, a la vez que cooperan en la misión apostólica en la medida de sus posibilidades.