“Para mí vivir en Ayaviri fue un fuerte llamado del Señor”

Ayaviri, 06/09/13 (Noticias sodálites – Perú). Las crudas y fuertes nevadas en los andes peruanos destruyeron casas y cultivos. La Familia Sodálite salió al encuentro de los damnificados y sigue canalizando la ayuda que envían de diversos lugares. José David Correa, sodálite de la comunidad de Ayaviri nos cuenta su experiencia y el trabajo realizado.

Jose David en Ayaviri

José David Correa, colombiano de nacimiento, es sodálite desde hace 20 años, ha vivido en Lima, Chincha, Arequipa, Santiago de Guayaquil en Ecuador y desde hace cuatro meses vive en Ayaviri. Se ha desempeñado como profesor de secundaria, coordinador del Movimiento de Vida Cristiana (MVC) en Arequipa y superior de la comunidad sodálite en Ecuador por 11 años.

Luego de más de una década de vivir en una ciudad extremadamente calurosa y costera, recibió la invitación de mudarse a los andes peruanos. “Fue muy de Dios, muy sobrenatural, el día que cumplía 20 años de vida comunitaria, me llamó Alessandro Moroni, nuestro superior general, para plantearme la posibilidad de vivir en Ayaviri, para mí fue un fuerte llamado del Señor, era algo que estaba en su amoroso Plan”. Más allá del cambio geográfico para él “lo más importante era poder dedicar mi vida a servir a los más pobres y necesitados, no porque en Guayaquil no los hubiera, sino por el carácter particular de la misión en tierras de Ayaviri, donde la tarea encomendada tiene un fuerte acento en servir a los hermanos que más sufren”. Con alegría asegura que considera esta experiencia como una respuesta de Dios a sus oraciones y anhelos más profundos.

José David dedicó sus primeros meses a conocer la Prelatura, acompañando en muchos viajes a Mons. Kay Schmalhausen, Obispo de Ayaviri.  En ellos conoció poco a poco la realidad, desafiante por su geografía maravillosa, que comprende territorios con poblaciones tan altas por encima de los 5.000 ms de altitud hasta una exuberante selva a 800ms en la frontera con Bolivia. En estos últimos días ha impulsado con mucho entusiasmo una campaña de ayuda ante las nevadas que han caído inesperadamente en las partes altas en la zona de Macusani.

Paisaje Puno JDC

Para organizar la ayuda, un grupo de trabajo se ha reunido con los “párrocos de la zona en la Prelatura de Ayaviri, hemos evaluado mejor la situación y se han programado 3 viajes para este fin de semana y la semana siguiente —nos relata José David—. Estamos llegando a un promedio de 600 familias en cada viaje. En cada viaje se invierte entre 4.500 y 5.000 mil soles, por eso mientras más recursos podamos reunir y más ayuda material se consiga podremos llegar a más personas”.

A través de continuos y largos viajes distintos miembros de la Familia Sodálite llevan ayuda material y sobre todo espiritual a los más afectados por el fríaje. “Hay 3 provincias de la zona de Puno que son las más afectadas: Melgar, Carabaya y Sandia. Nosotros estamos apoyando el trabajo que la municipalidad de Carabaya y el párroco de la zona, el P. Alejandro Flórez están realizando con las poblaciones más afectadas. Hemos visitado diversas poblaciones y enviado ayuda a muchos otros” nos relata. Para José David la experiencia de llevar ayuda y calor humano a los damnificados es “muy edificante, muy cuestionador a nivel personal. Me ha impactado mucho poder constatar la realidad de pobreza, de miseria, y de abandono en la que viven estas personas. No solo se trata de un tema material, sino de falta de educación, de cultura, de salud, de instrucción religiosa, de problemáticas sociales, de pocas posibilidades”.

Ayaviri JDC (5)

La estrecha relación entre la coyuntura de urgencia y ayuda solidaria se inserta en el corazón de la vocación consagrada al Sodalicio de Vida Cristiana. José David nos comparte cómo la experiencia vivida en estos días “va directamente al centro de mi vocación, de mi llamado. Dios me ha elegido, me ha invitado a que le entregue mi vida, y a pesar de mi pequeñez, de mi fragilidad, he tratado de responderle con generosidad. Y poder llevar una ayuda, un consuelo, un alimento, una frazada, al hermano que sufre es en el fondo ser instrumento del Amor de Dios para con esas personas”.

José David, sumamente agradecido, nos cuenta que ha sido edificante ver la ayuda de tantos hermanos y hermanas de diversos lugares y maneras, ya que incluso “algunos amigos ecuatorianos y colombianos que se han enterado de la campaña han enviado donaciones para la misma. He recibido muchos mails, muchos mensajes, de gente que está rezando por la campaña, de personas que quieren ayudar de diversas maneras, gente de Estados Unidos, de Italia, de Nueva Zelanda y de Suecia”. Nos ofrece un listado de necesidades urgentes para poder ayudar: “en cuanto a las personas, necesidad de alimentos no perecibles, medicinas preventivas, y ropa de verdadero abrigo —frazadas, mantas, botas y zapatos, chompas y abrigos de lana—; para los animales son necesarios alimentos, medicinas y kits veterinarios, pues muchos se han enfermado”, lo cual  genera incertidumbre de cara al futuro, por la pérdida de las fuentes de trabajo para muchas de las personas más vulnerables que tienen al ganado como fuente de sustento.

Las anécdotas y “pequeños” detalles de Dios en medio del sufrimiento y la exigencia no pueden faltar en medio de una experiencia como la que se vive en Puno. José David se sorprende al hacer un recuento y entre otras cosas terminar “sentado en la oficina del alcalde conversando con él y con una periodista de canal N” mientras buscaba un lugar con mejor señal de telefonía móvil. Relata entre risas cómo lograron avisarle a una camioneta tras muchas señas y gestos casi incomprensibles que había perdido parte de su carga en la carretera o cómo la mano de Dios los cuidó cuando un “testarudo” camionero se resistió a continuar un tramo que hubiera sido imposible recorrer para el pesado vehículo debido al estado de las carreteras. Y con una gran sonrisa recuerda la enternecedora escena en que la Hna. Fiorella, de las Siervas del Plan de Dios, atendió con suma dulzura a una ancianita quechua-hablante. Curiosa porque la señora usaba vestimenta típica de la zona altoandina, al mismo tiempo que unas zapatillas deportivas modernas, lo cual  resultó en una escena divertida a los presentes.

Ayaviri JDC (4)

Haber llevado la ayuda en un esfuerzo comunitario es también una parte esencial de la labor de la Iglesia y de la Familia Sodálite en Puno, para José David “es una experiencia de comunión en la misión”. Los centros de acopio en diversos lugares como la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación de Camacho, centros pastorales, colegios, Solidaridad en Marcha, reciben y preparan las donaciones para ser enviadas a Puno. A través de Facebook hay también información y medios para seguir ayudando. La entrega se ha hecho en conjunto con las hermanas Siervas del Plan de Dios cuya “ayuda concreta ha sido muy valiosa, nos han acompañado largos caminos en carro, y han compartido con nosotros las dificultades de los caminos estrechos, del frío. Además su preocupación particular por las personas que hemos atendido es muy edificante”.

José David concluye haciendo una invocación a todos quienes envían ayuda y están pendientes del trabajo que se realiza en Ayaviri: “Nos parece importante que se entienda que estamos haciendo los mejores esfuerzos posibles, para ayudar en este momento de emergencia, y que la gente que está recibiendo la ayuda está muy agradecida por ello, pero hay soluciones mucho más de fondo, que probablemente no están ahora en nuestra manos, pero es necesario tomar conciencia de ellas, me refiero a necesidades como: vías de acceso, maquinarias y equipos para el campo, viviendas saludables, sistemas de calefacción para hogares, material de construcción de vivienda aislante para los climas gélidos, formación y capacitación en agricultura, cuidado y cría de animales, y muchas cosas más. Como muchos comprenderán son las necesidades de fondo que se necesitan para que los años venideros no suceda lo mismo”.

Te invitamos a ver la lista de necesidades urgentes para nuestros hermanos en Puno y ser generoso con la ayuda que puedas darles.

La Familia Sodálite llegó a Ayaviri en el 2006, acompañando a Mons. Kay Martin Schmalhausen Panizo, quien es el primer obispo peruano de la Prelatura de Ayaviri. Actualmente se encuentran acompañando las tareas de evangelización y promoción social una comunidad del Sodalicio de Vida Cristiana y otra de las Siervas del Plan de Dios.